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    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está evaluando opciones contra Irán que incluyen ataques selectivos contra fuerzas de seguridad y dirigentes para incentivar a los manifestantes, dijeron múltiples fuentes, incluso mientras funcionarios israelíes y árabes afirmaron que el poder aéreo por sí solo no derribaría a los gobernantes clericales.

    Dos fuentes estadounidenses familiarizadas con las conversaciones dijeron que Trump quería crear condiciones para un “cambio de régimen” después de que una represión aplastara a principios de este mes un movimiento de protestas a nivel nacional, con miles de muertos.

    Para ello, estaba considerando opciones para atacar a comandantes e instituciones que Washington considera responsables de la violencia, con el fin de dar a los manifestantes la confianza de que podrían tomar edificios gubernamentales y de seguridad, señalaron. Trump aún no ha tomado una decisión final sobre el curso de acción, incluido si optar por la vía militar, dijeron una de las fuentes y un funcionario estadounidense.

    La segunda fuente estadounidense dijo que las opciones que analizan los asesores de Trump también incluyen un ataque mucho mayor, destinado a tener un impacto duradero, posiblemente contra los misiles balísticos que pueden alcanzar a aliados de Estados Unidos en Oriente Medio o contra los programas de enriquecimiento nuclear. Irán se ha negado a negociar restricciones a los misiles, que considera su único elemento de disuasión frente a Israel, dijo la primera fuente.

    La llegada esta semana de un portaaviones estadounidense y buques de guerra de apoyo a Oriente Medio ha ampliado la capacidad de Trump para emprender una posible acción militar, después de que amenazara repetidamente con intervenir por la represión iraní.

    Reuters habló con más de una docena de personas para este recuento de las deliberaciones de alto riesgo sobre los próximos movimientos de Washington respecto a Irán. Cuatro funcionarios árabes, tres diplomáticos occidentales y una fuente occidental de alto nivel cuyos gobiernos fueron informados de las conversaciones dijeron estar preocupados de que, en lugar de llevar a la gente a las calles, los ataques estadounidenses pudieran debilitar un movimiento ya conmocionado tras la represión más sangrienta de las autoridades desde la Revolución Islámica de 1979.

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    Alex Vatanka, director del Programa sobre Irán en el Middle East Institute, dijo que sin deserciones militares a gran escala las protestas en Irán seguían siendo “heroicas pero superadas en armamento”.

    Las fuentes de esta historia solicitaron el anonimato para hablar de asuntos sensibles. El Ministerio de Exteriores de Irán, el Departamento de Defensa de Estados Unidos y la Casa Blanca no respondieron a las solicitudes de comentarios. La oficina del primer ministro israelí declinó hacer comentarios.

    Trump instó el miércoles a Irán a sentarse a la mesa y llegar a un acuerdo sobre armas nucleares, advirtiendo que cualquier futuro ataque estadounidense sería “mucho peor” que la campaña de bombardeos de junio contra tres instalaciones nucleares. Describió a los buques en la región como una “armada” que navega hacia Irán.

    Un alto funcionario iraní dijo a Reuters que Irán se estaba “preparando para una confrontación militar, al mismo tiempo que utiliza canales diplomáticos”. Sin embargo, añadió que Washington no mostraba apertura a la diplomacia. El funcionario estadounidense dijo que la actual debilidad del régimen alentaba a Trump a aplicar presión y buscar un acuerdo de desnuclearización.

    Irán, que afirma que su programa nuclear es civil, estaba dispuesto al diálogo “basado en el respeto y los intereses mutuos”, pero se defendería “como nunca antes” si era presionado, dijo la misión de Irán ante las Naciones Unidas en una publicación en X el miércoles.

    Trump no ha detallado públicamente qué busca en un eventual acuerdo. Los puntos de negociación previos de su administración han incluido prohibir a Irán enriquecer uranio de forma independiente y restricciones a los misiles balísticos de largo alcance, así como a la ya debilitada red de grupos armados aliados de Teherán en Oriente Medio.

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    Límites del poder aéreo

    Un alto funcionario israelí con conocimiento directo de la planificación entre Israel y Estados Unidos dijo que Israel no cree que los ataques aéreos por sí solos puedan derrocar a la República Islámica, si ese es el objetivo de Washington.

    “Si se quiere derrocar al régimen, hay que poner botas sobre el terreno”, dijo a Reuters, señalando que incluso si Estados Unidos matara al líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, Irán “tendría un nuevo líder que lo reemplazaría”.

    Solo una combinación de presión externa y una oposición interna organizada podría cambiar la trayectoria política de Irán, añadió.

    El funcionario israelí dijo que el liderazgo iraní se ha debilitado por los disturbios, pero sigue firmemente en control pese a la profunda crisis económica que desató las protestas.

