El 6 de enero de 2025, cuatro miembros del equipo de la líder opositora venezolana María Corina Machado se reunieron en un sofá en una oficina del Capitolio, frente a Mike Waltz, quien pronto se convertiría en asesor de seguridad nacional de Donald Trump. Machado hizo una aparición especial mediante una videollamada desde su escondite en Venezuela.
Durante la reunión, David Smolansky, quien dirige la oficina de Corina Machado en Washington, dijo que la banda venezolana Tren de Aragua estaba controlada, supuestamente, por el presidente venezolano Nicolás Maduro, según dos personas presentes que describieron el encuentro. Waltz tomó notas durante toda la reunión, afirmaron las fuentes.
El encuentro, cuyos detalles no se habían informado previamente, fue parte de una apuesta de alto riesgo de la ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, para alinearse con los halcones del equipo de Trump, que argumentan que Maduro, a través de vínculos con bandas criminales, representa una amenaza directa a la seguridad nacional de EU, sin embargo, informes de inteligencia estadounidenses que ponen en duda dicho argumento.
Más de 50 fuentes, incluidos funcionarios estadounidenses actuales y anteriores, miembros de la oposición venezolana e informantes de agencias de seguridad estadounidenses, dijeron a Reuters como han sido los esfuerzos del equipo de Machado para ayudar a la administración Trump a construir el caso de una postura agresiva contra el gobierno venezolano, pese a las preocupaciones sobre las consecuencias de las políticas de Trump respecto a los inmigrantes venezolanos que viven en EU.
Los líderes de la oposición se reunieron en múltiples ocasiones con el equipo de Trump antes y después de su investidura, buscando aumentar la presión sobre Maduro. Los aliados contribuyeron con investigaciones para los informes que respaldaban esta postura. Los miembros del equipo proporcionaron detalles sobre Maduro y las pandillas a las agencias de seguridad, según las fuentes.
El informe sugiere que la oposición legitimó la idea de que Maduro controla el Tren de Aragua, defendiendo esta teoría pública y privadamente al considerar que sus intereses se alinean con los de la administración Trump. Reuters no pudo determinar si esta campaña influyó en las políticas de Trump.
En los meses posteriores a la reunión con Waltz, Washington designó al Tren de Aragua como una organización terrorista que amenaza a Estados Unidos y que estaría bajo el control de Maduro. Además, ofreció una recompensa de 50 millones de dólares por su captura.
Desde septiembre, el ejército estadounidense ha bombardeado al menos ocho barcos narcotraficantes frente a las costas de Venezuela, como parte de una importante concentración naval en el Caribe. Solo una fracción de la cocaína con destino a Estados Unidos pasa por el país sudamericano, según la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA).
Trump afirmó que las 11 personas fallecidas en el primer ataque eran miembros del Tren de Aragua, sin ofrecer pruebas. A principios de este mes, aseguró haber autorizado operaciones encubiertas de la CIA en Venezuela y advirtió que ataques en su territorio podrían estar en el horizonte.
Machado se mantiene firme en su apoyo a la estrategia militarizada de Trump y sostiene que Maduro debería dimitir para evitar una escalada.
Machado declinó hacer comentarios para este artículo. Waltz, actual embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, no respondió a preguntas sobre la reunión del 6 de enero.
El Ministerio de Información de Venezuela tampoco respondió a las solicitudes detalladas de comentarios de Maduro sobre las acusaciones contenidas en esta historia.
Maduro, en el cargo desde 2013, ha supervisado el colapso económico y enfrenta acusaciones de ejecuciones extrajudiciales, corrupción y represión política. Con el respaldo de los militares, se ha negado a abandonar el poder, a pesar del reconocimiento internacional de que la oposición liderada por Machado obtuvo el 70% de los votos en las elecciones presidenciales del año pasado.
Las sanciones, las negociaciones y las acusaciones penales no han logrado derrocarlo.
“No se puede tener libertad sin fuerza cuando se enfrenta a una estructura criminal”, dijo Machado cuando se le preguntó en NPR, después de ganar el Nobel el 10 de octubre, si el ejército estadounidense debería intervenir para restaurar la democracia en Venezuela, que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo.
Machado dedicó su premio al pueblo venezolano y a Trump, “por su decidido apoyo a nuestra causa”.
En una carta de septiembre, Maduro le dijo a Trump que era “absolutamente falso” que su gobierno estuviera vinculado con bandas de narcotraficantes. También rechazó las acusaciones de violaciones de derechos humanos e insistió en que Venezuela es una democracia.
