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    ¿Te descubres postergando ciertas tareas y, mientras tanto, una voz interna —tu juez— aprovecha para atacarte?

    Esa voz no se cansa de repetir que “no tienes fuerza de voluntad”, “no eres suficientemente disciplinado” o “si fueras más listo ya lo habrías hecho”.

    No eres tú quien se maltrata… es ese juez interno que todos llevamos dentro.

    Yo también he caído en ese juego.

    Hasta que un día, leyendo el libro Who Not How de Dan Sullivan y Benjamin Hardy, tuve un momento aha que cambió mi relación con la procrastinación.

    Comprendí que esa flojera no era una falla de carácter, sino una señal. Y que si aprendía a leerla correctamente, podía convertirse en una de mis mayores aliadas.

    La curiosidad como llave

    La curiosidad es un músculo que debemos ejercitar siempre: leyendo, estudiando, explorando nuevas formas de ver la realidad.

    En este caso, fue la curiosidad la que me llevó a abrir este libro.

    Y ahí entendí que había estado formulando la pregunta equivocada.

    En lugar de preguntarme:

    “¿Qué debo hacer para lograr esto?”

    La pregunta correcta es:

    “¿Quién es la persona ideal para hacerlo?”

    Dan Sullivan lo explica bien: ninguno de nosotros es bueno para todo, y tratar de serlo es una receta para el desgaste.

    Él mismo reconoce que es brillante para concebir ideas y trazar el camino… pero no para ejecutar cada paso.

    Así que busca a personas que disfrutan y dominan esa parte, y al hacerlo, multiplica su productividad de manera exponencial.

    Ejemplos claros

    En mi caso, contraté a alguien para manejar mis redes sociales.

    Yo podría haberlo hecho, sí… pero me habría tomado horas, con resultados mediocres y un desgaste enorme.

    En cambio, esa persona creó una estrategia que llevó mi trabajo a millones de “likes” y conexiones que jamás habría logrado por mi cuenta.

    Dan cuenta la historia de un cliente que tenía una visión enorme para expandir su negocio, pero estaba atorado en los detalles operativos.

    Al encontrar a su “quién” —un director de operaciones apasionado por la ejecución— no solo liberó su agenda, sino que la empresa creció 100X en menos de una década.

    El cambio de paradigma

    Y entonces… ¿qué nos deja este cambio de paradigma?

    Que la procrastinación no es pereza: es una señal de sabiduría.

    Te está diciendo que esa tarea no es para ti, sino para alguien que la hará mejor, más rápido y con más pasión.

    Hoy no hay excusa: los buscadores, redes profesionales y plataformas colaborativas ponen a tu alcance a ese “quién” que te llevará al siguiente nivel.

    La próxima vez que notes que estás posponiendo algo, no caigas en la trampa del juez.
    Pregúntate:

    “¿Quién puede hacer esto infinitamente mejor que yo?”

    Ese cambio de enfoque puede transformar no solo tu productividad, sino toda tu vida.

    Ten un gran día.

    Sobre el autor:

    Mac, visionario emprendedor y líder de opinión en cómo construir el futuro en el cual nos dará gusto vivir. Enseña a empresas, asociaciones y gobiernos a enfrentar mejor el futuro, asumir su grandeza, y hacer una diferencia en el mundo.

    https://kroupensky.com

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