Enlaces rápidos

    El Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto (C5) buscará posicionarse como una herramienta clave para fortalecer la protección y el bienestar de la ciudadanía. La meta es ambiciosa: convertir al C5 en uno de los cinco centros de vigilancia más importantes del mundo.

    Para lograrlo, Salvador Guerrero Chiprés, director del C5, comenta en entrevista con Forbes México que plantea un modelo que fusiona la tecnología de punta con una participación ciudadana activa y corresponsable.

    La Ciudad de México cuenta con 80,461 cámaras de vigilancia, las cuales siguen siendo insuficientes para vigilar a los 9,209,944 habitantes de la capital, según cifras del último censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), por lo que en los próximos seis años instalarán 59,539 cámaras de vigilancia, para tener un total de 140,000 cámaras en las 16 alcaldías.

    Pero la visión no es solo incrementar el número de dispositivos, sino distribuirlos estratégicamente con base en la incidencia delictiva, la demografía y las necesidades vecinales, creando así un sistema más eficiente y adaptado a las realidades de cada zona.

    También lee: Inflación en México repunta en primera mitad de febrero

    En paralelo, el C5 tiene un papel integral en la recepción de llamadas de emergencia al 911, la gestión de señales sísmicas y la atención prehospitalaria en casos críticos. Guerrero Chiprés subraya que esta operación tecnológica no se limita a los reactivos: también busca mejorar la percepción de seguridad entre los capitalinos y detonar una cultura cívica que complemente la infraestructura.

    En septiembre de 2024, la CDMX registró una percepción social de inseguridad del 52.1%, el segundo más bajo desde que se tiene registro, según datos reportados por la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), elaborada por el Inegi.

    “Cinco veces más cámaras no son suficientes si no hay una mirada ciudadana y solidaria que las acompañe”, destaca Guerrero Chiprés. La tecnología, advierte, es solo una herramienta y su efectividad depende de una cooperativa en la sociedad, gobierno, empresas e instituciones que participen activamente.

    Un posible C5 con IA y capacidad preventiva

    El director del C5 sabe que los ciberataques son un riesgo latente y enfatiza que todas las instituciones son susceptibles a este tipo de amenazas, sin excepción. “Según la literatura internacional todas las instituciones están propensas a un ataque, no obstante, tanto las agencias de seguridad como los grupos delictivos buscan aprovechar los avances tecnológicos, incluida la Inteligencia Artificial (IA), para fortalecer sus capacidades”, dice.

    Te puede interesar: Una ruta para el bienestar financiero

    De acuerdo con el informe de Fortinet, México sufrió 31,000 millones de intentos de ciberataques durante el primer semestre del 2024. 

    Sin embargo, Guerrero Chiprés aclara que el C5 no se encuentra en una situación de vulnerabilidad y que la implementación de la IA está siendo cuidadosamente evaluada. “Estamos valorando lo que se discute y presenta en el mundo, observando las necesidades locales y las ofertas tecnológicas internacionales. La IA debe ser incorporada para el beneficio directo de la comunidad, con precisión y responsabilidad”, asegura.

    Respuesta inmediata y memoria tecnológica 

    En la gestión de emergencias, el tiempo de respuesta es crucial, según Guerrero Chiprés, el C5 cuenta con la capacidad de reaccionar de inmediato ante siniestros y situaciones críticas, almacenando registros de video durante siete días en tiempo real y 30 días de memoria histórica. “Estos archivos pueden ser solicitados en menos de 24 horas como insumos en litigios o investigaciones judiciales, optimizando así los procesos de justicia”, enfatiza.

    Otra de las prioridades del C5 es consolidar una cultura ciudadana que entienda y se apropie de las estrategias de seguridad. “La tecnología, por sí sola, no basta: requiere ser acompañada por una lógica de colaboración y corresponsabilidad entre ciudadanos y gobierno”, dice Guerrero Chiprés. El reto es grande, “pero la oportunidad de transformar a la capital en un modelo de seguridad y participación cívica está al alcance”.