Reuters no pudo contactar a ningún representante del Tren de Aragua.
Varios gobiernos de Latinoamérica sostienen que el Tren de Aragua, originalmente una pandilla carcelaria y ahora presente en toda Sudamérica, representa una gran amenaza en sus países. Sin embargo, un tribunal de apelaciones estadounidense rechazó la idea de que estuviera organizando una invasión a Estados Unidos, en un caso presentado por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) contra la política de deportación del gobierno.
Un informe desclasificado del Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos, publicado en abril, que examinó los vínculos del gobierno venezolano con el Tren de Aragua, concluyó que, si bien algunos funcionarios venezolanos “pueden cooperar con el TDA para obtener ganancias financieras”, Maduro no dirige las operaciones del grupo en Estados Unidos.
Reuters no encontró evidencia independiente de que Maduro controlara el Tren de Aragua o lo utilizara para invadir Estados Unidos.
‘Dilema imposible’; Trump y Venezolanos
Dentro del equipo de Machado, algunos se enfrentan a lo que un miembro de la oposición en el exilio llamó un “dilema imposible”. Debido al Tren de Aragua, Trump ha aplicado el tipo de presión sobre Maduro que la oposición ha reclamado durante años.
Pero, para apoyar sus objetivos de inmigración, simultáneamente vilipendia a los venezolanos en Estados Unidos, calificándolos de miembros violentos de la pandilla.
Machado guardó silencio cuando Trump eliminó las protecciones migratorias de cientos de miles de personas, comenzó a deportar a miles de venezolanos y envió a presuntos miembros del Tren de Aragua a una megacárcel en El Salvador, donde varios afirmaron haber sido torturados.
Afirma que los ataques con embarcaciones, que matan a ciudadanos venezolanos sin juicio previo, son una decisión de seguridad nacional de Estados Unidos. Los atentados han dejado al menos 38 muertos, muchos de los cuales Washington ha sugerido que eran venezolanos o que trabajaban para el TDA. Expertos en derechos humanos de la ONU los describieron como ejecuciones extrajudiciales.
El equipo de Machado entiende que corre el riesgo de ser acusado de traición por sus compatriotas, pero considera la lealtad a Trump como la mejor vía para lograr la democracia, según dos fuentes de la oposición.
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A pesar de los posibles peligros, “el panorama más amplio” es sacar a Maduro, dijo una de las fuentes.
Si funciona, “será la santa patrona de Venezuela”, afirmó David Smilde, experto en Venezuela de la Universidad de Tulane. Si no sucede nada, añadió, corre el riesgo de perder el apoyo de los venezolanos, desesperados por un cambio y frustrados por las promesas incumplidas de una larga lista de líderes opositores.
Y si la acción militar estadounidense contra Maduro conduce al caos, ella será culpada “por una enorme destrucción dentro del país y enormes daños colaterales en el exterior”, añadió. “Es una estrategia de alto riesgo”, concluyó.
Comunicación entre Corina Machado y Trump previo a su investidura
Antes de que Trump asumiera el cargo el 20 de enero, el equipo de Machado ya mantenía contacto con republicanos de Florida, incluido el entonces senador Marco Rubio, como parte de su campaña para aumentar la presión sobre Maduro, dijeron dos fuentes de la oposición, sin proporcionar más detalles.
Rubio, quien asumió el rol adicional de asesor de seguridad nacional de Trump tras la salida de Waltz, argumentó ya en 2018 que una acción militar podría estar justificada en Venezuela. Anteriormente un acérrimo rival de Trump y ahora uno de sus aliados más cercanos, Rubio es una figura central que define la política exterior estadounidense, especialmente en el continente americano.
Una fuente cercana a los responsables de las políticas de la administración Trump sobre Venezuela señaló que creían que Machado y su equipo tenían poca influencia sobre las opiniones de Rubio.
Sin embargo, las reuniones ayudaron a reforzar la evaluación de la administración sobre los vínculos de Maduro con el Tren de Aragua y la amenaza que este y el Cártel de los Soles, otra banda criminal, representan para la seguridad estadounidense, afirmó la fuente. Machado ha dejado pocas dudas, tanto en público como en privado, sobre su convicción de que la presión militar externa podría ser útil contra Maduro, añadió.
La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, no proporcionó respuestas específicas a las preguntas de Reuters sobre las conversaciones entre la oposición venezolana y la administración.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, negó rotundamente que Rubio hubiera tenido comunicación frecuente con la oposición venezolana o que esta hubiera influido en el enfoque estadounidense sobre el Tren de Aragua.
