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    Coahuila es peculiar. Es un estado en el que la alternancia no ha ocurrido. El PRI lleva gobernando décadas y lo seguirá haciendo, por lo visto.

    Este domingo se llevó los 16 distritos de mayoría y con un amplio margen sobre Morena. 55% frente a 26%. 

    Lo que se votó fue la integración del congreso local, pero se hizo en un contexto complicado. Es más, los morenistas estaban convencidos de que podían avanzar con contundencia y operaron en esa dirección, pero no les alcanzó.

    Ariadna Montiel tendrá que cargar con la derrota, aunque en términos estrictos le corresponda a Luisa María Alcalde y a Andrés Manuel López Beltrán, quienes tuvieron la responsabilidad de trazar el plan de campaña antes de su salida de la presidencia y la secretaría de organización de su partido. 

    Con sus reflejos tradicionales alegan fraude, pero más valdría que reflexionaran sobre el mensaje que mandaron los votantes. 

    Una de las razones de lo que ocurrió, es que el gobernador Manolo Jiménez está bien evaluado y que supo mantener políticas exitosas a la largo de los sexenios anteriores a su llegada.

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    El priismo, desde la gubernatura de Humberto Moreira, supo combinar el compromiso social con la innovación. Proteger derechos y ampliar oportunidades. 

    Desde años, la clave es la seguridad. En Coahuila se implementaron estrategias, desde el periodo de Rubén Moreira, que permitieron derrotar a uno de los grupos criminales más nocivos: Los zetas. 

    Pero se hizo algo más trascendente, se creó una policía eficaz y profesional y se estableció una coordinación permanente con el gobierno federal y con el Ejército.

    Por eso la coalición entre el PRI y Unidad Democrática de Coahuila (UDC) se llamó Alianza Ciudadana para la Seguridad. Un mensaje más que claro para los votantes y de contraste con lo que proponen otras fuerzas políticas y en particular Morena. 

    Al PAN pagó el precio de no ir en alianza.  No solo le fue mal, sino que son sotaneros de la tabla de los partidos en la región, –inclusive superados por propuestas como la de Nuevas Ideas, un partido que busca el centro político–, y tendrán que luchar por no perder el registro a nivel local. 

    Sorprendente, sobre todo si se tiene en cuenta que todavía en 2017 disputaban palmo a palmo el territorio. 

    Una mezcla de arrogancia y prejuicios ideológicos los hicieron perder la brújula. Ojalá la recuperen en Chihuahua y Aguascalientes el próximo año.

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    Twitter: @jandradej

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