Probablemente recuerdes tu adolescencia, ese momento en el que decidiste que podías hacer más cosas sin ayuda de tus padres. Cuando pensaste que ibas a actuar de forma distinta y sabías que el futuro traería cosas increíbles para ti.
Afortunadamente, ese futuro llegó y, aunque trajo responsabilidades, también te dejó con independencia: esa libertad de tomar tus propias decisiones y manejar tu vida. De administrar tu dinero, hacer planes y no tener que pedir permiso o rendir cuentas a tus padres.
La independencia o la libertad para decidir es una parte fundamental de la realización personal. La libertad individual, que está estrechamente vinculada a la independencia financiera, te permite decidir si te quedas o te vas en una relación de pareja, en una vivienda familiar o incluso en un trabajo que no te satisface.
Aquella persona que tiene un ahorro suficiente para permitirse una transición entre empleos, contar con un techo y comida durante algunas semanas o incluso tomar un vuelo y llegar a otra ciudad en busca de nuevas oportunidades podrá estar en esa relación, ese arreglo familiar o ese empleo porque así lo desea, no porque lo necesita.
En la vida adulta, durante la etapa productiva, es importante contar con un fondo de emergencia que nos brinde tranquilidad e independencia. Que nos permita evitar permanecer en una situación que nos hace infelices por motivos financieros. Pero también debemos pensar en mantener esa independencia en la fase en la que ya no tengamos un empleo, al llegar a la edad de retiro.
Al alcanzar la tercera edad, la independencia financiera nos permitirá decidir si queremos seguir trabajando o si preferimos disfrutar de una nueva etapa de la vida, dedicando nuestro tiempo hacer lo que siempre hemos querido hacer.
Ser independientes significa poder ver a la familia por gusto, no por necesidad. También será poder decidir si un día queremos cocinar en casa o salir a tomar un café con viejos amigos.
Durante la tercera edad la independencia financiera trae consigo mayor libertad. Las responsabilidades familiares serán menores y no tendremos que preocuparnos por el trabajo. Si tomas esa decisión que has estado posponiendo —de ahorrar y planear tu retiro— podrás disfrutar de las bondades de la independencia financiera y la libertad de hacer lo que siempre has querido.
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La vida está llena de retos y oportunidades. Estas últimas son más fáciles de aprovechar si eres libre e independiente. Te invito a reflexionar y a tomar hoy las acciones necesarias para construir esa independencia financiera, tanto en el presente como en el futuro. Aprovecha los recursos de tu banco, los fondos de inversión a tu alcance y domicilia un ahorro extra en tu Afore. Poco a poco, podrás alcanzar las metas que te acerquen a esa tan deseada independencia.
Y ahora sí ¡Feliz Día de la Independencia!
María de las Nieves Lanzagorta es vicepresidenta de vinculación en Amafore, Asociación Mexicana de AFORES, especialista en educación financiera, comunicación, estrategia personal y de negocio. También es una madre que trabaja dentro y fuera de casa.
Twitter @marinievesl
Linkedin: Mari Nieves Lanzagorta
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