Enlaces rápidos

    El crimen organizado convirtió a Ecatepec y Chalco en centros de distribución de gas LP robado a empresas legales y a Pemex, fenómeno conocido como gaschicoleo, ya que instalaron gaseras clandestinas para venderlo en carreteras, revela una investigación realizada por la industria gasera en poder de Forbes México.

    Durante los últimos años las gaseras clandestinas se han instalado en el Estado de México son una bomba de tiempo, porque hay operando 619  estaciones sin permiso y donde venden el gas robado por el crimen organizado en en las carreteras a las empresas legales y a Petróleos Mexicanos (Pemex), de acuerdo con los documentos.

    Lee: Las firmas chinas rentan 4 de cada 10 metros cuadrados de las naves industriales en México

    El análisis realizado revela que la venta de gas LP robado ha desatado una competencia desleal y un golpe directo para las 442 gaseras, que cuentan con permisos de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y Agencia de Seguridad Energía y Ambiente.

    Cada litro del gas robado es distribuido en 100 estaciones clandestinas Chalco y otras 100 en Ecatepec y en 27 Chimalhuacán, señala la documentación que fue entregada a las autoridades para frenar la existencias de este mercado negro. 

    De acuerdo con los documentos, el robo de gas L.P. ha tenido un crecimiento exponencial, que afecta sensiblemente al Estado Mexicano, la Seguridad Pública y la actividad permisionada en la economía.

    En los últimos 17 años se han registrado 11 mil 819 tomas clandestinas a los ductos por donde se moviliza gas LP Petróleos Mexicanos.

    Se destaca que los principales estados donde se registra el huachigas son Veracruz, Puebla, Estado de México y Tlaxcala. Esto se vincula con la apertura de estaciones clandestinas en Chalco y Ecatepec.

    Lee: Estamos a favor de puentes, no de muros: sector ferrocarrilero

    “Las gaseras clandestinas son un botín para las autoridades municipales y estatales, se dedicaron a cobrarles mensualmente una cuota que van de los 150 mil a 200 mil pesos para seguir operando en la impunidad, no les importan poner en riesgo a la población”, manifiesta Martha Peña, habitante de Ecatepec quien tiene más de dos años peleando junto con sus vecinos  la clausura de una gasera clandestina ubicada frente a una escuela en aquel municipio mexiquense. 

    Las denuncias vecinales y de las empresas ante la Fiscalía del Estado de México detallan que durante las administraciones del ex alcalde morenista, Fernando Vilchis, este millonario negocio ilícito incrementó exponencialmente.

    El problema y los actos de corrupción escalaron a tal nivel que la actual alcaldesa de Ecatepec, Azucena Cisneros Coss también morenista, ha querido regular las gaseras clandestinas. 

    La alcaldesa de Ecatepec solicitó el apoyo de la gobernadora Delfina Gómez para resolver de una vez por todas este grave problema que le heredaron a su administración, pero hasta el momento no ha habido una respuesta para resolver el problema que es una bomba de tiempo.

    “No es un problema nuevo, desde la administración Vilchis venimos denunciando el problema pero él nunca nos hizo caso. Tenemos miedo porque los accidentes de fugas de gas, los incendios y explosiones son constantes y estas gaseras están frente a escuelas, junto a mercados o a unidades habitacionales y es un riesgo para todos”, dice la activista que lucha por frenar la instalación de gaseras clandestinas en Ecatepec. 

    Las gaseras clandestinas no cuentan con personal capacitado,  no cumplen con la NOM-003-SEDG-2004, así como cuentan con tanques en mal estado, válvulas caducas y equipo con mal funcionamiento

    Los establecimientos donde venden el combustible robado tampoco cumplen con las medidas mínimas de seguridad, mucho menos con los requisitos mínimos de equipo contra incendio  y menos cumplen con las distancias mínimas entre el tanque y límite del predio. 

    Y otro problema es que muchas de las instalaciones donde comercializan gaschicoleo se localizan cerca de escuelas, hospitales y centros de reunión.

    Las gaseras ilegales incumplen con reglas de la Secretaría de Desarrollo Urbano e Infraestructura, ya que los predios son menores a mil 600 metros cuadrados, así como no cuentan con uso de suelo permitido ni cuentan con la documentación requerida.

    Los establecimientos tampoco respetan las leyes de la Secretaría de Movilidad, ya que se encuentran sobre carreteras y avenidas sin accesos ni salidas adecuados.

    Lee: Sedena vendió 240 millones de litros de turbosina en 2024

    Al no cumplir con la superficie mínima, carecen de estacionamientos y no permiten giros adecuados para los vehículos, lo que propicia accidentes, así como se encuentran en calles con densa población, lo que no permite un rápido desalojo en caso de algún accidente.

    Se detectó que las gaseras ilegales están ocupando espacios de las zonas protegidas y no cumplen en materia ambiental.