¿Cómo podemos elaborar un plan para mejorar nuestras competencias de liderazgo y bienestar?
Como se debe hacer con toda habilidad que se quiere dominar: con gradualidad.
Es decir, avanzar de lo básico, a lo complejo; de lo particular a lo general; de lo conocido a lo desconocido; de lo que se puede controlar a lo fortuito (o hasta ingobernable), y con una voluntad paciente, pero perseverante.
En el Instituto del Propósito y Bienestar Integral de Tecmilenio hemos elaborado un modelo que te puede ser de gran ayuda si tienes como meta mejorar tus habilidades de liderazgo con un enfoque de bienestar.
Lo hemos dividido en cuatro niveles que van del personal, pasando por lo laboral, relacional, hasta llegar al de liderazgo puro en el que podemos ayudar a nuestros colaboradores a mejorar su desempeño y su satisfacción personal.
Todos estos niveles se trabajan simultáneamente, pero sin duda debemos poner mayor atención a los primeros niveles para seguir avanzando en un crescendo armonioso.
El nivel básico es el personal
En él debemos aprender y procurar dominar nuestras habilidades de bienestar integral en nuestra persona.
Aquí tenemos que hacer un compromiso con nosotros mismos de cuidar nuestros hábitos personales para gozar de buena salud física y mental; aprender a manejar nuestras emociones y el estrés.
No podemos pedirle a nadie algo que nosotros mismos no hacemos, ¿no crees?
En mis primeros años al frente de un equipo de trabajo, yo no me daba cuenta que el llegar sin desayunar a la oficina me ponía de mal humor y por ello arremetía contra mis colaboradores.
Una de ellas, de forma muy inteligente y compasiva, se impuso como tarea dejar en mi escritorio algún alimento que disipara las emociones “negativas”.
Al tiempo, me reveló su secreto y para mí fue una gran lección: tenía que asumir un compromiso auténtico conmigo misma, en lugar de dañar con ese descuido mi salud, mi carrera y la de los demás.
Nivel laboral
En el trabajo, debemos aprender a facilitar sus tareas a los colaboradores para evitar que se vean rebasados por las demandas que encaran.
En algunas ocasiones necesitan sólo un poco de capacitación, incluso rápida, de unos minutos, para poder desarrollar una tarea que no saben resolver con eficiencia, pero sí les causa estrés; en otras, habrá que gestionar cursos u otras acciones.
Lo relevante es que aprendamos como líderes a desarrollar estos recursos entre nuestros colaboradores para gestionar el bienestar y estrés laboral como una evidencia práctica y positiva de nuestro compromiso saludable con el trabajo.
Nivel relacional
Aquí es cuando ya estamos adquiriendo una maestría emocional que nos llevará a entablar un compromiso respetuoso hacia nuestros colegas.
En los temas de liderazgo es lugar común hablar de empatía y comunicación asertiva, pero sin duda el secreto está en tener un interés genuino por conocer a las personas con que nos relacionamos de manera profunda: cuáles son sus intereses, motivaciones y aspiraciones, y colaborar para que alcancen esas metas personales.
Dominar las técnicas no es suficiente, si no buscamos un interés genuino por los demás.
Este nivel nos llevará a saber cómo comunicar tareas, cómo fomentar la colaboración y cómo provocar un mejor ambiente de trabajo.
Nivel liderazgo
Aquí es cuando ya estamos realmente enfocados en cuidar de manera sistemática el bienestar del personal de la organización, un compromiso con nuestro equipo de trabajo.
Consiste en conocer y saber aplicar estrategias y herramientas de bienestar que transformen la experiencia de lo que significa el trabajo para cada uno de los miembros del equipo; que sus tareas contribuyan a transformar sus vidas y alcanzar los propósitos por los cuales sienten que aportan a realizar el bien que persiguen.
Por supuesto, todo se dice de una forma más fácil de lo que realmente es, pero si avanzamos en los cuatro niveles vamos a lograr avances extraordinarios en la manera en que encabezamos proyectos, tanto en nuestra vida profesional, como en lo personal.
Le llamamos enfoque en liderazgo positivo y cada uno de esos pasos son claves para tener equipos de trabajo exitosos y cultivar el bienestar.
Sobre el autor:
Rosalinda Ballesteros es directora del Instituto del Propósito y Bienestar Integral de Tecmilenio.
Twitter: w360tecmilenio
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Mail: [email protected]
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