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    La Comisión Nacional del Agua (Conagua) aseguró que México recibe 4.5 veces más agua que la que entrega a Estados Unidos gracias al tratado de aguas firmado en 1944.

    “México recibe 4.5 veces más agua de la que entrega a Estados Unidos y puede llegar hasta cinco veces más si existen las condiciones que refiere el propio tratado”, informó Humberto Marengo Mogollón, subdirector general técnico del organismo.

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    “Mucha gente dice que lo conoce y domina el Tratado del Agua de 1944 entre México y Estados Unidos, pero muchas veces y muchos de los casos no saben ni de qué se trata y sólo opina sin saber nada”, expresó el funcionario en un foro organizado por el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM).

    “Aunque haya voces en los medios de comunicación que dicen que el tratado ya no debe de existir, en la realidad es que sigue siendo un tratado benéfico para México”, manifestó.

    Expresó que México debe cuidar el tratado cumplir cabalmente para que se beneficien la cuenca del Río Bravo, la del Río colorado y la del Río Tijuana.

    Mauricio Jessurun, presidente del CICM, señaló que el tratado es un instrumento legal y “es también un símbolo de cooperación internacional y una herramienta para construir una frontera más justa, equitativa y resiliente frente a los efectos del cambio climático y el crecimiento poblacional”.

    Aseguró que “cumplir con los compromisos del tratado es también una oportunidad para capitalizar sus beneficios: garantizar el abasto de agua para las ciudades del norte del país, impulsar el desarrollo agrícola e industrial, y fortalecer una visión binacional de corresponsabilidad y colaboración”.

    “Aunque la Secretaría de Relaciones Exteriores, encabezada por el canciller Juan Ramón de la Fuente, lidera los esfuerzos diplomáticos en torno al Tratado, la ingeniería mexicana, y en particular la ingeniería civil, tiene un papel irrenunciable en los aspectos técnicos que contribuyan en el cumplimiento de este acuerdo”, dijo.

    El tratado fue obra del ingeniero Adolfo Orive Alba “muy bien pensado y concebido, tan es así que sigue vigente 80 años después, benéfico para nuestro país, que debemos cuidar y que debemos cumplir”.

    Un acuerdo firmado “cuando eran 400 mil habitantes en la frontera norte y hoy hay 15 millones aproximadamente, y la cantidad de agua es la misma que se tenía hace 80 años”.

    Detalló que la frontera norte mide 3,142 kilómetros dividida en tres cuencas: la Cuenca del Río Bravo, la Cuenca del Río Colorado y la Cuenca del Río Tijuana (para efectos de la calidad del agua). 

    En esta última, explicó, se están haciendo obras para atender el problema de la calidad del líquido que se entrega al país vecino.

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    En cuanto a entrega y recepción del agua, Marengo Mogollón dijo que se tienen dos ríos principales, el Colorado y el Bravo.

    En el caso del Río Colorado, México recibe de Estados Unidos mil 850 millones de metros cúbicos anuales. 

    Dijo que el Río Bravo dio origen para construir dos presas internacionales, la Falcón y la Amistad, y esta última con el vertedor más grande de la República Mexicana, capaz de desalojar 42 mil metros cúbicos por segundo.

    “A México le corresponde entregar cada cinco años 2,158 millones de metros cúbicos, un promedio de 431.7 millones de metros cúbicos al año. México se encuentra deficitario en su entrega, por lo que el cumplimiento del tratado es un gran reto, particularmente por las sequías”, declaró.

    El funcionario dijo que en el corto plazo se debe asignar a Estados Unidos mayor porcentaje del agua acordada en el tratado, lo cual ya está sucediendo en el acta 331, además se debe transferir a ese país agua mexicana de presas internacionales, lo que ya se está haciendo y en pequeñas cantidades, asignándose líquido de los ríos Álamo y San Juan. 

    En el mediano plazo se tienen que tecnificar los distritos de riego, como el 005 de Chihuahua, el 025 y 026 de Tamaulipas; avanzar en la desalinización y revisar el tema de aguas subterráneas.

    En el largo plazo, Marengo Mogollón dijo que se tiene la obligación de reglamentar el uso de la Cuenca del Río Bravo; identificar nuevas fuentes de agua como posibles opciones, ver la posibilidad de construir acueductos, como uno de la presa Falcón a Reynosa, y ahorrar agua en la zona de la frontera.

    “El agua en calidad y en cantidad es absolutamente necesaria para la vida en las zonas pobladas”, declaró. 

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    “Las personas saben que la infraestructura que construimos para la entrega del suministro es realmente importante; evidentemente la frontera tiene su problemática muy fuerte y de oportunidad en la entregas de agua. Nuestro objetivo fundamental es que les hagamos llegar este líquido en calidad y cantidad suficiente”, concluyó.