México no es un jugador nuevo en el campo de futbol y menos cuando se trata de ser sede mundialista. Este año se convierte en el primer país en ser tres veces anfitrión de una Copa del Mundo y aunque falta muy poco para que inicie el evento más esperado, aún no está claro el impacto económico que este pueda tener y qué efectos positivos puedan sostenerse después de que acabe el torneo.
Las estimaciones sobre el impacto que tendrá la Copa Mundial de Futbol de la FIFA 2026 en México son variadas, las más pesimistas se sitúan en los 1,000 millones de dólares (mdd) hasta los 4,500 mdd. El reporte de Deloitte “Prepárate para el Mundial: nuevas oportunidades para los negocios” prevé un impacto de 4,050 mdd, dividida en dos grandes ejes: infraestructura y consumo.
En infraestructura le atribuye 1,800 mdd en un periodo de 2024 a 2026, y en consumo 2,250 mdd concentrado en sectores como la gastronomía, el retail y el alojamiento. Con lo anterior, el impacto previsto equivaldría al 0.14% del PIB, con una generación de más de 100,000 empleos temporales, lo que representa 0.19% del empleo total de México, y esto elevaría el crecimiento del PIB para este año, pasando de 1.3% a 1.4%.
A nivel regional, de acuerdo con Daniel Zaga, economista en jefe para Deloitte Spanish Latin America, se espera que el mayor impacto económico lo capture la Ciudad de México con una tercera parte, otra proporción similar se iría para Nuevo León y Jalisco, y el tercio restante se reparte entre los estados que no son sedes.
Sin embargo, el marcador puede verse opacado por algunos retos, tales como la inseguridad, la economía estancada, la inflación y menor consumo. Pero, ¿quiénes serán los verdaderos ganadores del impacto económico de esta justa mundialista? ¿Qué debe aprender México para que estos beneficios se sostengan más allá del evento deportivo?
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Los jugadores clave
Dentro de la categoría de consumo, hay jugadores clave que se estarán beneficiando de la afición internacional y local, y aunque algunos vivirán un pico momentáneo, otros podrán seguir disfrutando de la derrama económica del evento en los siguientes años.
Los que vivirán un efecto inmediato y durante las semanas que dure el Mundial son el sector de bebidas alcohólicas y no alcohólicas. De acuerdo con Nielsen IQ México, el consumo de los refrescos aumenta significativamente en temporada mundialista si se compara con un año normal. Por ejemplo, en el Mundial de Qatar 2022, el consumo de refrescos familiares se situó en 91% en la semana de partidos, mientras que si se compara el mismo periodo, pero del año posterior al evento, este se ubica en 88%. Pero este porcentaje se acrecentó en la final de la Copa alcanzando hasta 112%.
“Estamos en México, que es el país que tiene el consumo per cápita más alto del mundo, y por supuesto que cuando hay temporalidades como el Mundial, o incluso en el verano, por supuesto que detonan también sus ventas”, comenta Raquel Jiménez Padilla, directora de Customer Success para Nielsen IQ México. Mientras que 80% de los mexicanos planea consumir cerveza, 49% tequila y 34% whisky.
Raquel Jiménez también explica que otro rubro es el de las pantallas, la renovación de los sistemas de video y audio. “Esto no ocurre solamente en el año Mundial. Hemos visto que desde el año previo es el pretexto perfecto para renovar el equipo, para tener una pantalla de mejor tecnología y más grande, para renovar el sistema de sonido. También es una industria que se ve muy beneficiada”, comenta la especialista. De acuerdo con Nielsen, en el mercado mundial de pantallas se venden entre 18 a 19 millones de unidades anualmente, pero un año antes y en el del Mundial esta cifra alcanza los 20 millones.
Y a la par hay otras categorías adyacentes que se verán impactadas. De acuerdo con el reporte “Entre goles, marcas y afición: La cuenta regresiva”, elaborado por Kantar, 8 de cada 10 mencionan que verán el Mundial 2026 en casa, mientras que 4 de cada 10 consideran la posibilidad de verlo en casa de otras personas, por lo que planean comprar botanas (83%), cervezas (66%), comida rápida (65%), bebidas alcohólicas (46%), alimentos o bebidas por medio de apps (44%), y bebidas no alcohólicas (29%).
