Una de las características de nuestra época es la velocidad con la que las noticias llegan a nuestro entorno. Hoy más que nunca es indispensable aprender a filtrarlas y convertirlas en mejores decisiones, pues cuando se trata de finanzas personales, una resolución sin monitoreo puede generar problemas en el seno de la economía personal o familiar.
Por ejemplo, el impacto que podría tener el conflicto de Medio Oriente en nuestro bolsillo, devastador o tolerable, dependerá de la atención que le brindemos bajo la premisa de que no está en nuestras manos ni resolverlo, ni controlar los efectos económicos internacionales que conlleva. Sin embargo, es imperativo estar informados para prepararnos ante posibles afectaciones a nuestras finanzas, pues su impacto es cuestión de grado no de inevitabilidad.
Mi sugerencia es conocer el contexto y los aspectos económicos básicos: ¿Por qué sube la gasolina con motivo del conflicto en Medio Oriente? En todo país o región en la que se produce o distribuye algún commoditie -o materia prima- y surge un conflicto como la guerra, la amenaza a instalaciones estratégicas, una dictadura, inestabilidad económica, una revolución, entre otros, queda en riesgo la posibilidad de cumplir con su demanda.
Los energéticos como el petróleo crudo o el gas natural son bienes básicos cuyo precio puede ser volátil cuando se ven amenazados, sea en su producción o en su distribución. Además, en la zona de conflicto, específicamente por el estratégico Estrecho de Ormuz, sobre el que Irán tiene influencia, transita más de la quinta parte del crudo del mundo. Por lo tanto, no es de extrañar que los precios de la gasolina, el diésel, el gas e inclusive los fertilizantes inicien una escalada que puede extenderse en el tiempo, aún si el problema de Medio Oriente concluye o se controla.
Asimismo, el incremento en el precio internacional del crudo -insumo para la gasolina y el diésel que requieren los medios de transporte de personas y cosas-, conlleva afectaciones directas en el precio final, medularmente de los productos y servicios que identificamos como básicos (destinados a la alimentación y la salud), pues no solo se eleva el costo de su traslado hasta el lugar de consumo, sino que toda la cadena de producción previa se ve afectada.
Recuerda que “Contante y Sonante” es la sección de opinión de +Dinero. Puedes leerla aquí.
Algo similar se observa cuando ataques a la infraestructura de las generadoras de energía impiden su continua y necesaria producción, es decir, en un efecto mariposa todo el proceso que alimentan queda damnificado. De ahí que, al surtir gasolina para nuestro auto, veremos incrementos periódicos en esta etapa.
Partiendo de la premisa de que nuestro ingreso es fijo, es decir, que no se modifica por las vicisitudes internacionales, una adecuada administración es fundamental. No basta enfocarnos en los gastos, el ahorro y la inversión, sino que también es indispensable abrir en nuestra contabilidad personal el campo de imprevistos o fondo de emergencia. Para ello nunca es conveniente sacrificar el ahorro o la inversión, pues su destino es aminorar el impacto inflacionario doméstico y buscar el incremento del patrimonio.
Otro tema relevante son las tasas de interés de créditos contraídos con tasa variable que seguramente se verán impactadas al alza debido a la guerra en Irán.
El fenómeno es muy similar: un crecimiento en la demanda del dinero lo encarece. La mensualidad de la vivienda hipotecada, el auto, la tarjeta de crédito y cualquier otro crédito pactado -o por pactar- a tasa que no sea fija, aumentará en los próximos meses.
La guerra en Medio Oriente genera incertidumbre económica, inflación, apetito por monedas internacionalmente estables y, con ello, los bancos centrales de todos los países se ponen en alerta máxima tratando de proteger la economía doméstica a través de políticas económicas que pasan por la manipulación de la tasa de interés como factor de control de inflación o estabilizador que, lamentablemente, lleva inherente la ralentización del crecimiento.
Conoce más del tema aquí: La guerra de Irán comienza a afectar la economía global, muestran las encuestas empresariales
En suma, los precios de los productos y servicios aumentan por factores intangibles como el miedo y la incertidumbre (desinformación) sobre la magnitud del conflicto y sus consecuencias; o factores tangibles, como el incremento en los combustibles que afecta a los medios de transporte; el costo termina siendo absorbido por el consumidor final quien, además, debe enfrentar un alza en la amortización de sus créditos derivado del crecimiento de la tasa de interés y, por supuesto, un menor acceso a nuevo financiamiento.
Hay muchos datos que necesitamos aprender a convertir en información útil para nuestro bolsillo, no todo lo que vemos o escuchamos es necesariamente cierto, debemos consultar varias fuentes con ojo crítico para tomar decisiones adecuadas y oportunas.
Llevar una sencilla contabilidad en la que tengamos perfectamente medidos los ingresos y planeemos un espacio para los “imprevistos” en sustitución de algún gasto es medular para no sufrir pérdidas ante factores externos.
El ahorro y la inversión no pueden suspenderse, a veces no es tan sencillo hacer crecer el ingreso, pero en época de crisis hay que detectar cómo recortar los gastos.
Aunque el nuevo orden mundial todavía no termina de instalarse, la incertidumbre y los conflictos inherentes afectarán nuestras finanzas personales en menor grado si buscamos mitigar el riesgo con información, control y monitoreo permanente.
* Santiago Galván Espinosa es contador público y licenciado en derecho, presidente de la Comisión Regional Centro Occidente de Prevención de Lavado de Dinero del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP), miembro de la Comisión Nacional de Prevención de Lavado de Dinero y profesional Certificado en Prevención de Lavado de Dinero y Anticorrupción por el IMCP.
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