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    Yucatán ha seducido al sector inmobiliario. Las calles empedradas y aquellos rincones del estado, en medio de la selva, han sido vistos por las desarrolladoras y por los clientes que buscan conectar con la naturaleza y dejar a un lado las grandes urbes.

    Esta transformación inmobiliaria se ha dado gracias a una mezcla de factores que han impulsado su posicionamiento: inversión en infraestructura, migración y seguridad.

    El Índice de Competitividad Estatal (ICE) 2024, del Imco, ubica a Yucatán en el octavo lugar, con un crecimiento de cuatro posiciones respecto al año pasado, clasificado en la categoría media alta. Con buen desempeño en infraestructura (que mide sectores financiero, telecomunicaciones y transporte), donde aumentó cinco lugares y es percibido como lugar seguro.

    Además, en una década el número de personas que llegaron a Mérida desde otras ciudades de Yucatán, de otros estados y países creció 80%, según datos de Tinsa, compañía de valoraciones y consultoría inmobiliaria. 

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    Esto ha provocado que empresas como World Business Capital, encabezada por Abraham Fabila, apuesten por el sureste para crear desarrollos inmobiliarios ecológicos para los nuevos residentes.

    El momento del sureste mexicano

    Fabila recuerda que hace siete años, aproximadamente, comenzó a adquirir tierras en Valladolid, municipio de Yucatán, con el objetivo de, más adelante, construir una casa de descanso o una pequeña hacienda.

    “En realidad no teníamos una visión de un desarrollo inmobiliario porque no era el momento del sureste, no se habían dado las condiciones con el gobierno para implementar un crecimiento, pero antes de la pandemia la situación empezó a cambiar muchísimo”, dice.

    Durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador se puso foco en el sureste mexicano, generando megaproyectos que impactan al estado, entre ellos el Tren Maya y el Aeropuerto Internacional de Tulum. 

    Fabila siempre vio con buenos ojos al pueblo mágico de Valladolid, que, según explica, está en un punto estratégico porque está equidistante de Cancún y de Mérida, y se encuentra en una zona de cenotes y, además, la oferta de hoteles boutique ha crecido. “Ya venía el aeropuerto, ya venía el Tren Maya, y dijimos: este es el momento para que tome un rumbo distinto los predios que tenemos por allá”, menciona.

    Foto: © Pedro Flores/Forbes México.
    Foto: © Pedro Flores/Forbes México.

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    Factores como la inversión en infraestructura, la migración y el alto nivel de percepción de seguridad en el estado han provocado que Yucatán le guiñe el ojo a más de uno. De acuerdo con el sexto informe de gobierno 2024 del estado, dentro del sector inmobiliario se registró una inversión de 60,433 millones de pesos (mdp), una cifra que casi se duplicó en dos años (37,182 mdp en 2022).

    En el 2020, Abraham adquirió 84 hectáreas de selva y decidió emprender el proyecto residencial Muúk Karant (la fuerza de la familia en maya), un desarrollo de usos mixtos que contará con 604 lotes residenciales, un hotel boutique de 30 habitaciones y un museo prehispánico dentro de una cueva, en el que se exhibirán alrededor de 250 piezas arqueológicas de la colección privada de Fabila, el primero en su tipo y que estará abierto al público.

    Además, el complejo cuenta con cinco cenotes y tendrá diversas amenidades, como un anfiteatro, temazcal y un mirador. El monto total de inversión de este desarrollo inmobiliario será de 320 millones de pesos y se prevé que esté listo a finales de 2026.

    Hoy el estado es una de las entidades con mayor plusvalía tanto en vivienda nueva y usada, así como a nivel regional como un mercado turístico, según datos de las Perspectivas del mercado de vivienda en México 2025, realizado por la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI).

