Por Fernando Iglesias Raggio*
El pasado 9 de febrero se anunció la emisión de bonos de Alphabet (holding de Google) por cerca de 32,000 millones de dólares (USD), en distintas monedas y plazos.
Llamó la atención un tramo por 1,000 millones de libras esterlinas con vencimiento en 2126. Mucho se habló sobre el sentido de este bono para una empresa que hace apenas 30 años era un mero proyecto universitario. Al mercado no pareció preocuparle, la demanda por quedarse con este bono fue de un monto 9 veces mayor que el que la empresa ofreció. Sin embargo, la pregunta más interesante no es si podrá pagar ese bono en 100 años sino, ¿qué mensaje financiero está enviando?
La verdadera carrera
Google al igual que Amazon, Microsoft, Meta (Facebook) y Oracle compiten por dominar el mercado de la inteligencia artificial. Esta competencia no es por el mercado que todos conocimos a partir de la salida de chat GPT en 2022 (las conversaciones sin fin y las divertidas imágenes). El verdadero negocio está en la automatización de procesos empresariales a escala global, pues el premio por acaparar este mercado es enorme: ingresos medidos en trillones de dólares. El combustible de esa carrera es una infraestructura en centros de datos que realicen los cálculos masivos que requiere esta tecnología y esos centros de datos exigen inversiones récord.
¿Entonces la emisión es para financiar esa inversión?
No exactamente. Los USD 32 mil millones son un chiste para el balance de Alphabet. Su operación generará cerca de USD 200 mil millones en 2026 y al comienzo de este año posee una caja de USD 129 mil millones. Más que una emisión por necesidad, es una emisión estratégica.
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El aprendizaje financiero: la curva tridimensional de bonos
Cuando un país emite deuda en distintos plazos, se dice que construye una curva de tasas. De esta manera, puede observar el costo de endeudarse (tasa de interés implícita) a diferentes duraciones (plazos hasta el vencimiento) de sus bonos. Alphabet hizo algo aún más sofisticado: al emitir en diferentes monedas y plazos —desde corto plazo hasta 100 años— construyó una especie de curva tridimensional de financiamiento: tiempo, moneda y demanda.
Ahora Alphabet cuenta con información estratégica que le permite saber con precisión cuánto le cuesta endeudarse en cada combinación posible. Si en el futuro decide apalancarse de manera significativa para acelerar su liderazgo en IA, no improvisará, pues ya tiene el mapa completo de su costo de capital global.
Alphabet no está levantando dinero porque lo necesite, sino porque está construyendo la capacidad de moverse con velocidad cuando el entorno lo exija.
Las empresas de tecnología líderes se acostumbraron por años a ser verdaderas vacas lecheras de generación de efectivo (cashcows), ya que sus impresionantes resultados les permitieron incrementar sus cajas de manera astronómica. Por años, el principal uso de ese efectivo en exceso que generaron fue la compra de empresas (Google con Youtube, Microsoft con Blizzard ó Facebook con Whatsapp para dar algunos ejemplos) y la recompra de sus propias acciones (lo que potenció aún más su rentabilidad). La IA llegó para cambiar esto, cada año las inversiones para esta tecnología son más impresionantes, lo que hizo que la planificación financiera vuelva a ser relevante en el sector.
En la carrera por la IA que viene, la ventaja tecnológica requerirá inteligencia financiera y Alphabet esta financieramente lista para acelerar.
Sobre el autor:
*Fernando Iglesias Raggio es profesor de Dirección Financiera, IPADE Business School
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