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La inversión en infraestructura, como en el transporte público también generará oportunidades para el retail para abrir nuevas sucursales en nuevas estaciones de metro o en zonas alrededor de los Fanfest o de hospedaje. “Hemos visto que en otros países hay este boom de infraestructura y de abrir nuevas sucursales”, dice Raquel.
Sin embargo, en donde se verá un impacto que se puede sostener a lo largo del tiempo es en la hospitalidad, enfocado principalmente en alojamiento, restaurantes y en turismo. “No solamente para la población flotante que va a venir, porque evidentemente va a haber un factor de turismo muy importante, pero también incluso de consumo local”, dice Raquel Jiménez.
La analista explica que el turismo es el que va a mantener un impacto hacia los siguientes años. “Hemos visto que en otras ediciones del Mundial, los países que son sede se ven beneficiados por el turismo hasta tres años después, primero por la publicidad que tiene el país en sí y luego se vuelve muy aspiracional; hay una resaca positiva”, afirma.
Raquel dice que México es un país barato respecto a lo que se ha visto en otras sedes mundialistas, que promediaron entre los 6,000 a 8,000 dólares en gasto por visitante, por lo que estima que los turistas extranjeros gasten en promedio 5,000 dólares repartido en 12 días, esto sin contar el costo del boleto del partido.
Y agrega que los visitantes no solo querrán conocer las tres sedes (CDMX, Guadalajara y Monterrey), sino también otros puntos turísticos más famosos como la península de Yucatán y de Baja California, mientras que el aeropuerto de la Ciudad de México contará con 30 rutas hacia pueblos mágicos.
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De acuerdo con estimaciones oficiales de la Secretaría de Turismo (Sectur) se espera que lleguen a México 5.5 millones de visitantes adicionales, sin embargo, las consultoras citadas en este reportaje prevén cifras menores que van desde los 800,000 hasta los 1.5 millones de turistas atribuidos al Mundial.
Estimaciones de Nielsen dicen que habrá un residual de crecimiento hacia 2029 del 25% incrementales: 10% de cara hacia los siguientes dos años y alrededor de 5% en el tercer año. “Esperamos alrededor de 5 millones de turistas, pero atribuibles al torneo, poco menos de un millón”, comenta.
Para Daniel Zaga, de Deloitte, en el tema de gastronomía como en alojamiento ven un aumento importante de cerca del 30% en ventas anuales si se compara con el mes de junio del año pasado, mientras que si se ve el impacto anual, este tendría un aumento del 5% este año versus 2025.
Estanflación e inseguridad: los rivales de la cancha
Y aunque el consumo y el turismo serán las grandes vertientes durante esta celebración deportiva, lo cierto es que ambas presentan retos importantes: por un lado el momento de estanflación (mayor inflación y menor crecimiento económico), y por otro, la inseguridad que vive el país, especialmente tras los hechos ocurridos por la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el pasado 22 de febrero de 2026, en Jalisco.
Raquel Jiménez explica que la inseguridad no es un tema nuevo y que se vive en zonas como las fronteras y algunos territorios como Tamaulipas, Jalisco, Sinaloa, por mencionar algunos, y que en los últimos años se ha visto una ola creciente de violencia e inseguridad que ha traído afectaciones en la población, en el consumo y el turismo.
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“Sigue existiendo el reto de cómo es percibido México en el exterior, porque todas estas noticias (sobre la muerte de El Mencho) alcanzaron una escala enorme y ahora hay que revertir esta imagen, porque habrá gente que diga: no, yo prefiero ya no ir a México”, dice Raquel.
Mientras que en la cancha económica, Raquel explica que el año pasado el crecimiento del PIB nacional no llegó ni al 1%, lo que para la especialista ha provocado una crisis en el consumo, especialmente en las categorías de consumo masivo (alimentos, bebidas, productos de limpieza del hogar, productos de higiene y belleza).
“Si yo sumo todos los kilos y litros, estamos viendo una contracción en el consumo del orden del 1 o 2% anuales, que no habíamos visto en los últimos 20 años, a excepción de 2020 con el Covid. Sí es algo sin precedentes y lo pondría en esas palabras sin darle rodeos: es una crisis de consumo”, asegura. Los precios no bajarán y, en el mejor de los escenarios, se mantendrán estables, pues la demanda local e internacional estará presente.
