Enlaces rápidos

    Las agencias de ciberseguridad de Australia, Canadá, Nueva Zelanda, el Reino Unido y Estados Unidos hicieron un llamado a la acción el lunes para los ciberdefensores. El mensaje fue claro: la inteligencia artificial (IA) es un arma poderosa para los ciberatacantes; los defensores deben actuar con urgencia para mejorar sus defensas cibernéticas.

    Actualmente existe mucha expectación e incertidumbre en torno a la IA y la ciberseguridad. Esta declaración se produce poco más de una semana después de que el gobierno estadounidense obligara al proveedor de IA de vanguardia Anthropic a bloquear el acceso a Mythos y Fable, su tecnología de IA más avanzada, por temor a que pudieran ser utilizadas indebidamente por adversarios extranjeros para atacar sistemas gubernamentales estadounidenses.

    En este entorno tan complejo, es fundamental que los ciberdefensores ignoren el ruido mediático y prioricen lo que es verdaderamente importante para proteger sus sistemas.

    Llamada a la acción

    La declaración conjunta fue emitida por los jefes de las agencias nacionales de ciberseguridad de los Cinco Ojos. Advierte que la IA está transformando drásticamente el riesgo cibernético y detalla cómo deben actuar los defensores para proteger sus organizaciones.

    Señala cómo la IA, con su gran poder, ya está ayudando a los adversarios a llevar a cabo ataques más sofisticados con mayor rapidez.

    Una de las formas en que esto ocurre es mediante la detección y explotación automatizada de vulnerabilidades. Ningún software es perfecto. Los adversarios aprovechan fallos sutiles de diseño o implementación en el software de un sistema para infiltrarse en él. Luego toman el control y lo utilizan como plataforma para lanzar nuevos ataques.

    Por eso es tan importante que los ciberdefensores se mantengan al día con la implementación de parches de software. Estos son pequeñas modificaciones al software del sistema que corrigen vulnerabilidades conocidas.

    La IA permite a los adversarios encontrar fallos con una rapidez mucho mayor, así como descubrir cómo explotarlos para llevar a cabo ataques.

    Por este motivo, la declaración de Five Eyes advierte que la IA está reduciendo drásticamente el tiempo que transcurre entre el descubrimiento de una vulnerabilidad y su primera explotación en un ataque. Los responsables de la seguridad ya no pueden permitirse esperar semanas antes de implementar parches de software.

    Te interesa: Una brecha de ciberseguridad en Tata Electronics expone datos de Apple y Tesla

    ¿Qué pueden hacer los defensores?

    El informe de Five Eyes destaca la importancia de los fundamentos de la ciberseguridad y anima a las organizaciones a utilizar la IA para reforzar sus defensas. Sin embargo, implementar la IA sin invertir previamente en los fundamentos de la ciberseguridad sería un error.

    Los ciberdefensores que podrán afrontar el desafío de la IA serán aquellos que ya cuenten con prácticas consolidadas. Saben exactamente qué activos deben proteger, qué sistemas de su organización están expuestos a ataques y qué defensas existen para protegerlos. También saben cómo medir la eficacia de las defensas y determinar dónde hay deficiencias.

    Además, utilizan procesos basados ​​en evidencia para rastrear las vulnerabilidades conocidas en sus sistemas y priorizar las que requieren parches. Estos procesos se complementan con métodos fiables para probar e implementar rápidamente parches de software, así como para responder a incidentes y brechas de seguridad cibernética.

    Cuando la IA permita detectar vulnerabilidades de software de forma económica, la próxima generación de software deberá diseñarse para ser segura desde su concepción.

    He dedicado mi carrera investigadora a encontrar los mejores métodos para lograrlo.

    Antes de recurrir a la IA, los defensores deberían invertir primero en sus fundamentos. De lo contrario, estarían desplegando un perro guardián robot para defender una puerta sin llave.

    El papel de la IA en la ciberdefensa

    Esto no significa que la IA no pueda desempeñar un papel importante en la ciberdefensa, sino que debe complementar, en lugar de reemplazar, los sólidos fundamentos de la ciberseguridad.

    La IA beneficia tanto a atacantes como a defensores. Un modelo de IA que ayude a los atacantes a encontrar vulnerabilidades de software también puede ayudar a los defensores a corregirlas.

    La IA que puede explotar automáticamente las vulnerabilidades de software es igualmente útil para los defensores, ya que les ayuda a confirmar que su software se ha actualizado correctamente. La IA que puede mapear y descubrir activos sensibles dentro de una red informática es útil tanto para fines ofensivos como defensivos.

    Por eso es tan importante que los defensores tengan acceso a las capacidades de la IA, para que puedan aprovecharlas para fortalecer y proteger los sistemas antes de que esa misma IA se utilice para atacarlos.

    Lee más: Contratar un buen producto de ciberseguridad no es suficiente

    ¿Puede la regulación ser de ayuda?

    Encontrar el equilibrio entre los beneficios y los riesgos de las nuevas tecnologías de ciberseguridad no es nada nuevo.

    En la década de 1990, la sociedad se enfrentó al dilema de cómo regular el cifrado que protege las comunicaciones en línea de los adversarios, pero que también les permite eludir a las fuerzas del orden.

    En la década de 2000, el auge de los kits de exploits cibernéticos permitió a los defensores probar mejor sus sistemas, pero también facilitó que cualquier adolescente con conexión a internet se convirtiera en un hacker aficionado, lo que dio lugar a debates sobre el control de armas una década después.

    La década de 2010 nos trajo tecnologías blockchain como Bitcoin y otras criptomonedas, que se basaron en tecnologías de ciberseguridad defensivas, pero cuyo legado perdurable sigue siendo el auge de los ataques de ransomware y los mercados ilícitos en línea.

    El auge de la IA plantea un dilema similar para los reguladores.

    Una prohibición generalizada de exportación de modelos avanzados de IA probablemente sea contraproducente. Los modelos de IA de código abierto, como DeepSeek, están solo unos meses por detrás de los modelos más avanzados de OpenAI y Anthropic. Investigaciones recientes sugieren que gran parte de esa brecha puede cerrarse combinando modelos de IA menos potentes con tecnologías complementarias.

    Por lo tanto, los defensores deben partir de la base de que sus adversarios ya tienen acceso a una IA comparable a la utilizada en la ciberdefensa. Solo invirtiendo en bases sólidas podrán escapar de la carrera armamentística cibernética de la IA.

    *Toby Murray es profesor de Ciberseguridad en la Facultad de Informática y Sistemas de Información de la Universidad de Melbourne.

    Este texto fue publicado originalmente en The Conversation

    ¿Te gustan las fotos y las noticias?, síguenos en nuestro Instagram