    Varios informes de inteligencia estadounidenses llegaron a una conclusión similar: las condiciones que dieron lugar a las protestas siguen presentes y debilitan al gobierno, pero sin fracturas importantes, dijeron dos personas familiarizadas con el asunto.

    La fuente occidental dijo que creían que el objetivo de Trump parecía ser impulsar un cambio de liderazgo, más que “derrocar el régimen”, un resultado que sería similar a Venezuela, donde la intervención estadounidense reemplazó al presidente sin un cambio total de gobierno. Durante una audiencia del Senado de Estados Unidos sobre Venezuela el miércoles, el secretario de Estado Marco Rubio dijo que “la esperanza” era una transición similar si Jamenei cayera, aunque reconoció que la situación en Irán era mucho más compleja. El funcionario estadounidense dijo que no estaba claro quién asumiría el poder si Jamenei quedara fuera.

    Jamenei ha reconocido públicamente varios miles de muertes durante las protestas. Culpó de los disturbios a Estados Unidos, Israel y a lo que llamó “sediciosos”.

    El grupo de derechos humanos con sede en Estados Unidos HRANA cifra las muertes relacionadas con los disturbios en 5,937, incluidas 214 del personal de seguridad, mientras que las cifras oficiales sitúan el número en 3,117. Reuters no ha podido verificar de forma independiente los datos.

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    Jamenei retiene el control, pero es menos visibles

    A sus 86 años, Jamenei se ha retirado de la gestión diaria, ha reducido sus apariciones públicas y se cree que reside en lugares seguros después de que ataques israelíes el año pasado diezmaran a muchos de los principales líderes militares de Irán, dijeron funcionarios regionales.

    La gestión cotidiana ha pasado a figuras alineadas con la Guardia Revolucionaria Islámica (GRI), incluido el asesor principal Ali Larijani, señalaron. La poderosa Guardia domina la red de seguridad de Irán y amplias partes de la economía.

    Sin embargo, Jamenei conserva la autoridad final sobre la guerra, la sucesión y la estrategia nuclear, lo que significa que el cambio político es muy difícil hasta que abandone la escena, dijeron. El Ministerio de Exteriores iraní no respondió a preguntas sobre Jamenei.

    En Washington y Jerusalén, algunos funcionarios han argumentado que una transición en Irán podría romper el estancamiento nuclear y eventualmente abrir la puerta a relaciones más cooperativas con Occidente, dijeron dos de los diplomáticos occidentales.

    Pero advirtieron que no hay un sucesor claro de Jamenei. En ese vacío, funcionarios árabes y diplomáticos dijeron creer que la GRI podría tomar el control, afianzando un gobierno de línea dura, profundizando el enfrentamiento nuclear y las tensiones regionales.

    Cualquier sucesor percibido como surgido bajo presión extranjera sería rechazado y podría fortalecer, no debilitar, a la GRI, dijo el funcionario.

    En toda la región, desde el Golfo hasta Turquía, funcionarios dicen que prefieren la contención al colapso, no por simpatía hacia Teherán, sino por temor a que la agitación dentro de un país de 90 millones de habitantes, atravesado por divisiones sectarias y étnicas, pueda desatar inestabilidad mucho más allá de las fronteras iraníes.

    Un Irán fracturado podría derivar en una guerra civil como la ocurrida tras la invasión estadounidense de Irak en 2003, advirtieron dos de los diplomáticos occidentales, lo que provocaría una afluencia de refugiados, alimentaría el extremismo islamista y alteraría los flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz, un punto crítico para la energía mundial.

    El riesgo más grave, advirtió el analista Vatanka, es la fragmentación en una “Siria en fase inicial”, con unidades y provincias rivales luchando por territorio y recursos.

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    Repercuciones regionales

    Los Estados del Golfo —aliados históricos de Estados Unidos y anfitriones de importantes bases estadounidenses— temen ser los primeros objetivos de represalias iraníes, que podrían incluir misiles iraníes o ataques con drones desde los hutíes alineados con Teherán en Yemen.

    Arabia Saudita, Catar, Omán y Egipto han presionado a Washington para que no ataque a Irán. El príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, ha dicho al presidente iraní Masoud Pezeshkian que Riad no permitirá que su espacio aéreo o territorio se utilicen para acciones militares contra Teherán.

    “Estados Unidos puede apretar el gatillo”, dijo una de las fuentes árabes, “pero no vivirá con las consecuencias. Nosotros sí”.

    Mohannad Hajj-Ali, del Carnegie Middle East Center, dijo que los despliegues estadounidenses sugieren que la planificación ha pasado de un solo ataque a algo más sostenido, impulsado por la creencia en Washington y Jerusalén de que Irán podría reconstruir sus capacidades misilísticas y eventualmente militarizar su uranio enriquecido.

    El resultado más probable es una “erosión lenta: deserciones de élites, parálisis económica, sucesión disputada, que desgasta el sistema hasta que se quiebra”, dijo Vatanka.

    Con información de Reuters.

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