El plan del presidente Donald Trump, de imponer un nuevo arancel del 50% a todos los productos brasileños a partir del 1 de agosto, podría devastar el cinturón cítrico de la nación sudamericana.
Las fábricas brasileñas comienzan a reducir su producción y los agricultores de naranja consideran dejar que la fruta se pudra, en medio de una fuerte caída de los precios.
“No vas a gastar dinero para cosechar y no tener a quién vender”, dijo el productor Fabricio Vidal desde su finca en Formoso, en el estado de Minas Gerais. Los nuevos aranceles podrían impedir el ingreso de su fruta a EU, país que compra el 42% del jugo de naranja exportado desde Brasil, un comercio que ascendió a unos 1.310 millones de dólares en la temporada que concluyó en junio pasado.
Este mes, los precios de las naranjas en Brasil cayeron a 44 reales (8 dólares) por caja, casi la mitad de lo que eran hace un año, según el ampliamente seguido índice Cepea de la Universidad de São Paulo.
Esto ilustra cómo las políticas comerciales disruptivas de Trump pueden sembrar el caos incluso antes de ser implementadas.
“A medida que se acerca el día en que entrarán en vigor los aranceles, aumenta la ansiedad sobre lo que podría suceder”, dijo a Reuters Ibiapaba Netto, jefe del lobby exportador de jugo de naranja CitrusBR.
Impacto en los consumidores
La producción de jugo de naranja en Estados Unidos cayó a su nivel más bajo en medio siglo en la cosecha 2024/25, con una producción estimada en 108.3 millones de galones, según datos del Departamento de Agricultura de EU, citados por Cepea.
Las importaciones representarán el 90% del suministro estadounidense hasta septiembre.
Los consumidores estadounidenses serán los más afectados, junto con los agricultores brasileños. Una asombrosa mitad del jugo de naranja que consumen los estadounidenses proviene de Brasil, bajo marcas reconocidas como Tropicana, Minute Maid y Simply Orange.
Ver: Lula y Sheinbaum acuerdan profundizar relación comercial ante ‘incertidumbre’ por Trump
Brasil, que produce el 80% del jugo de naranja del mundo, será un productor difícil de reemplazar. En los últimos años, EU se ha vuelto más dependiente de las importaciones debido a la enfermedad de los cultivos conocida como citrus greening, además de huracanes y períodos de temperaturas gélidas.
Pero el nuevo arancel a las importaciones brasileñas representa un aumento del 533% sobre el actual arancel de 415 dólares por tonelada aplicado al jugo del país.
El viernes pasado, Johanna Foods, productora y distribuidora de jugos con sede en Nueva Jersey, impugnó ante los tribunales los aranceles propuestos al jugo de naranja brasileño, alegando que causarían “un daño financiero significativo y directo” a la empresa y a los consumidores estadounidenses.
Los aranceles también podrían representar problemas para Coca-Cola y Pepsi, que concentran alrededor del 60% del jugo de naranja vendido en EU, afirmó Netto. Ninguna de las compañías respondió a las solicitudes de comentarios.
Empresas se quedarán con pocas opciones
A Brasil no le resultará sencillo reemplazar a los consumidores estadounidenses, algunos de los más ávidos bebedores de jugo de naranja del mundo.
Normalmente, los países de altos ingresos son quienes importan jugo de naranja, lo que limita la posibilidad de expansión hacia nuevos mercados. El jugo brasileño se exporta a apenas unos 40 países, lo que representa aproximadamente un tercio de los destinos que compran carne brasileña, según datos comerciales.
Netto, de CitrusBR, indicó que los altos aranceles en mercados como India y Corea del Sur, así como los bajos ingresos de los hogares en China, han dificultado el comercio con Brasil.
La Unión Europea, por su parte, ya compra cerca del 52% de las exportaciones totales brasileñas, por lo que es poco probable que los países europeos compensen las pérdidas comerciales con EU.
Las empresas se quedarán con pocas opciones. Una alternativa sería exportar jugo brasileño a través de Costa Rica, algo que algunas compañías ya hacen para evitar los aranceles actuales, según Arlindo de Salvo, consultor independiente especializado en naranjas.
Sin embargo, no está claro si los exportadores podrán mantener esa vía una vez que el nuevo impuesto entre en vigor.
Mientras las empresas luchan por encontrar nuevos canales de distribución, los agricultores de Formoso temen lo peor. Los precios ya han caído a aproximadamente un tercio de lo que se pagaba el año pasado en esta misma época, lo que hace que el costo de la recolección apenas valga la pena.
El productor Ederson Kogler afirmó que la única solución sería encontrar otros mercados. Pero advirtió que “estas cosas no se dan de la noche a la mañana”.
Con información de Reuters
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