Texas es una pieza clave en el TMEC, ya que es la entidad de Estados Unidos que más compra bienes y servicios fabricados en México.
“Texas es como un 40 por ciento de nuestro comercio internacional, productos finales, productos intermedios, importamos energía, exportamos todo tipo de cosas”, afirmó Enrique Covarrubias, economista en jefe de Actinver.
El experto dijo que gran parte del negocio de importaciones y exportaciones realizadas a Texas están relacionadas con la producción automotriz.
“Gran parte de la negociación (de los aranceles y comerciales) hay que hacerlas en Washington, pero no dudo que haya un lobby muy fuerte en Texas, que se tiene que hacer de una manera distinta y estratégica con los empresarios (texanos), que tienen intereses muy fuertes”, comentó el economista.
En los últimos años, los empresarios texanos han invertido muy fuerte en diferentes industrias y sectores en México, así como en la modernización de las garitas de importación y exportación, recordó.
Hoy la garita de Laredo con Nuevo Laredo “es una maravilla y ya es más de la mitad del comercio internacional de Estados Unidos con México, nada más esa garita solita”.
El gobierno de Texas, añadió el especialista, está invirtiendo en la garita en tecnología para vigilar e inspeccionar los camiones.
“¿Se pueden imaginar el típico comercio internacional? Llegaba un tráiler de México a Estados Unidos, iba a el officer Hernández con su perrito oliendo a ver si encontraba cosas. Hoy hay una cámara que revisan si hay gente, si hay armas, si hay drogas en los vehículos”, expresó.
Si uno ve el comercio internacional entre México y Estados Unidos, este no es uno que se dé a todas las regiones de aquella nación, señaló.
Casi toda la producción exportada a Estados Unidos va para Texas, California y Michigan, es decir que casi el 100 por ciento del comercio internacional “es a 3 estados de Estados Unidos”, precisó.
A California se le venden productos finales y “mucho sospecho que es de productos finales (de China), que se importa a México y se envían con productos finales a California”, puntualizó el economista.
Agregó que la producción del sector automotriz con operaciones en México se envía a Michigan, que es el segundo estado del mercado estadounidense, mientras que California es el tercer estado más importante para la economía mexicana, quien le vende bienes y servicios para su industria y consumo.
El economista consideró que si se rompe el TMEC, “no habrá un mercado de volantes de Ford Focus”, o sea, es una integración comercial fuerte entre las tres naciones.
“La negociación mexicana de aranceles ha sido estratégica, en silencio y con negociaciones reales comparado con lo hecho por el resto de América Latina. Por eso creo que es una negociación correcta, menos vocal, menos volátil y se tiene que hacer así, porque lentamente exportamos e importamos productos intermedios”, detalló.
Con insumos grandes chinos y además con importaciones de productos finales chinos, que hay que mandar a Estados Unidos, la negociación tiene que ser muy distinta, apuntó.
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