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    La economía mexicana atraviesa un punto de inflexión que combina un récord histórico de Inversión Extranjera Directa con una reducción sostenida de la pobreza, dos señales inequívocas de la capacidad para ampliar la movilidad social y redefinir la posición del país en el mapa global. 

    De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía, la IED acumulada al tercer trimestre de 2025 ascendió a 40 mil 906 millones de dólares, impulsada por un aumento de 218.6 por ciento en nuevas inversiones, que alcanzaron 6 mil 563 millones. 

    Este rubro refleja capital fresco proveniente de empresas que deciden establecer operaciones iniciales en México, una señal de confianza estructural y no solo coyuntural. En contraste con los 2 mil 060 millones registrados en el mismo periodo correspondientes al 2024.

    La composición de la IED también revela la dimensión geoestratégica: Estados Unidos se mantiene como principal socio inversor, al aportar el 39.46 por ciento del total, seguido por España con 14.09 por ciento. 

    Si bien el nearshoring explica parte del fenómeno, el volumen de nuevas inversiones sugiere una transición hacia una lógica más profunda. México ya no solo recibe plantas de ensamblaje por proximidad geográfica; ahora atrae decisiones corporativas que apuestan por cadenas de valor integradas y por un entorno con estabilidad macroeconómica, disponibilidad de talento y expectativas de crecimiento.

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    Este flujo de capital coincide con avances medibles en bienestar. Durante su comparecencia por la Glosa del Primer Informe de Gobierno, la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, informó que 13.4 millones de personas salieron de la pobreza gracias a una política social iniciada en la administración anterior y profundizada bajo el liderazgo de la Presidenta Claudia Sheinbaum. 

    Más de 32 millones de personas reciben programas de bienestar, respaldados por una inversión social equivalente al 2.3 por ciento del PIB. Aunque los apoyos no sustituyen la necesidad de mayor productividad, sí permite a los hogares incorporarse a un ciclo económico de oportunidades reales. Una política central del gobierno de Clara Brugada en la Ciudad de México.

    Las cifras actuales no deben interpretarse como llegada a la meta, sino como una plataforma para elevar salarios, reducir brechas regionales e integrar a las pequeñas y medianas empresas en cadenas globales de mayor valor agregado.

    La reducción de la pobreza aumenta la base social y disminuye los riesgos asociados a la vulnerabilidad económica, lo que permite crear un entorno más estable y predecible para la IED. 

    Cuando la inversión genera empleos de valor y la política social asegura un grado de bienestar, se cataliza la movilidad social.

    Sobre el autor

    Salvador Guerrero Chiprés es Coordinador General del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Ciudad de México.

    X: @guerrerochipres

    www.c5.cdmx.gob.mx

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