Tras una visita a una planta de General Motos (GM) en Michigan, el presidente Donald Trump presumió este lunes que atrajo producción de la industria automotriz desde Canadá y México por su política arancelaria de “Estados Unidos primero”.
La visita coincide con la puesta en servicio del puente internacional Gordie Howe, que conecta la ciudad estadounidense de Detroit con la localidad canadiense de Windsor (Ontario), y cuya ceremonia conjunta del viernes fue suspendida por Ottawa, después de los más recientes aranceles del 50% impuestos por Washington a la mayoría de bienes canadienses.
La industria automotriz es clave en la integración económica de Norteamérica a través de sus cadenas manufactureras, y la nueva infraestructura inaugurada hoy supone una vía estratégica para el comercio bilateral entre Estados Unidos y Canadá.
Este sector se apoya en el TMEC al reducir aranceles y armonizar reglas de origen para el flujo de automóviles y piezas, y cuya permanencia cuestiona ahora Estados Unidos, que pide revisarlo anualmente.
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“Toyota, Hyundai y otras están reubicando la producción de nuevo en EU”, afirmó Trump durante un discurso con marcado tono electoral a una semana de las primarias que se celebran el 4 de agosto en Michigan, que acoge plantas de GM y Ford, para elegir candidatos a las elecciones legislativas de medio término de noviembre.
Toyota anunció a principios de mes una inversión de 3,600 millones de dólares para ampliar su planta de San Antonio, Texas, un proyecto que incluirá el traslado gradual de parte de la producción de la camioneta Tacoma desde Baja California.
El pasado año Stellantis anunció el traslado de la fabricación futura del Jeep Compass desde una planta canadiense a otra en Illinois.
La Casa Blanca defendió este lunes en un comunicado el arancel del 25% impuesto a los vehículos de pasajeros y camionetas ligeras fabricados fuera de Estados Unidos, así como el mismo porcentaje para camiones medianos y pesados fabricados en el extranjero.
Según datos aportados por la Administración de Trump, General Motors está invirtiendo 6,000 millones de dólares en la fabricación en Estados Unidos, incluida una importante ampliación de su planta de ensamblaje de Orion Township.
Asimismo, Ford Motor Company invierte 3,000 millones de dólares en su complejo BlueOval Battery Park en Marshall, y Stellantis 388 millones de dólares para construir un “megacentro” de última generación en Van Buren Township.
Con información de EFE
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