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    Algo que le gusta a Mónica “Money” Albarrán son las ideas, pero especialmente las de los negocios. “Una de mis emociones favoritas es la inspiración y el hecho de conocer las historias de personas, cómo encontraron ciertos problemas o se encontraron ellos en situaciones que querían arreglar, y tuvieron el valor para determinar una idea y crear algo de la nada, me parece una de las cosas más bonitas de la humanidad, sobre todo cuando están bien orientadas, a la ayuda, al apoyo, a la asistencia positiva, honesta, ética, con una realización personal en el inter”, confiesa la fundadora de Muuk, una empresa que ayuda a construir negocios significativos y funcionales.

    Durante más de 10 años trabajó con empresas multinacionales y ahí se dio cuenta de que le faltaba algo que le diera significado o provocara un impacto positivo, por lo que fundó una empresa de manufactura de soluciones innovadoras en cartón, donde consiguió el éxito empresarial, pero seguía sintiendo ese vacío. Vendió la empresa y empezó a emprender diferentes ideas que se le ocurrían.

    “Me di cuenta que no me daba abasto para andar creando tanta cosa a la vez, 10 negocios o cinco negocios o dos, es una pérdida de energía en el camino. Fue ahí cuando dije: ¿qué pasa si invierto en personas que tienen las mismas ideas que yo, pero que están 100% orientados a esa idea, que tienen todas las características, las capacidades, las habilidades que yo no tengo, y además tienen los fondos para realmente enfocarse al 100% y no parcialmente? Y casualmente, así como magia, me llegaban personas que tenían las mismas ideas que yo”, comenta la inversionista ángel.

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    Inició en 2015 con su primera inversión como ángel inversionista, pero después decidió incorporarse en fondos de inversión, hasta ahora participa en ocho en total. Desde entonces, a lo que se ha enfocado es a cambiar la mente de las personas para abrirles el mundo.

    Uno de los papeles que juegan los ángeles inversionistas, destaca, es el de la confianza. “Luego son esas ideas locas las que cambian al mundo y que si no hay el loco que confió en el otro loco, no se van a dar. La confianza de que esas ideas super extremas pueden funcionar”, enfatiza Money Albarrán.

    Y resalta que no es solo dar dinero, sino también dar asesoría, red de contactos, hacer networking, algo que, considera, falta dentro de los fondos de inversión para apuntalar mejor los esfuerzos más allá del cheque. “En el caso de los fondos, falta que te digan más cómo puedes ayudar. Yo siempre les pregunto, ¿qué más hago? Si hubiera más comunicación, creo que podríamos tener un papel todavía más significativo”, menciona.

    Aunque el modelo de negocio y el emprendedor son importantes para invertir, ella destaca una más: la mentalidad. “Que esté en el correcto mindset, en el sentido de que lo que está haciendo es realista, retador, alcanzable, y no un sueño guajiro que no se va a cumplir, y que tenga las suficientes habilidades para llevarlo a cabo y enfrentarse con los demonios a los que se va a enfrentar, porque, al final, el emprendimiento es una de las formas de desarrollo personal más fuertes que hay, es como tener un hijo”, dice Money Albarrán.

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    Y pone como ejemplo a negocios buenos que no prosperan por algo personal, como una mala relación con un socio, un evento macro donde no pudo controlar la emoción, entre otros. Por lo que se fija en las personas, el problema que resuelven y en la viabilidad de cómo lo plantean.

    Dentro de las oportunidades que destaca para los ángeles inversionistas está la de las climate tech, en donde recientemente ha encontrado gran valor e inspiración para seguir invirtiendo.