Cada año, la mitad de la población mundial experimenta una grave escasez de agua durante -al menos- un mes al año. Dos terceras partes (casi el 70%) estamos expuestos a grados de contaminación, condiciones insalubres o presencia de materia orgánica, metales pesados y/o micro-plásticos muy por encima de los niveles permitidos.
Aún los sectores con mayores ingresos no se escapan de esta problemática. Incluso las marcas de agua embotellada que se venden a precios altos presentan -cada vez con mayor frecuencia- algún tipo de contingencia, contaminación o inadecuada filtración.
Cada vez es más difícil y caro garantizar la calidad del agua disponible, lo que -por si fuera poco- se combina con una menor disponibilidad y -en ciertas regiones- un mayor número de habitantes.
En muchos países, las redes de suministro son obsoletas; los pozos se perforan a profundidades de mas de 1 km; los sistemas de purificación y potabilización son ineficientes y también han sido rebasados por el contexto actual.
La perdida de bosques y selvas acarrea mayores problemas como la desertificación y los incendios forestales que además quiebran y trastornan todo el ciclo completo del agua. Ni que decir de la contaminación, vertederos clandestinos y toda suerte de saqueos de los recursos hídricos.
La industria, la agricultura y la ganadería, incluso los centros de datos requieren insaciablemente de mayores volúmenes de agua.
Efectos colaterales son una larga lista de padecimientos, enfermedades, trastornos y severas afectaciones a la salud y calidad de vida de 1 de cada 3 personas en el mundo. De acuerdo con información documentada, 4 millones de vidas se pierden al año de los cuales el 60% son menores de edad. Sin embargo, los especialistas señalan que tampoco existen registros confiables y la cifra -sin duda- es mucho mayor.
La ONU, la OEA y una larga lista de organizaciones, universidades, analistas y activistas llevan años trabajando y emitiendo alertas sobre esta situación. Los argumentos y datos se estrellan siempre contra negación, excusas, evasiones y -por supuesto- toda una batería de desinformación, demagogia, complicidad, ineptitud y corrupción de gobiernos, empresas e intereses creados.
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Las propuestas de solución parten de investigaciones y tecnologías disruptivas que han probado marcar la diferencia con resultados verdaderamente impresionantes y que iluminan un camino de esperanza sustentable y rentable.
Pero no solo eso, además de estas herramientas y procesos innovadores algunos gobiernos han demostrado que, con un ejercicio de política pública integral, liderazgo político, participación y organización social; consensos regionales e inversión empresarial se puede avanzar hacia un mejor futuro donde el agua pueda ser protegida y usada responsable y productivamente:
- Reducir el consumo y usar el agua responsablemente. Todo parte de evitar desperdicios, mal uso, acaparamiento, robos y las fugas. Un mínimo de colaboración empieza en cada casa y en cada persona.
Un cambio de cultura donde se valore la necesidad fundamental del agua; educación, concientización, sin agua nada está garantizado, se pone en riesgo toda la supervivencia y viabilidad del planeta y hemos llegado a los limites extremos.
Cambios de hábitos menores significan ajustes en la vida cotidiana, cierra las llaves, evita descuidos y usa sola la necesaria, comenta, reclama, denuncia, reporta fugas, todo eso es importante y ayuda.
- Reciclar, reciclar y volver a reciclar. 90% de las plantas de tratamiento no sirven, están caducas, son muy costosas e ineficientes y/o no entregan agua en la calidad requerida.
Es tiempo obligado de dar paso a los nuevos sistemas direccionados por Inteligencia Artificial, tratamiento en tiempo real, ultrafiltración, nanomateriales, ionización, magnetismo, vórtices de onda corta y ultra sonido, purificación libre de químicos, reinyección de mantos acuíferos, procesos orgánicos de desalinización, regeneración de suelos, biorremediación, nubes frías, procesos de vórtice, todo el arsenal tecnológico y de investigación está disponible, todas estas tecnologías son rentables, accesibles y pueden operar en semanas.
La desalinización es muy costosa se hace con métodos de hace 50 años, consume una enorme cantidad de energía y provoca terribles daños al ambiente, el problema de la salmuera no lo han podido resolver y solo es la complicidad entre contratistas y autoridades lo que justifica que siga usándose.
Actualmente desalinizar es más barato y sencillo, desde las tomas de agua en el mar hasta la salida de agua limpia se realiza con nano materiales, membranas y sistemas que pueden quebrar los cúmulos de agua, retirando las partículas disueltas en tiempo real, totalmente sin residuos peligrosos y que además evita problemas como la acumulación de salmuera.
- La reposición del ciclo del agua. Hoy puedes aprovechar hasta las aguas contaminadas con derrames petroleros, aguas mineras, pozos de fracking, no hay prácticamente nada que pueda escaparse de los nano sistemas de filtración.
El agua reciclada es perfecta para la industria, evitar incendios forestales, todo tipo de aplicaciones, campos deportivos, humedales, el riego y la agricultura, una vez tratada permite reducir la cantidad de agua potable destinada al campo, la cantidad de fertilizante necesario y la cantidad de aguas residuales generadas. Simple y sencillo: el reciclaje ahorra agua, energía y mucho dinero.
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