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    Entre más penetre la Inteligencia Artificial (IA) en nuestras vidas, la pregunta más frecuente será: ¿Estoy hablando con un humano o una máquina?, asegura Nick Pickles, Chief Policy Officer de Tools For Humanity, organización detrás de la iniciativa World ID, que propone una forma de autenticación humana en el mundo digital.

    “Me uní a la empresa porque considero que esta solución será esencial para la estructura de la era de la IA ya que, sin ella, los servicios que ya tenían dificultades para combatir los bots podrían volverse inutilizables y el fraude y las estafas proliferarían de una manera que destruiría la confianza en el ecosistema digital”, dice en entrevista el exejecutivo de Twitter y X, en donde lidió con el problema de diferenciar a los usuarios reales de bots durante los 10 años que estuvo en la compañía.

    El código captcha y el check box de “No soy un robot” son insuficientes para comprobar que somos humanos en internet, por eso Tools For Humanity, fundada en 2019 por Alex Blania y Sam Altman, el director de OpenAI, quiere que las personas tengan una “identificación” digital, pero el proyecto no está exento de polémica: necesita tus datos biométricos (específicamente del iris) para crear tu ID.

    Tools for Humanity se fundó con tres objetivos: crear una identificación global, una criptomoneda y una app que permita pagos, compras y transferencias usando este token. Eventualmente, la app serviría también para que las personas con un World ID reciban un ingreso básico universal.

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    En sus inicios, el proyecto era más conocido como Worldcoin, pues promovía que las personas escanearán el iris del ojo en una esfera llamada “Orb” para crear su ID y, a cambio, recibían una criptomoneda basada en el blockchain de Ethereum. En 2022, un informe del MIT Technology Review resaltó que Worldcoin tenía más aceptación en países de bajos ingresos. En la Ciudad de México se ha visto el ‘orbe’ que registra los datos biométricos y a personas esperando para escanear su iris. Así se crea una llave personal que vive en el dispositivo móvil del usuario. ¿Y qué pasa si lo pierde? Puede escanear su iris de nuevo para crear otro World ID que deshabilita el anterior.

    Al cierre de esta edición, casi 17.5 millones de personas han verificado su World ID con un Orb. Eso incluye a más del 1% de la población de Chile y Argentina, y más de un 2% de la población de Portugal.

    Worldcoin, ahora conocido como World, tiene presencia en 24 países, incluido México, pero naciones como Kenia y Hong Kong han suspendido su colaboración por preocupaciones de seguridad y privacidad de datos, mientras que naciones europeas han iniciado investigaciones sobre si esta forma de registrar datos biométricos viola la regulación en el continente (GDPR).

    Verificar humanidad, no identidad

    Nick asegura que el proyecto World ID no es para verificar la identidad de las personas, sino para demostrar que son humanas, así que no será como una identificación gubernamental, sino como algo complementario.

    “La mayoría de las transacciones en línea no requieren información personal completa. Por ejemplo, al comprar entradas para un concierto o en una red social de citas, la pregunta es: ¿Eres humano? No preguntan quién eres ni si pueden acceder a todos tus datos personales”, dice.

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    Pickles explica que Tools for Humanity utiliza la tecnología Zero-Knowledge Proof (ZKP) para proteger la privacidad de los usuarios, evitando que los servicios rastreen su actividad o almacenen datos sensibles.

    Así, Tools for Humanity no sabe qué servicios utiliza una persona con su World ID, y esos servicios tampoco pueden rastrear al usuario en toda la red, como ocurre con las famosas cookies. Este enfoque busca proteger la privacidad evitando el almacenamiento centralizado de datos personales sensibles y su posible exposición ante empresas extranjeras o hackers, justo lo que buscan evitar los reguladores.

    Además, Nick añade que la tecnología de World ID es de código abierto para que los reguladores y legisladores puedan revisarlo con sus propios equipos técnicos y verificar que los datos se procesan según lo descrito.

    No basta con convencer al regulador de la seguridad de World ID, sino a los ciudadanos. El argumento más convincente, según Nick, es que los bots ocupan cada vez más espacio en la vida de una persona y pueden empeorar su experiencia en línea, como ejemplo la compra de boletos para un evento o concierto, pues cada vez es más común el uso de bots para acaparar las entradas y revenderlas a precios inflados.

    Humanos y máquinas coexistiendo (y sus riesgos)

    Con la IA creando contenido y siendo hasta compañero de trabajo, las personas necesitarán una infraestructura para saber si están interactuando con un humano o una máquina.

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    De lo contrario, estaremos cada vez más expuestos a riesgos (deepfakes usados para engañar, cometer fraudes o robar propiedad intelectual; manipular la opinión pública o provocar conflictos internacionales; contenido hecho con IA que robará regalías a los creadores reales; desarrollar vínculos emocionales con sistemas artificiales sin darse cuenta) y provocará más desconfianza en el ecosistema digital. 

    Nick ve que en el futuro World ID puede estar integrado a cualquier servicio digital. De hecho, algunas aplicaciones ya pueden integrar esta como un método de inicio de sesión más. Ya se han desarrollado integraciones de aplicaciones de World ID para Reddit, Discord, Minecraft, Shopify, Mercado Libre y Telegram, entre otras. Así, podrá utilizarse para hacer compras en línea, validar procesos de trabajo, identificar bots y chatear con seguridad.

    A medida que la IA se integra en todos los ámbitos de la vida, distinguir entre humanos y máquinas dejará de ser un reto técnico para ser una necesidad existencial. En cinco o 10 años, reconocer la autenticidad humana podría ser un acto de supervivencia digital.

    Nick Pickles está seguro de que el futuro digital necesitará pruebas de humanidad tan confiables como las fronteras del mundo físico. La cuestión es si la sociedad está lista para aceptarlas.