Por Yvette Mucharraz y Cano* y Karla Cuilty Esquivel **
Los retos de la inteligencia artificial, la automatización robótica, así como los conflictos internacionales, entre otros temas, han transformado el papel de los consejos de administración. Éstos son responsables de trazar el rumbo empresarial, asegurar la continuidad y alinear el bienestar de la empresa con los intereses de los accionistas.
En consecuencia, el papel de quienes participan en consejos también está evolucionando, y a su vez, las habilidades requeridas. Al hablar del perfil, se pueden abordar las competencias transversales, los conocimientos, la experiencia e incluso los valores. De acuerdo con Meljem, Bonnet y Ruiz (2023), en el capítulo “Habilidades y Competencias en los Consejos de Administración” del libro Participación de las mujeres en los Consejos de Administración, la búsqueda de miembros del consejo debe enfocarse en cómo sus habilidades contribuirán al logro de los objetivos estratégicos y fiduciarios. En este sentido, las mujeres alcanzan desempeños similares a los de los hombres. La investigación revela que el enfoque en la innovación y la valentía son algunos de los elementos clave para la elección de un miembro del consejo.
En el contexto de los puestos de Alta Dirección, el estudio “Liderazgo a la mexicana” de Mucharraz y Cano y coautores (2024) señala que, en la actualidad, características como la adaptabilidad y la resiliencia son esenciales. La adaptabilidad implica aceptar y enfrentar los desafíos como parte de un proceso natural de mejora continua. Además, requiere privilegiar el aprendizaje constante en todos los niveles de la organización, especialmente en el ámbito tecnológico y digital, para afrontar con mayor efectividad la cuarta revolución industrial. Por otro lado, la resiliencia es fundamental tanto en los seres humanos como en las organizaciones, ya que permite salir de una crisis que conlleva un alto grado de incertidumbre. En el liderazgo, la resiliencia evoca un sentido de comunidad y colaboración, priorizando la unidad y el trabajo en equipo como mecanismo para superar las crisis.
Una de las funciones clave de los consejos de administración es asegurar que la empresa se mantenga a largo plazo, que sea sostenible en el tiempo. Para cumplir con este objetivo, quienes participan en los consejos deben brindar retroalimentación constructiva a la Alta Dirección, construyendo círculos virtuosos de confianza entre ambas partes. Con frecuencia, las mujeres suelen tener habilidades comunicativas efectivas y se enfocan en mantener relaciones de largo plazo, lo cual contribuye al buen desempeño del consejo.
Un consejo también debe aportar valor a la empresa. Cada uno de sus integrantes debe concentrarse en analizar los riesgos y oportunidades que enfrenta la organización, considerando al mercado, la competencia y el talento. Bajo esta premisa, la capacidad de análisis del entorno global, nacional y sectorial es vital para identificar oportunidades y minimizar riesgos.
Otra tarea constante del consejo es conocer a sus clientes potenciales y asegurar que la organización les ofrezca experiencias, productos y servicios que los sorprendan positivamente. Para cumplir con esta labor, es indispensable contar con un consejo diverso, que permita tener diferentes perspectivas sobre las necesidades de los clientes. En este sentido, las mujeres aportan la visión de algo más que la mitad de la población, lo cual debería fomentar su inclusión en los consejos. Igualmente, un trabajo constante del consejo es seguir el desempeño financiero de las organizaciones. Por ello, el conocimiento sobre finanzas para la toma de decisiones es indispensable.
Si al perfil se agregan otros atributos como las virtudes y/o los valores, además de la prudencia para decidir en entornos complejos e incluso de alto riesgo, la templanza es una virtud esencial en los miembros de los consejos. Implica la sabiduría práctica, cualidades necesarias para enfrentar la incertidumbre de los tiempos actuales.
La colaboración de los consejeros data de la época de los romanos y sigue siendo vigente. Quizás sea el tiempo ideal para innovar en la forma en que los integrantes de los consejos se definen y aportan a la empresa, cómo y cuándo deben tener movilidad y cómo abrir oportunidades para la participación de integrantes con pensamiento diverso que reten el estatus quo. Por todas estas razones, es fundamental desarrollar, complementar y fortalecer sus habilidades y competencias.
Contacto:
*Yvette Mucharraz y Cano es profesora en el área de Dirección de Personal y Directora del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección de IPADE Business School
**Karla Cuilty Esquivel es investigadora del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección de IPADE Business School
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