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    A principios de este año, se difundió que el 26 de junio de 2024 sería el “Día Cero” en el Sistema Cutzamala, que se define como al momento en que un país, una ciudad o una localidad se queda sin agua suficiente para abastecer a la población, de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco). Y es que la escasez de agua potable es una de las principales preocupaciones de los habitantes del país y afecta a zonas urbanas y rurales.

    La falta de agua ha estado presente en diferentes zonas del país, la cual se agudiza cada vez más, pues en colonias del Estado de México y Ciudad de México la falta del líquido ha orillado a los habitantes a comprar pipas de agua e incluso a manifestarse en avenidas para que los gobiernos locales dieran soluciones a su situación.

    En 2022, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) declaró el inicio de la emergencia por sequía severa en las cuencas del país debido a la falta de lluvias, mientras que en 2023, el gobierno de Nuevo León también publicó una  declaratoria de emergencia por el mismo motivo.

    De acuerdo con el Monitor de Sequía en México (MSM), del Servicio Meteorológico Nacional, el 30 de abril de 2024 el número de municipios con sequía fueron 1,963 es decir, 79.4% de los 2,469 municipios y alcaldías de los 32 estados del país. De estos municipios, 380 sufrían sequía extrema y 215 sequía excepcional (escasez total de agua en embalses, arroyos y pozos, con probable  situación de emergencia).

    De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (Encig) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), reveló que soloel 52.3% de la población cuenta con un suministro constante de agua potable, es decir, apenas poco más de la mitad de los habitantes del país.

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    Esto no es un problema sólo de México, también ocurre en otras partes del mundo, según el Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos, más de 2.2 mil millones de personas viven en países que enfrentan estrés hídrico, y casi 800 millones carecen de acceso a agua potable segura.

    El cambio climático también ha sido un factor importante ante la crisis de agua, pues altera los patrones de precipitación y vuelve a las lluvias impredecibles. Además, el aumento de la población conduce a un mayor consumo, mientras que la deforestación disminuye la capacidad de los ecosistemas para retener agua y regular el ciclo hidrológico, especifica el Imco. Los nubarrones de la crisis hídrica apuntan a una tormenta perfecta en México.

    Lo anterior ha puesto en duda si México está preparado para enfrentar la crisis hídrica. La Conagua es optimista, pues Heriberto Montes, gerente de Aguas Superficiales de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), enfatiza que México no llegará al “Día Cero” del agua y mucho menos en la capital del país.

    “Tenemos bastantes fuentes de agua para abastecer a la población, por ejemplo, el Valle de México, donde se habló del Día Cero en el Cutzamala, este sólo abastece el 25% de agua al Valle de México, mientras que el 75% son de pozos, entonces, si el Sistema Cutzamala llegara a quedarse sin agua, solo faltaría el 25%, más no el 100%”.

    En entrevista con Forbes, Heriberto Montes, de Conagua; José Luis Luege Tamargo, exdirector de Conagua; Raúl Rodríguez, presidente del Consejo Consultivo del Agua; Fabiola Sosa, profesora e investigadora del departamento de Economía de la área de crecimiento y medio ambiente de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM); y Marissa Mar Pecero, consultora senior en educación, comunicación, transparencia y TIC sobre agua, explican cómo se encuentra México en el tema hídrico y qué acciones se requieren al respecto.

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    Optimismo vs. realidad

    Heriberto Montes comenta que si el Sistema Cutzamala se quedara sin agua, optarían por tomar agua de otras presas o perforarían nuevos pozos.

    Sin embargo, esta declaración se contrapone con la de José Luis Luege Tamargo, exdirector de Conagua, “no arreglaría el problema al momento, tardarían 5 años en llevar a cabo una infraestructura de una presa a otra, además de una inversión altísima”.

    Algo en lo que coincide Raúl Rodríguez, presidente del Consejo Consultivo del Agua: “No es factible hacer más pozos. [Es como si] en un vaso de agua le metes más popotes, estás extrayendo más agua, pero no se recargan [los mantos acuíferos], además que existe una extracción ilegal, hay un huachicoleo de agua y el gobierno se hace de la vista gorda”.

    Por estas tuberías de 3 metros de diámetro asciende el agua después de pasar por el proceso de potabilización en la planta Los Berros, para empezar a ser distribuida por todo el sistema. Foto: ©Angélica Escobar / Forbes México.
    Proceso de potabilización en la planta Los Berros. Foto: ©Angélica Escobar / Forbes México.

    México cuenta con 210 presas que abastecen a toda la población, y pese a las lluvias de las últimas semanas, que en algunos lados ha provocado inundaciones, algunas presas se encuentran aún por debajo de su almacenamiento.

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    Al corte del 19 de agosto de este 2024, las presas que abastecen al Sistema Cutzamala, como Valle de Bravo y Villa Victoria, ubicadas en el Estado de México, se encontraban en el 34 y 35% respectivamente; mientras que El Bosque, en Michoacán, en 54%.

    Sin embargo, Heriberto Montes dice que para que una presa abastezca de agua a la población se necesita al menos 50% de su almacenamiento para dos años.

    De igual manera, algunas de las presas que se encuentran con un nivel de almacenamiento bajo son: Venustiano Carranza, Jalisco (40%); Santa Rosa, Zacatecas (31%); Pucuato, Michoacán (31%); Coahuila (25%); El Tigre, Durango (22%); La Venta en Querétaro (18%); Plutarco Elías Calles, Aguascalientes (17%) y El Tintero, Chihuahua (12%), por mencionar algunas.

