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    Por José Carlos Ortiz*

    En el panorama de negocios actual, los temas relacionados con la ética y el cumplimiento están dejando de considerarse aspectos secundarios para convertirse en pilares fundamentales de un buen gobierno corporativo. Es en este contexto donde la presencia activa y eficaz del Comité de Ética o de un órgano especializado que apoye al Consejo de Administración adquiere una relevancia estratégica crítica.

    A saber, contar con un Comité de Ética sólido y efectivo en la compañía promueve un comportamiento organizacional ético, ya que se encarga de, entre otras actividades, supervisar la línea ética y garantizar que las denuncias recibidas sean atendidas con prontitud y objetividad.

    Esta tarea de suma importancia. De acuerdo con el estudio Global profiles of the fraudster[1], el canal de denuncia es el principal mecanismo por el cual se identifican fraudes o comportamientos indebidos dentro de las organizaciones. Por lo tanto, mantener un seguimiento riguroso y asegurar una resolución adecuada de las denuncias no solo es un requisito de cumplimiento, sino un imperativo estratégico para preservar la reputación empresarial.

    En este sentido, en la medida en que los canales de denuncia demuestren rigurosidad, objetividad e imparcialidad, y logren que las denuncias conduzcan a una investigación, pero, sobre todo, a una resolución que repare las afectaciones, garantizando que no habrá represalias contra el denunciante, este mecanismo se convertirá en una muestra tangible del compromiso de la empresa con la ética y el buen comportamiento.

    Asimismo, el Comité de Ética es clave en la supervisión continua del programa integral de cumplimiento de la organización. Este monitoreo debe abarcar desde la evaluación periódica de riesgos éticos y de cumplimiento hasta el análisis crítico de la efectividad de los controles en temas sensibles, tales como los relacionados con anticorrupción, lavado de dinero y relaciones con terceros.

    En este contexto, la revisión de actividades de terceros, socios comerciales y proveedores debe ser minuciosa, a fin de prevenir que la compañía se exponga a riesgos legales, financieros y reputacionales derivados de relaciones comerciales que pudieran ser inapropiadas. Además, el Comité también desempeña un papel fundamental en temas de cumplimiento normativo, por lo que su labor debe ser proactiva y preventiva, lo que permitirá mitigar riesgos y evitar sanciones económicas que pudieran afectar gravemente a la empresa.

    Desde una perspectiva más amplia, este órgano desempeña una tarea crítica en el fortalecimiento de la cultura ética corporativa. A través de campañas de sensibilización, programas de formación continua y comunicaciones internas estratégicas, se crean las condiciones óptimas en el clima organizacional que permitan que los valores éticos sean comprendidos, asumidos y vividos en todos los niveles de la entidad. Este esfuerzo genera beneficios tangibles en términos de ambiente laboral, retención de talento y reputación externa.

    Cuando se trata de temas de ética, el tono desde los más altos niveles de la organización debe ser congruente y comunicarse eficazmente, esto es fundamental para minimizar los riesgos de fraude y malos comportamientos al interior de la compañía.

    En conclusión, reconocer el valor que aporta un Comité de Ética robusto es vital para lograr una gobernanza efectiva. Es una cuestión que va más allá del cumplimiento regulatorio y que abarca un liderazgo ético y de responsabilidad corporativa integral. Por tanto, invertir en este tipo de órganos y dotarlos de independencia, autoridad y recursos adecuados tendrá múltiples beneficios, no solo a nivel del gobierno corporativo, sino también en el fortalecimiento de la capacidad de la compañía para enfrentar exitosamente desafíos éticos y regulatorios en un entorno empresarial cada vez más exigente.

    Sobre el autor:

    José Carlos Ortiz, Socio de Asesoría en Gobierno Corporativo, Riesgo y Cumplimiento de KPMG México

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

    Nota: las ideas y opiniones expresadas en este escrito son de quienes firman el artículo y no necesariamente representan las ideas y opiniones de KPMG México.

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    [1] Global profiles of the fraudster. The enemy within – profiling the corporate fraudster, KPMG International, 2025.