Entre 1970 y 2026 México pasó de una economía cerrada y petrolera a una potencia exportadora integrada a los mercados globales, de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
Los envíos del país pasaron de 7.8% del PIB en 1970 a 36.2% en 2026 y la industria automotriz cuadruplicó su peso en la economía.
El centro de análisis lanzó un micrositio con indicadores económicos y sociales del país de 1970, 1986 y 2026, años en los que México fue sede de la Copa Mundial de Futbol.
El IMCO destacó la entrada de México al GATT en 1986 y al TLCAN en 1994, acuerdos que lo convirtieron en la plataforma industrial de América del Norte.
Pero aclaró que no todo “fue gol”, pues la inversión lleva tres décadas estancada entre 20% y 22% del PIB. Desde mediados de los noventa esa cifra no se ha movido, muy por debajo de las economías que sí han logrado crecer de forma sostenida.
Contrastó que Corea del Sur, que en 1970 tenía un nivel de desarrollo similar al de México, invierte hoy 30% de su PIB, y China, más de 40%.

El IMCO añadió que la producción de hidrocarburos y gas natural se ha debilitado, comprometiendo el crecimiento de largo plazo.
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El PIB per cápita a dólares corrientes pasó de 699 en 1970, a 1,756.64 en 1986 y a 15,148.26 en 2026.
La industria automotriz como porcentaje del PIB fue de 1.1% en 1970, 1.5% en 1986 y 4.5% en 2026.
México llegó al tercer Mundial con el ingreso por persona más alto de su historia, pero con un ritmo de crecimiento insuficiente para cerrar la brecha con las economías más desarrolladas.
La deuda pública como porcentaje del PIB fue de 12% en el primer Mundial (no incluye deuda externa por falta de datos), en la segunda Copa fue de 70% y en 2026 representó el 50.4%.

En el plano social, entre los tres mundiales, las familias se hicieron más pequeñas, más mujeres estudian y tienen un empleo.
Pero aún hay brechas de género en el mercado laboral y sigue pendiente una política nacional de cuidados.
La tasa de participación laboral de las mujeres avanzó de 18% en el primer Mundial a 46% en el tercero, pero la licencia de maternidad sigue jugando con reglas de 1970.
Los permisos de paternidad de cinco días se incorporaron hasta 2012 y en 2021 se reconoció el acceso para sus hijos a guarderías del IMSS.

El centro refirió que los cambios no ocurrieron solos, pues desde los años setenta, campañas como La familia pequeña vive mejor y las cartillas de alfabetización formaron parte de una agenda pública que amplió el acceso a la educación, impulsó la planificación familiar y acompañó la mayor entrada de mujeres al empleo.
Consideró que actualmente el reto es que esa transformación también se traduzca en mejores condiciones laborales y más oportunidades para la población.
Añadió que la alfabetización ha sido uno de los grandes triunfos educativos del país. En 1970, tres de cada 10 mujeres no sabían leer ni escribir, frente a dos de cada 10 hombres. Para 2020, ambas tasas cayeron por debajo de 5% y la brecha de género se redujo.
Detrás de ese avance están décadas de política pública. Por ejemplo, la fundación del INEA en los ochenta, que abrió una vía permanente para que personas adultas accedieran a la educación básica.
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