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    Sin duda, cuando las riendas de una nación caen en las manos equivocadas los excesos, la corrupción, la impunidad, el nepotismo, abuso, desfalco de las finanzas públicas, obras inútiles faraónicas y toda suerte de complicidades se vuelven la cotidianidad.

    Si a esto se le agrega la falta de controles institucionales, contrapesos, división de poderes, oposición y la nulificación de las instancias de rendición de cuentas, es lógico que la tentación se convierta en una normalidad donde la ciudadanía queda simplemente a merced del antojo de sus gobernantes.

    Las señales de alerta resultan evidencias concretas sobre las cuales también se ejerce una supervisión autoritaria, orientada a no ceder ningún espacio para una oportunidad de mejora o cambio; sobre todo mantener a como de lugar un estado de somnolencia e indefensión en la sociedad y consolidar la extensión del poder absoluto.

    Sucede en cualquier tipo de régimen, los ejemplos se suceden histórica y regionalmente lo mismo en países evolucionados y ricos que en los pobres y subdesarrollados. No depende del acceso a la tecnología ni a canales de comercio, tampoco de los niveles educativos o de ingreso.

    Caer en este nivel de opresión puede ocurrir en democracias consolidadas, republicanas, parlamentarias y por supuesto en las opciones religiosas, las tiranías y aún con mayor frecuencia en los mesiánico-populistas.

    ¿Cuáles son esas señales de advertencia/evidencia?

    1. Gobierno impune y sin contrapesos. Acabar con la disidencia, la capacidad crítica y la fiscalización es parte de las tareas absolutistas. Se trata de imponer una voluntad personal sobre cualquier atisbo de razonamiento, reflexión o juicio.

      No se admiten discusiones ni debates, existe un dogma, una única verdad que no puede ser revisada. Las decisiones, proyectos, programas, fallas, omisiones, aberraciones del gobierno deben pasar inadvertidas, solapadas, ocultas, disimuladas, por ello no pueden existir instituciones imparciales ni división de poderes.

      Se manda desde el centro y sin chistar se cumple. No a la rendición de cuentas, destierro a la fiscalización o auditoria ciudadana. Sin leyes, sin instituciones ni recursos la sociedad no tiene como hacer frente a las estridencias, ocurrencias y todo tipo de conductas abusivas, al contrario, vera como hasta las peores torpezas le son aplaudidas al absolutista.

      2. ¿Educación para qué? Invertir en el desarrollo, crecimiento, emprendimiento no tienen sentido en el absolutismo, los servicios educativos deben contribuir a la formación de seguidores, adoctrinar, inocular en la sociedad una suerte de determinismo donde solo cabe -precisamente- el poder absoluto. 

      Actitudes como criticismo, independencia, madurez, resolución, cuestionamiento, razonamiento, autodeterminación, responsabilidad, ambición, son poner en duda la sabiduría absoluta del régimen populista quedan proscritas.

      3. El control de la narrativa. No solamente es la sumisión, anulación, control y supervisión de los medios de comunicación, sino la constante creación de historias, el mundo solo existe en los relatos del régimen. No hay divergencia, la realidad es una, la que se cuenta en desde la escena gubernamental. Quedan prohibidos todos los intentos de interpretación, revisión o duda.

      Cuando haga falta están a la mano grupos de soporte artificial -beneficiarios de supuestos programas de apoyo- listos a ensalzar, elogiar, alabar, reconocer, aplaudir y celebrar lo que sea por más ridículo que parezca.    

      4. Baja el nivel y reduce las expectativas. El conformismo es clave para el absolutismo; lograr que una mayoría se sienta satisfecha con dosis mínimas de “mejoras” es fundamental para la propaganda mesiánico-populista.

      Ambicionar es contrario al nacionalismo, hay que tomar lo poco que nos toca y agradecerlo al régimen no pidas más. No llegaras, mejor “pretende” ser feliz en donde estas. Simplifica tus necesidades, un poco de dinero es mejor que salir a conquistar el mundo.

      No aceleres ve despacio. Si aumentas tus ingresos más impuestos tendrás que pagar. Ser un emprendedor exitoso que creció sin la ayuda de nadie se contrapone a la ideología dependiente y sumisa del buen ciudadano.

      5. ¿Elecciones? Nosotros las resolvemos por ti. El voto ya esta pagado no te apures, exprimir hasta la ultima gota de los recursos públicos para continuar sosteniendo al régimen es el alto costo de que no tengas que preocuparte siquiera por saber quien te representa y se gasta el dinero publico en lo que se le antoja.

      El absolutismo no se equivoca; si la mediocridad, corrupción e incompetencia abundan en las instancias de gobierno; si no hay insumos, medicinas, recursos, si nada se resuelve y todo lo que recibes de demagogia, excusas y malos tratos acuérdate solo de que no son iguales.

      6. Enemigos al acecho. Sembrar y derramar la paranoia e hipocondría política le reditúan al absolutismo, vende tener facciones de adversarios a la vuelta de la esquina, crear esos monstruos y fantasmas amenazantes, voces del disenso que cuestionan, exhibir, chismear, evidenciar, poner la mancha en la ropa ajena cuando se está enlodado así se comunica desde el absolutismo.

      7. La normalidad del desastre. Cuando la voluntad esta rendida, cuando mas que resignación prevalece la impotencia, la sumisión, la dependencia de la sociedad al régimen la misión se ha cumplido.

      La ciudadanía renuncia, se somete, pierde la noción de su valor político y deja escapar su capacidad de cambiar su destino, los ideales y valores de la república se perdieron y se vaciaron.    

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