“Las empresas familiares no trascienden porque tienen buenos fundadores; trascienden porque sus valores se convierten en reglas, sus reglas en cultura y su cultura en legado.”
La época en que el fundador concentraba todas las decisiones en su experiencia, intuición y autoridad personal está llegando a su fin. Hoy, las empresas familiares que aspiran a trascender generaciones necesitan reglas claras, cultura compartida y órganos de gobierno capaces de sostener el rumbo del negocio más allá de una sola persona.
Cuando el fundador se retira y se lleva las respuestas
Don José Ramírez fundó una empresa de servicios de limpieza hace más de veinte años. Con esfuerzo y el apoyo de sus hijos logró convertirla en una organización rentable y respetada.
Como ocurre en muchas empresas familiares latinoamericanas, todas las decisiones importantes pasaban por él. Mientras estuvo al frente, el modelo parecía funcionar. El problema surgió cuando decidió retirarse.
Entonces aparecieron preguntas que nadie sabía responder:
• ¿Quién tenía autoridad para decidir?
• ¿Cómo se resolverían las diferencias entre hermanos?
• ¿Quién podría trabajar en la empresa?
• ¿Cómo se determinarían los salarios?
• ¿Quién ocuparía la dirección general?
Las respuestas existían, pero estaban únicamente en la mente del fundador.
Cuando éste se retiró, también desapareció gran parte del sistema informal que mantenía el orden. Lo que parecía una empresa sólida descubrió que dependía demasiado de una sola persona.
Institucionalizar no significa perder el control
Todavía existe la idea de que institucionalizar una empresa familiar implica burocracia o pérdida de flexibilidad. La realidad es exactamente la contraria.
Las políticas fortalecen el control porque permiten que las decisiones sean congruentes, independientemente de quién ocupe el puesto. Generan confianza entre accionistas, familiares, directivos y colaboradores, además de facilitar la incorporación de las nuevas generaciones.
Las mejores empresas familiares del mundo tienen algo en común: las personas cambian, pero las reglas permanecen.
¿Qué son las políticas empresariales?
Las políticas empresariales son principios y lineamientos que orientan la toma de decisiones. Reflejan los valores, la visión y las aspiraciones de la familia empresaria.
Su propósito no es controlar personas, sino generar certidumbre.
Cuando existen políticas claras:
• Se reducen conflictos.
• Se agilizan decisiones.
• Se fortalece la unidad familiar.
• Se protege el patrimonio.
• Se facilita la sucesión.
• Se incrementa la confianza.
En pocas palabras, las políticas se convierten en la memoria institucional de la organización.
El papel del Consejo de Administración
Aquí encuentra su verdadero valor el gobierno corporativo.
Las políticas no deben depender exclusivamente del fundador ni de la dirección general. Su definición, actualización y supervisión deben formar parte de las responsabilidades del Consejo de Administración.
Un consejo profesional aporta objetividad, disciplina y visión de largo plazo. Además, ayuda a que las decisiones respondan al interés de la empresa y no únicamente a criterios familiares o emocionales.
Una de las responsabilidades más importantes de un consejero consiste en asegurar que las reglas estén documentadas, vigentes y alineadas con la estrategia del negocio.
Todo por escrito
Con frecuencia escucho la siguiente frase:
“Somos familia, no necesitamos poner las cosas por escrito.”
La experiencia demuestra lo contrario.
He visto relaciones familiares deteriorarse por acuerdos que todos creían entender de la misma manera, pero que nunca fueron documentados.
Siempre he sostenido que:
“Lo que no está escrito suele depender de la memoria; y la memoria rara vez coincide entre todos.”
Las reglas escritas no sustituyen la confianza; la fortalecen.
Los temas que no deben faltar
Toda familia empresaria debería documentar, al menos, los siguientes aspectos:
• Visión y propósito compartidos.
• Políticas de incorporación y desarrollo de familiares.
• Diferenciación entre accionista, familiar, consejero, directivo y colaborador.
• Propiedad y transmisión de acciones.
• Compensaciones, prestaciones y dividendos.
• Plan de sucesión y desarrollo de futuros líderes.
• Funciones del Consejo de Administración y del Consejo de Familia.
• Estrategias de crecimiento, inversión y gestión de riesgos.
• Mecanismos para resolver conflictos.
• Compromisos sociales, comunitarios y de legado.
Sin embargo, existe un elemento que suele pasarse por alto: la cultura organizacional.
“Los conflictos no destruyen a las empresas familiares; lo que las destruye es la ausencia de reglas, de cultura y de mecanismos claros para resolverlos.”
Las políticas establecen lo que debe hacerse; la cultura determina lo que realmente ocurre cuando nadie está observando. Por ello, los valores familiares deben traducirse en comportamientos cotidianos que fortalezcan la confianza, el respeto, la responsabilidad y la rendición de cuentas.
El diálogo sigue siendo la mejor medicina
Ningún documento, por completo que sea, puede sustituir la comunicación.
Las políticas deben revisarse periódicamente mediante espacios formales de diálogo familiar y empresarial. Las empresas familiares más exitosas no son aquellas que nunca enfrentan conflictos, sino aquellas que han construido las instituciones necesarias para resolverlos antes de que se conviertan en crisis.
La verdadera prueba de una empresa familiar no ocurre mientras el fundador está presente. La prueba llega cuando las siguientes generaciones deben tomar decisiones sin él.
Si el negocio depende de una persona, existe vulnerabilidad.
Si depende de principios, cultura, procesos y órganos de gobierno sólidos, existe continuidad.
Las familias empresarias que trascienden no son las que tienen menos problemas, sino las que han logrado convertir sus valores en cultura, su cultura en acuerdos y sus acuerdos en instituciones.
Porque al final, el legado no consiste únicamente en heredar acciones.
Consiste en heredar confianza, reglas claras, una cultura compartida y una visión de futuro capaz de unir a la familia mucho después de que el fundador haya partido.
“La primera generación construye el patrimonio; las siguientes lo conservan o lo pierden según la calidad de las reglas, la cultura y el ejemplo que reciban.”
Sobre el autor:
Twitter: @mariorizofiscal
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