    Durante la administración de Andrés Manuel López Obrador se hizo el compromiso de realizar 18 proyectos hidráulicos para garantizar el agua en todo el país con una inversión de 110,302 mdp, de los cuales sólo 8 han sido concluidos. “Vamos a terminar lo que tiene que ver con presas, con acueductos, con distritos de riego”, dijo el mandatario el pasado 20 de junio en su conferencia matutina.

    El exdirector de Conagua y el presidente del Consejo Consultivo del Agua coinciden en que ha sido la administración con menos prioridad en el tema del agua. Además, enfatizan que el presupuesto para Conagua se redujo más del 30% en este sexenio.

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    En el 2023, el presupuesto de Conagua fue de 71,600 millones de pesos, mientras que para este 2024, tuvo una reducción de 9,000 millones, quedando un total de  62,600 millones de pesos.

    “El presupuesto federal que se autorizó para este año es claramente insuficiente, sobre todo si se considera que las recomendaciones de organismos internacionales indican que debe ser de alrededor de 300,000 millones de pesos anuales”, comenta Raúl Rodríguez, mientras que José Luis Luege Tamargo menciona que se necesita un presupuesto de un billón de pesos para los próximos 25 años.

    El presupuesto propuesto por los especialistas sería para mejorar la infraestructura, “en el caso del público urbano que es el servicio doméstico, tenemos un gran problema: las fugas a nivel nacional existe un promedio de 40%; en el Valle de México se incrementa al 50%, lo que significa que por cada metro cúbico que corre en las redes de conducción la mitad se queda en las tuberías, debido a que es infraestructura muy obsoleta”, abunda Rodríguez.

    Foto: ©Angélica Escobar / Forbes México.
    Foto: ©Angélica Escobar / Forbes México.

    El reto del agua del próximo sexenio

    La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum comenzó su sexenio, por lo que el tema hídrico debe ser de suma importancia.

    “Claudia Sheinbaum debe tomar en serio la prioridad del agua potable, va a tener un gran reto que es abastecer de agua a la población mexicana, por lo que debe de haber un mayor presupuesto para el 2025. La ONU y la OMS recomiendan a los gobiernos de los países que inviertan, al menos, el 1% de su PIB en proyectos de infraestructura hídrica, eso significa aproximadamente 320,000 mdp; la inversión de este año no superó los 62,600 mdp. Esperamos que en el próximo gobierno la inversión sea de, cuando menos, de 120,000 mdp”, comenta Raúl Rodríguez, del Consejo Consultivo.

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    Fabiola Sosa, profesora e investigadora del departamento de Economía de la área de crecimiento y medio ambiente de la UAM, sugiere poner en marcha proyectos de agua tratada, que puede incluir aguas residuales domésticas, industriales o pluviales, las cuales se someten a diferentes etapas de tratamiento para eliminar contaminantes y garantizar su calidad, así como la captación pluvial.

    “Se está desaprovechando la oportunidad de tener un uso más virtuoso del agua residual, si tuviéramos un enfoque de circularidad en el agua residual tratada nos permitiría liberar volúmenes importantes para usos prioritarios”, comenta Sosa.

    En México, 76% del agua se utiliza en la agricultura, 14% en el abastecimiento público, 5% en las termoeléctricas y 5% en la industria, de acuerdo con el Inegi, por lo que para la especialista de la UAM se necesitan inversiones para incrementar la infraestructura verde.

    No obstante, el sector empresarial ha sido el primero en levantar la mano en hacer proyectos a favor del agua, “si no tienen compromiso va en detrimento de su propia sobrevivencia, la industria necesita agua para operar, si ellos no empiezan a cuidar la forma en la que utilizan el agua dentro de su empresa, es como darte un disparo en el pie, las empresas más grandes a nivel internacional como Heineken, PepsiCo y Femsa tienen metas clara como huella cero, que se trata de reutilizar lo más que se pueda del agua”, comenta Marissa Mar Pecero, consultora senior en educación, comunicación, transparencia y TIC sobre agua.

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    “En México lo que hace falta es la visión de invertir en nuevas tecnologías y en la digitalización en los servicios de agua. Implementar la Inteligencia Artificial ayuda al procesamiento de información de que algo está sucediendo; predicción y comportamiento para responder de la mejor manera”, afirma Pecero.

    Ante este panorama los especialistas coinciden en que se requiere una acción urgente y coordinada para fortalecer las políticas de conservación del agua, se invierta en infraestructura eficiente y se promueva la educación sobre el uso responsable del recurso.

    Sin dejar de lado a la población. “La ciudadanía juega un papel importante, son los usuarios finales del agua, dentro del hogar es vital cuidarla, si hay fugas reportarlas, que tomen conciencia en todo momento, porque solo lo hacen cuando ya ven que no tienen agua”, dice Conagua.

    La reducción del presupuesto para Conagua y la falta de avances significativos en proyectos hidráulicos demuestran una brecha preocupante entre la necesidad y la respuesta gubernamental, coinciden los entrevistados, por lo que subrayan la necesidad de invertir en infraestructura verde y tecnológica para garantizar un abastecimiento de agua sostenible, así como un compromiso entre autoridades, sector privado y ciudadanía.

    “Con un enfoque integral y comprometido se podrá asegurar que el agua potable siga siendo accesible para todos los mexicanos y enfrentar la crisis hídrica con la seriedad que merece”, asegura el exdirector de Conagua. Mientras tanto el tiempo se agota y el “Día Cero” está en el horizonte.