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    Es un momento decisivo para Mark Zuckerberg, quien está haciendo todo lo posible por mantenerse relevante en la cada vez más intensa carrera por la inteligencia artificial avanzada en Silicon Valley.

    Zuckerberg ha desatado una guerra de talentos multimillonaria, captando agresivamente investigadores de sus rivales, como OpenAI. Sin embargo, a medida que aumentan los gastos de Meta, también crece la presión por obtener resultados.

    Para el segundo trimestre, Wall Street se prepara para una posible decepción, ya que la compañía tiene previsto reportar su crecimiento de beneficios más lento en dos años, con un alza del 11.5% hasta los 15.010 millones de dólares, mientras que los costos operativos aumentan casi un 9%.

    Los ingresos también habrían crecido al ritmo más lento en siete trimestres, con un aumento estimado del 14.7% hasta los 44.800 millones de dólares, según un promedio de estimaciones de analistas de LSEG.

    Si bien Zuckerberg no es ajeno a las apuestas de alto riesgo —la unidad de realidad aumentada de Meta ha consumido más de 60.000 millones de dólares desde 2020—, su impulso más reciente llega con mayor urgencia debido al desempeño decepcionante del modelo de lenguaje grande de la compañía, Llama 4.

    Recientemente, prometió invertir cientos de miles de millones de dólares para construir enormes centros de datos de IA, y desembolsó 14.300 millones de dólares por una participación en la startup Scale AI, atrayendo a su CEO multimillonario de 28 años, Alexandr Wang, incluso mientras Meta continuaba con despidos.

    Los inversionistas han respaldado en gran medida la frenética búsqueda de superinteligencia por parte de Zuckerberg —un concepto hipotético en el que la IA supera la inteligencia humana en todos los sentidos—, lo que ha impulsado las acciones de la compañía en más de una quinta parte en lo que va del año.

    Sin embargo, los inversionistas estarán atentos a si Meta incrementa aún más su gasto de capital para este año, después de haberlo elevado en abril. Alphabet (Google) también aumentó la apuesta la semana pasada, incrementando su previsión de gasto de capital anual en un 13%, hasta los 85.000 millones de dólares, debido a la creciente demanda de sus servicios de Google Cloud impulsados por IA.

    “Consideramos que el aumento del gasto de capital es positivo, dado que Meta puede convertirse en una ventanilla única para muchos departamentos de marketing”, afirmó Ben Barringer, jefe de investigación tecnológica de Quilter Cheviot, firma que posee acciones de Meta.

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    Meta y la IA de código abierto

    Tras los avances de Google DeepMind y OpenAI, Meta lanzó el mes pasado un Laboratorio de Superinteligencia que trabajará en paralelo a Meta AI, la división de investigación de inteligencia artificial ya establecida en la compañía y dirigida por el pionero del aprendizaje profundo Yann LeCun.

    Para diferenciar sus esfuerzos, Zuckerberg ha prometido publicar como código abierto el trabajo de inteligencia artificial de Meta, y ha promocionado la idea de que la superinteligencia puede convertirse en un producto de consumo masivo mediante dispositivos como las gafas inteligentes Ray-Ban Meta, en lugar de ser una tecnología exclusivamente empresarial.

    Los analistas señalan que esta estrategia aprovecha las fortalezas de Meta, destacando su base de más de 3 mil millones de usuarios en redes sociales y el aumento en la participación de usuarios en los últimos años, impulsado por la segmentación de contenido mejorada mediante IA.

    Aun así, el principal mercado publicitario de Meta está bajo amenaza, ya que los anunciantes reducen el gasto ante los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump y la fuerte competencia de TikTok, propiedad de una empresa china, cuya prohibición en EU ahora parece poco probable.

    Es posible que algunos anunciantes hayan recurrido a plataformas consolidadas como Meta en medio de la incertidumbre, pero eso no protegerá a la empresa de los cuestionamientos sobre sus ambiciones en torno a la superinteligencia y cómo estas encajan dentro de su estrategia comercial más amplia, señaló Minda Smiley, analista sénior de eMarketer.

    Si bien Meta ha obtenido enormes beneficios al incorporar IA en su plataforma publicitaria y sus algoritmos, sus intentos por competir directamente con empresas como OpenAI han resultado más desafiantes y le han costado miles de millones de dólares.

    Aún existen dudas sobre cuándo se podrá alcanzar la superinteligencia, un plazo que el propio Zuckerberg admite es incierto. LeCun, por su parte, es un conocido escéptico respecto a que los modelos de lenguaje grandes puedan llevarnos a la superinteligencia.

    “La estrategia de IA de Meta hoy es más coherente que en 2023, pero aún persiste la sensación de que la compañía sigue buscando una dirección”, señalaron los analistas de MoffettNathanson.

    Con información de Reuters

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