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    Comprador foráneo y ecológico

    Sin embargo, estar en medio de la selva también significa una responsabilidad. De acuerdo con Fabila el mayor de los retos a los que se enfrentó fue a la burocracia para poder obtener los permisos, que demoraron casi dos años. Se le otorgó un uso de suelo de 80-20, es decir, podrían impactar el 80% de la tierra y dejar el 20% de áreas libres, “y nosotros lo hicimos al revés, solo quisimos impactar el 20% y dejar prácticamente el 80% libre”, menciona.

    Tanto la construcción de los accesos a los cenotes, al museo y los senderos que comunican los lotes se hicieron de la manera más respetuosa posible, al evitar tirar árboles y levantar rocas en lugar de quitarlas. Un proceso que el arquitecto Carlos Morales, encargado de la operación de este desarrollo, llama “desmontaje de la naturaleza por selección”.

    Mientras que para los lotes de Muúk Karant buscarán que sea el menor impacto posible, aquellos compradores que adquieran el suyo solo podrán construir el 40% de su terreno y dejar el resto de área verde, asimismo, entre lotes no habrá muros, por lo que buscarán que sean paredes naturales y así continuar viendo la naturaleza.

    “Nosotros implementamos una serie de normatividades extremadamente restrictivas. (Del lote) todos los árboles de un diámetro mayor de 15 centímetros van a estar censados y en el momento en que ellos vayan a impactar para hacer su villa, su casa, su estudio, si tienen que retirar los árboles, cada uno de esos se tiene que reponer por 10 árboles. Y esos 10 árboles nuevamente se van a plantar en el mismo desarrollo o incluso en su mismo predio. El punto es que se esté regenerando esa parte”, comenta.

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    Dentro del complejo también contará con drenaje y plantas de tratamiento para que salga el agua prácticamente potable, con lo que volverán a inyectar al subsuelo. 

    Esto responde a una nueva tendencia de compra, donde, de acuerdo con Fabila, el comprador está buscando alejarse de las grandes urbes hacia lugares más ecológicos, sin dejar de lado todas las comodidades de una casa. “Después de la pandemia incrementó la necesidad de tener un second home, una casa de carácter patrimonial en áreas verdes, donde si volviera a suceder alguna eventualidad pudieras irte a vivir a un aire fresco”, menciona, por lo que ve que en otros desarrollos que también están cuidando lo mismo porque el mercado lo demanda.

    La AMPI detalla en su documento de Perspectivas del mercado de vivienda en México 2025, que dentro de la visión del sector inmobiliario se encuentra el desarrollo de espacios sostenibles y adaptados a las necesidades tecnológicas será clave para la competitividad del sector. Asimismo, el interés de inversionistas extranjeros en destinos turísticos y zonas fronterizas seguirá en aumento, consolidando a México como un polo de inversión estratégica.

    Foto: © Pedro Flores/Forbes México.
    Foto: © Pedro Flores/Forbes México.

    El efecto de la migración está posicionando un nuevo comprador. Jaime Trejo, socio director de Next Invest, broker encargado de comercializar el proyecto Muúk Karant, explica que los interesados en comprar son extranjeros y mexicanos que viven en otros estados o fuera de México. “Muchas veces ya no quieren regresar a las ciudades que dejaron”, menciona. Hasta ahora se han vendido 35% de los lotes.

    Según cifras del gobierno de México, la mayor cantidad de migrantes que ingresó a Valladolid en los últimos cinco años provino de Estados Unidos, Colombia y Honduras.

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    Un futuro prometedor

    La perspectiva de Abraham es que Valladolid va a tener un crecimiento prometedor hacia los próximos años, pues ha notado el ascenso de negocios, de nuevos hoteles y del precio de la vivienda, atribuido principalmente a su ubicación y a la infraestructura que se ha generado alrededor de la zona.

    Además, su apuesta continuará en el sureste mexciano. “Hoy en día nos vamos a quedar en el sureste por muchos años, esa es mi intención, queremos posicionarnos en el sureste con esta marca (Muúk Karant). Ya estamos en Tulum, estamos abriendo Mérida y próximamente Playa del Carmen. Mismo nombre, misma esencia, aunque acá es vivienda vertical”, dice. Además de continuar haciendo más proyectos en Valladolid.