“El control en la gestión es el arte de mantener el rumbo en la tormenta y ajustar el velamen cuando el viento cambia.” – Anónimo
En el dinámico mundo empresarial, el control de la gestión es un componente esencial para el éxito y la sostenibilidad a largo plazo. No se trata simplemente de supervisar tareas o evaluar resultados; el control en la gestión implica una comprensión profunda de los procesos, la anticipación de problemas y la implementación de estrategias que garanticen el cumplimiento de los objetivos. Esta función, a menudo pasada por alto, es clave para transformar los planes en resultados concretos y eficaces.
El Jardín del Sabio
En un pequeño pueblo, vivía un sabio jardinero que cultivaba el jardín más hermoso de la región. Sus vecinos, fascinados por su habilidad, le preguntaron cuál era su secreto. El sabio les respondió con una fábula: “Imaginad que cada planta en mi jardín representa una tarea en nuestro trabajo. Si solo nos dedicamos a regar las plantas sin atender el suelo, sin eliminar las malas hierbas o sin ajustar la exposición al sol, algunas plantas crecerán mal o se marchitarán. Mi secreto es observar continuamente el jardín, entender sus necesidades y ajustar mis cuidados según sea necesario.”
Lo que debe controlarse en la gestión
1. Establecimiento de objetivos claros: La base de un buen control de gestión es definir metas precisas y alcanzables. Los objetivos deben ser específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con un tiempo definido (SMART). Esto facilita la evaluación y el seguimiento del progreso.
2. Planificación y presupuestación: Una planificación eficaz incluye la elaboración de presupuestos detallados que alineen los recursos disponibles con las metas establecidas. Un buen control implica revisar y ajustar los presupuestos según los cambios en el entorno o en las condiciones internas.
3. Monitoreo de desempeño: Implementar sistemas para seguir el desempeño de los equipos y procesos es crucial. Herramientas como indicadores clave de desempeño (KPIs) permiten evaluar el progreso y detectar áreas que necesitan mejora.
4. Análisis de desviaciones: Es vital identificar y analizar las diferencias entre los resultados esperados y los obtenidos. Este análisis ayuda a entender las causas de las desviaciones y a tomar medidas correctivas oportunas. “El verdadero éxito en la gestión proviene de la capacidad de prever y ajustar antes de que los problemas se conviertan en crisis.” Jim Collins
“La gestión sin control es como un barco sin timón; puede tener rumbo, pero no necesariamente el correcto.” – Michael Porter
5. Comunicación y retroalimentación: Mantener una comunicación abierta y continua con los equipos de trabajo asegura que todos estén alineados con los objetivos y puedan aportar sugerencias para la mejora continua.
6. Adaptación y mejora continua: La flexibilidad para ajustar las estrategias y procesos según las circunstancias cambiantes es esencial. La mejora continua debe ser un objetivo constante, impulsado por la retroalimentación y el análisis de desempeño.
El control de la gestión no es solo una función administrativa, sino un arte que requiere precisión, adaptabilidad y visión estratégica. Al igual que el jardinero cuida su jardín, los gestores deben cultivar sus organizaciones con atención constante y ajustes necesarios para asegurar su crecimiento y prosperidad. La clave está en no solo vigilar los resultados, sino en entender los procesos y adaptarse a los desafíos que surgen. “Un buen gestor no es aquel que solo cumple los objetivos, sino el que constantemente ajusta su estrategia para que los objetivos se alcancen de manera óptima.” – John C. Maxwell
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