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    Por Valeria Pérez Silveira*

    El Día Nacional por la Inclusión Laboral es una oportunidad crucial para reflexionar sobre el camino que México debe seguir para construir un futuro laboral más equitativo y próspero. Sin embargo, el hecho de que más del 80% del talento neurodiverso esté hoy desempleado en el mundo según el estudio “The mix that matters: Innovation Through Diversity,” del Harvard Business Review, nos indica que ya debemos acelerar el paso y cuestionarnos por qué estamos tan lejos de alcanzar nuestro máximo potencial no sólo como país, sino a nivel global.

    Esta cifra, alarmante por sí sola, adquiere una dimensión aún mayor si consideramos las habilidades únicas y el potencial innovador que estas personas pueden aportar a las empresas. La atención al detalle que tienen es una virtud, ya que su capacidad para concentrarse en tareas específicas y detectar errores puede ser invaluable en sectores como la calidad, la auditoría y la ciberseguridad.

    Lo mismo ocurre con el reconocimiento de patrones, ya que su habilidad para identificar tendencias y conexiones que otros no ven puede impulsar la innovación y la estrategia. También, su pensamiento lógico, y su enfoque estructurado y sistemático puede ser clave para optimizar procesos y resolver problemas complejos.

    Entonces, ¿por qué existe esta desconexión entre el talento neurodiverso y las empresas mexicanas? La respuesta, a menudo, se encuentra en la falta de adaptación de los entornos laborales para atraer y retener este talento. Procesos de reclutamiento rígidos, espacios de trabajo poco flexibles y una cultura organizacional que no valora la diversidad son algunas de las barreras que impiden la inclusión.

    Es hora de cambiar el paradigma. Para construir empresas más inclusivas y aprovechar el potencial del talento neurodiverso, debemos revisar nuestros procesos de reclutamiento, e implementar prácticas de selección que valoren las habilidades y el potencial, en lugar de centrarse únicamente en la experiencia laboral tradicional.

    También, adaptar nuestros entornos de trabajo, creando espacios sensorialmente amigables, ofrecer horarios flexibles y proporcionar herramientas que faciliten la comunicación clara y directa, e invertir en sensibilización y capacitación para educar a nuestros líderes y empleados sobre la neurodiversidad, fomentar la empatía y promover una cultura de respeto y valoración de las diferencias.

    Escuchar a las personas neurodivergentes, sus experiencias y perspectivas, también es fundamental para construir entornos laborales realmente inclusivos. Invitarlos e invitarlas a participar en el diseño de políticas y programas que les afecten directamente.

    El “Día nacional por la inclusión laboral” es una oportunidad para recordar que la diversidad no es sólo un imperativo ético, sino también una ventaja competitiva. Las empresas mexicanas que sepan reconocer y aprovechar el talento neurodiverso estarán mejor preparadas para innovar, crecer y prosperar en un mundo cada vez más complejo y desafiante.

    Ahora, el llamado para aquellas personas en posiciones de poder es a sensibilizarse para crear oportunidades, de saber entender el momento y de crear valor con sus compañeros. Con eso, tendremos un mercado que de verdad tiene la capacidad de darle a los trabajadores las oportunidades de transformar las empresas en general.

    Sobre la autora:

    *Valeria Pérez Silveira es especialista en marca empleadora e innovación organizacional, con foco en desarrollo humano, diversidad e inclusión para empresas del futuro. Es fundadora de las empresas de RH, marca personal para lideres y marca empleadora X a la N y La Oveja Rosa.

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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