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    La relocalización de operaciones hacia mercados más cercanos a Estados Unidos ha abierto una ventana de oportunidad para estados del norte del país, entre ellos Coahuila, que busca posicionarse como un polo estratégico de manufactura, logística y servicios especializados.

    De acuerdo con el Banco Mundial, el nearshoring puede reducir los costos logísticos hasta en un 30% y acortar significativamente los tiempos de entrega, factores clave para industrias que dependen de la eficiencia operativa y de la cercanía con sus mercados finales.

    En este escenario, la ubicación geográfica de Coahuila, su conectividad con Estados Unidos y su tradición industrial se convierten en activos relevantes para atraer inversión. Sin embargo, el aprovechamiento de esta tendencia no funciona de manera automática. 

    Especialistas y actores del sector privado coinciden en que el impacto del nearshoring dependerá de la capacidad de los estados para fortalecer la infraestructura, el capital humano y la coordinación institucional.

    En este sentido, Salomón Issa Tafich, empresario coahuilense, sostiene que “la capacidad de reubicar operaciones no responde únicamente a necesidades logísticas, sino que también representa una oportunidad histórica para el Estado”. De acuerdo a su experiencia, la atracción de nuevas operaciones productivas exige, además de ventajas geográficas, ecosistemas industriales funcionales y sostenibles. 

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    Coahuila y el nearshoring: la oportunidad industrial y los retos del sector privado en 2026 

    Uno de los principales retos para las regiones que buscan capitalizar el nearshoring es la infraestructura logística e industrial. Parques industriales, centros de distribución, conectividad carretera y servicios energéticos confiables son condiciones necesarias para competir por inversiones de largo plazo. Sin estos elementos, el interés de las empresas puede diluirse frente a otras regiones que cuenten con mayor infraestructura.

    En ese contexto, el sector empresarial de la región ha impulsado proyectos como parques logísticos y zonas económicas especiales que atraen inversiones. “La infraestructura adecuada puede elevar el crecimiento del PIB en nuestra región en porcentajes sin precedentes recientes”, menciona Salomón Issa Tafich, enfatizando la necesidad de construir bases sólidas para el desarrollo económico de Coahuila. A ello se suma la disponibilidad de talento especializado.

    Datos del INEGI muestran que la capacitación laboral tiene un impacto directo en la productividad, con incrementos que pueden superar el 20% cuando existen programas formativos alineados a las necesidades del sector productivo. La formación técnica, la educación dual y la vinculación con universidades se han convertido en piezas centrales del debate. 

    Desde el sector empresarial, algunos líderes han señalado que la coordinación entre empresas, gobiernos locales e instituciones educativas será determinante para sostener el crecimiento más allá del corto plazo. En la misma línea, Issa Tafich también señala que el nearshoring representa una oportunidad estructural para la región, siempre que se acompañe de inversiones estratégicas y una visión de desarrollo de largo aliento.

    Otro de los elementos que empieza a ganar relevancia en la conversación sobre nearshoring es la sostenibilidad. La llegada de nuevas industrias plantea preguntas sobre el impacto social, ambiental y urbano de los proyectos productivos. De esta forma, el crecimiento económico comienza a evaluarse no solo por su impacto en el PIB, sino por su capacidad de generar bienestar, empleo de calidad y desarrollo regional equilibrado. 

    La discusión ya no gira únicamente en torno a cuántas empresas pueden llegar, sino a qué tipo de crecimiento se está construyendo. Para estados como Coahuila, el desafío será convertir el nearshoring en un catalizador de desarrollo integral y no en un fenómeno coyuntural.

    En definitiva, en el inicio de 2026, el nearshoring se mantiene como una de las mayores oportunidades económicas para México, no obstante, su impacto real dependerá de la capacidad de ejecución de los actores públicos y privados, y Coahuila tiene condiciones favorables para competir en este nuevo mapa industrial, pero el resultado final estará determinado por decisiones concretas en infraestructura, talento y gobernanza. 

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