Por José Roberto Balmori*
Parte de los aranceles propuestos por el presidente Trump ya son una realidad desde principios de esta semana. Aunque aún hay negociaciones para llegar a puntos medios, el punto de partida ahora serán los aranceles anunciados por los Estados Unidos por un total de 25% para los productos de México y Canadá. Esto es algo que el presidente Trump repitió incansablemente durante su campaña, y que dada las circunstancias económicas de los Estados Unidos le resulta relativamente fácil de implementar.
Estimaciones por parte del Peterson Institute, organismo técnico que estudia el libre comercio, señalan que el mayor costo de estos aranceles será para México, causando una pérdida del 2% del producto interno bruto potencial, seguido por Canadá con una pérdida del 1% del producto interno bruto potencial, y finalmente los Estados Unidos, los cuales solo dejarían ir 0.25% del producto interno bruto potencial. Estas estimaciones persistirían a lo largo de las siguientes dos décadas siempre y cuando no exista aranceles retaliativos por parte de México y Canadá. Ahora bien, si los tres amigos de América del Norte entran a una guerra de aranceles, entonces el efecto sería mucho mayor. En este caso, México perdería 3.5% del producto interno bruto potencial, Canadá el 2.5%, y los Estados Unidos el 0.5%. Nuevamente, dicha pérdida persistiría año tras año a lo largo de un par de décadas.
Asimismo, la inflación de estos tres países subiría de manera sustancial. En este rubro también México lleva las de perder, ya que la inflación subiría un 2% adicional si no hay aranceles retaliativos o hasta un 4% adicional con dichos aranceles. Canadá, por su parte, sufriría una inflación adicional del 1.5% sin una guerra comercial o un 3% adicional si existe una guerra comercial. Por último, los Estados Unidos añadirían medio punto porcentual a su inflación bajo el panorama sin retaliación, mientras que si existe retaliación la inflación alcanzaría un 1% adicional. Esta inflación adicional se iría atenuando a lo largo de una década, en lo que el tipo de cambio y las expectativas de precios se ajustan.
El diferencial en el impacto de los aranceles del presidente Trump se debe a que las economías de México y Canadá son mucho más dependientes de las exportaciones a los Estados Unidos, en comparación a las exportaciones de dicho país a México y Canadá. Mientras que, para México, las exportaciones a los Estados Unidos representan casi un tercio de nuestra economía y 78% de las exportaciones totales, las exportaciones de Estados Unidos a México son menos del 16% del total de sus exportaciones y menos de 1.25% de su producto interno bruto. Lo mismo sucede con Canadá; es decir, las exportaciones canadienses hacia los Estados Unidos representan el 77% del total de las exportaciones y un 17% del total del producto interno bruto, mientras que las exportaciones americanas a Canadá son solo el 17% de total de sus exportaciones y, también menos del 1.25% de su producto interno bruto.
Por lo tanto, es verdad que el presidente Trump tiene todas las cartas y puede usar dicha ventaja para su propio beneficio. En particular, el presidente Trump busca que sus vecinos cierren sus fronteras a migrantes de otros países, que se controle el tráfico de fentanilo, y que varias empresas que empiezan a dejar China relocalicen sus fábricas dentro de los Estados Unidos y no en el territorio de sus vecinos. Es muy probable que el presidente Trump obtenga muchas concesiones por parte de México y Canadá, y que su plan le salga acorde, ya que comienza a tener respuesta de varias empresas foráneas y americanas.
México deberá lidiar con esta nueva realidad y mantener a nuestros vecinos del norte lo más contentos posibles. Asimismo, deberá de seguir creciendo el consumo interno por medio de la inversión y el empleo para hacerle frente a los retos de un mundo más cerrado. Por último, deberá de pensársela dos veces si quiere tener muchos aranceles retaliativos ya que el impacto será mucho mayor para los mexicanos. No queda más que adaptarse a nuevos escenarios lo antes posible para mantener el barco a flote.
Sobre el autor:
*Dr. José Roberto Balmori, director de los programas de licenciatura de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac México.
Twitter: @jrbalmori
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