Sobre este tema, Daniel Zaga, de Deloitte, advierte que ellos ven el proceso inflacionario en tres grandes temas: el primero con lo relativo al conflicto en Medio Oriente, que trae un aumento en el precio del petróleo; el segundo, la inflación subyacente que va en aumento, pues de acuerdo con el último reporte del Inegi en la segunda quincena de marzo esta se ubicó en 4.45%, ligeramente menor al nivel registrado en el mes anterior (4.5%); y por último, el Mundial.
“Lo que esperaríamos durante el Mundial es que algunos sectores como alimentos, alojamiento y transporte, sí tengan un aumento más importante de inflación. Comparamos cuánto subió la inflación durante los meses del mundial en los últimos como 4 o 5 mundiales y si hay un aumento un poco mayor en esos meses, pero después sí ha vuelto a la inflación previa, pero ahora tenemos en cuenta que hay otros factores muy fuertes (lo de Irán) que no sabemos cuánto va a tardar y el aumento de salario mínimo que está presionando la inflación subyacente”, comenta Daniel.
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A pregunta expresa sobre si esto podría impactar en la forma en la que consumen los mexicanos, Zaga es enfático al decir que no, especialmente porque es un tema de consumo emocional. “Los fanáticos del deporte seguramente vamos a consumir más, aún con el aumento de la inflación, el tema es qué viene después, reducción más del consumo porque este proceso de estanflación -de muy bajo crecimiento y de mayor inflación- tarde o temprano va a repercutir en los bolsillos de la gente”, prevé.
Y esto también tiene que ver con la creación de empleos. El ejecutivo comenta que durante este periodo se prevé que 112,200 personas se empleen, sin embargo, es temporal, no será algo que se mantenga en el largo plazo.

Pagos digitales, el jugador que llegó para quedarse
El tema que ha quedado rezagado es el de los pagos digitales. Aunque Raquel destaca una evolución en el último año aún falta un largo camino por recorrer. “Hay una oportunidad ahí y un aprendizaje, pues no todos los turistas que vienen van a querer traer efectivo, sabemos que eso también tiende a ser más inseguro”, comenta la especialista.
Por su parte, Daniel comenta que los turistas que vengan de países avanzados como Estados Unidos y Europa no van a usar efectivo, y aunque la prioridad es reducir fricciones con clientes, también lo es el tiempo de respuesta. “Cuando uno pone la tarjeta y la maquinita te está diciendo: ok, ya pasó el pago, si son 20 o 5 segundos realmente como experiencia de usuario, es muy distinta. Ya es un reto actual desde hace mucho tiempo, cómo se puede bancarizar más todo el sistema mexicano y eso es un gran aliciente para una recuperación económica más rápida”, dice.
Según cifras del Panorama Anual de Inclusión Financiera 2025, de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en 2024 en el país había 6.5 millones de terminales punto de venta, un incremento del 6% en comparación con 2023. Mientras que las transacciones y transferencias aumentaron 16% comparado con el año anterior, pasando de 7,908 millones a 9,142 millones.
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Raquel Jiménez dice que el avance que se dé en este tema será algo que llegue para quedarse. Y agrega que en donde habrá una demanda importante será en los servicios de delivery. “Evidentemente en nuestro país y en el mundo para el e-commerce y para todos los servicios de delivery hubo un antes y un después de la pandemia. En el mundial también se prevé que los servicios de delivery sean muy relevantes no solamente para el turismo que está acostumbrado a recibir en minutos, sino también para el consumo local”, explica Raquel.
El Mundial traerá crecimiento para México pese al número reducido de partidos, aunque ese beneficio no llegará por sí solo. “La demanda va a estar ahí, pero hay que estar preparados para hacerle frente con la oferta.”
Mientras que Daniel Zaga es firme al decir que el foco debe ser cómo capitalizar este evento para el país, pese a los factores en contra. “Tenemos un impacto potencial y tenemos temas de inseguridad, esto permea en el crecimiento económico de un país, y no solamente en el turismo, sino en todas las actividades económicas”, comenta Daniel y agrega que la inversión en seguridad, transporte público, servicios públicos, entre otros, tendrían que estar en una política de largo plazo y no solo cuando exista un evento de la magnitud del Mundial.
“Hay que anticiparse para que realmente podamos, como país, crecer más, tener más empleo y generar mayor desarrollo para todos, con una visión más de largo plazo y no solamente por mega eventos”, aconseja Zaga.









