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En México, la transformación digital se convirtió en una prioridad operativa para empresas de prácticamente todos los tamaños. Sin embargo, en la práctica, muchas organizaciones siguen enfrentando el mismo problema: invierten en tecnología, incorporan nuevas plataformas y aun así no logran traducir esos cambios en mayor eficiencia.
En ese contexto surge IKONA, una firma de consultoría tecnológica fundada en Veracruz en 2020 que parte de una premisa poco común dentro del mercado: la tecnología, por sí sola, no resuelve problemas. Su impacto depende de qué tan alineada esté con la manera en que una empresa realmente opera.
A casi seis años de su creación, la compañía reporta operaciones en países como Estados Unidos, Canadá, Chile, Uruguay, España, Reino Unido, Irlanda y Australia, trabajando con organizaciones de distintos tamaños e industrias.
Uno de los patrones que la firma identifica con mayor frecuencia dentro de las empresas mexicanas aparece después de implementar nuevas plataformas: equipos que regresan a hojas de cálculo, sistemas utilizados parcialmente y procesos digitalizados que continúan siendo poco eficientes.
Más que un problema tecnológico, explica la compañía, se trata de un problema de diseño operativo. Si la implementación ocurre sin entender primero cómo trabaja realmente una organización, la digitalización puede terminar trasladando ineficiencias existentes a una nueva plataforma.
A partir de ese diagnóstico, IKONA construyó un enfoque centrado en rediseñar flujos de trabajo antes de implementar herramientas. La conversación, según la firma, comienza entendiendo cómo se conectan las áreas, qué información necesita cada equipo y qué indicadores permiten visibilidad operativa en tiempo real. Después viene la tecnología.
Dentro de ese modelo, plataformas como monday.com funcionan como parte de un sistema operativo empresarial más amplio, donde automatización, colaboración y visibilidad buscan integrarse a la operación diaria y no quedarse únicamente como herramientas aisladas.
La firma también sostiene que muchas empresas mexicanas enfrentan un problema estructural de desconexión operativa: ventas trabajando en un CRM, operaciones gestionando proyectos desde hojas de cálculo y finanzas utilizando plataformas independientes. Cuando la dirección necesita una visión completa del negocio, la información debe reconstruirse manualmente, elevando tiempos y margen de error.
De acuerdo con IKONA y materiales de referencia citados por la empresa —incluyendo el estudio The Total Economic Impact™ Of monday.com, elaborado por Forrester y encargado por monday.com—, organizaciones que centralizan operaciones bajo este tipo de modelos pueden mejorar visibilidad operativa, reducir tiempos administrativos y disminuir errores derivados de procesos manuales.
Uno de los elementos más interesantes dentro del crecimiento de IKONA es su expansión multisectorial. Según la compañía, ha trabajado con organizaciones de más de 40 industrias, incluyendo construcción, logística, manufactura, retail, energía, bienes raíces, servicios profesionales y organizaciones sin fines de lucro.
La lógica detrás de esa expansión es relativamente simple: los problemas de coordinación, visibilidad y eficiencia operativa suelen repetirse sin importar el sector o el país. Lo que cambia es la forma en que esos problemas se manifiestan.
La firma también insiste en que uno de los errores más frecuentes dentro de la transformación digital es tratar la implementación tecnológica como un evento único y no como un proceso continuo. Configuración de flujos, capacitación especializada y ajustes permanentes forman parte de una evolución operativa constante.
El contexto mexicano vuelve particularmente relevante este tipo de conversaciones. Mientras fenómenos como el nearshoring aumentan la presión sobre las empresas para operar bajo estándares internacionales de eficiencia, trazabilidad y coordinación, muchas organizaciones todavía enfrentan rezagos importantes en adopción tecnológica y gestión colaborativa.
Más allá del crecimiento internacional o de las herramientas que implementa, la propuesta de IKONA parece resumirse en una idea bastante concreta: la tecnología funciona mejor cuando logra adaptarse a las personas y a la dinámica real de las empresas, no al revés.