El apoyo de Rubio a la oposición venezolana es histórico y público. Anteriormente defendió el respaldo de Estados Unidos a sus líderes durante el intento de derrocar a Maduro en 2019.
Junto con Waltz, firmó una carta en 2024 nominando a Machado al Premio Nobel de la Paz. En abril, al escribir efusivos elogios a Machado para apoyar su inclusión en la lista de personas influyentes de la revista Time, afirmó que se conocieron hace una década.
Incluso antes de que Trump comenzara a centrarse en el Tren de Aragua durante su campaña de 2024, Iván Simonovis, consultor de seguridad externo del equipo de Machado, alegó en medios que la banda fue enviada por el gobierno de Maduro para desestabilizar a Estados Unidos, sin aportar pruebas.
Ese argumento aparecería más tarde en la invocación de la administración Trump de la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para deportar a presuntos miembros de la pandilla sin el debido proceso, sosteniendo además que Maduro la utilizaba para desestabilizar a Estados Unidos, sin ofrecer pruebas.
Simonovis, exjefe de la policía venezolana, declaró a Reuters que proporcionó información y contactos a los servicios de seguridad estadounidenses, advirtiendo que se basaba en inteligencia de funcionarios venezolanos y personas vinculadas a la banda, pero que era responsabilidad de las agencias realizar una investigación exhaustiva. Se negó a poner a Reuters en contacto con los informantes.
Más tarde, en 2024, el ex coronel exiliado Gustavo Arocha, cercano al equipo de Machado, alimentó la investigación sobre la pandilla con información que incluía un documento del grupo de expertos de derecha Heritage Foundation que calificaba al grupo de representante de Maduro, dijo un tercer funcionario estadounidense.
El autor del informe, Joseph Humire, ha sido nombrado subsecretario adjunto de Defensa de EE. UU. para Asuntos del Hemisferio Occidental. Humire y Arocha declinaron hacer comentarios. The Heritage Foundation afirmó que respaldaba firmemente su investigación.
Entre enero y abril, el equipo de Machado mantuvo al menos ocho reuniones con Waltz, Rubio, el entonces asesor especial Mauricio Claver-Carone y el subsecretario de Estado Christopher Landau, según cuatro fuentes con conocimiento de los encuentros. Claver-Carone, cubanoamericano como Rubio, ha apoyado durante mucho tiempo la acción militar contra Venezuela, lo cual, sostiene, contribuiría a debilitar el sistema comunista cubano. Declinó hacer comentarios para este artículo.
“Tenemos una comunicación constante y fluida con la administración y el Congreso”, dijo Smolansky en respuesta a preguntas sobre la reunión de enero y otros contactos posteriores con la administración.
Landau no respondió a una solicitud de comentarios.
En tres reuniones con Claver-Carone durante ese período, se habló de designar al Cártel de los Soles como organización terrorista, según dos fuentes de la oposición venezolana radicadas en Estados Unidos. Un exfuncionario estadounidense confirmó las reuniones, pero negó que ese tema se hubiera tratado.
Estados Unidos afirma que Maduro lidera el Cártel de los Soles, al que sancionó como “Terrorista Global Especialmente Designado” en julio. El grupo supuestamente coordina con el Tren de Aragua el uso de narcóticos como arma contra Estados Unidos, declaró entonces el Departamento del Tesoro, sin aportar pruebas.
Dentro de la administración Trump, no todos apoyan el uso del poder militar contra Maduro; el enviado Richard Grenell abogó por acuerdos petroleros en lugar de una guerra, hasta que Trump canceló el acercamiento diplomático a principios de este mes.
Venezuela continúa beneficiándose de una licencia petrolera de Chevron aprobada por Trump bajo acuerdos negociados por Grenell.
Machado, una conservadora aliada de los líderes populistas de derecha Jair Bolsonaro, de Brasil, y Javier Milei, presidente de Argentina, promete abrir la industria petrolera de Venezuela a los inversores estadounidenses y de otros países mediante privatizaciones radicales.
Jimmy Story, embajador de Estados Unidos en Venezuela hasta 2023, señala que a la oposición le quedan pocas opciones más allá de buscar la ayuda de Trump para destituir al presidente.
“Han protestado y los han asesinado. Les hemos pedido que negocien, negocian; les pedimos que convoquen elecciones, convocan elecciones, ganan y él sigue sin irse. ¿Qué nos queda más que apoyar esto?”.
Con información de Reuters
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