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    Satisfacer la sed es una de las mayores necesidades humanas, disponer de acceso a fuentes suficientes, confiables y durables marco el desarrollo de las civilizaciones y ciudades más importantes.

    Llevar contigo una cantidad para cubrir tus necesidades personales es una tarea con la que la humanidad tuvo que ingeniárselas desde los tiempos más primitivos de la historia. En ambos casos, no poder hacerlo simplemente derivo con frecuencia en la decadencia y desaparición de poblaciones enteras.

    Aún en nuestros días de avances tecnológicos, enormes urbes y una red de servicios públicos compleja y extensa, diversos factores (entre ellos la ebullición climática) influyen para que al menos el 40% de la población mundial no pueda tener acceso al agua potable en las condiciones de limpieza, seguridad y potabilidad que requiere.

    Todavía peor, alrededor del 80% de la población en todo el mundo, desconfía de la red del servicio publico de agua potable, lo que implica que recurran a métodos de filtración, osmosis o purificación para poder beberla.

    Esto genera un mercado de consumo mundial estimado de entre 370 mil millones de dólares y 450 mil millones de dólares en 2025 y que de acuerdo con los pronósticos de las 10 principales firmas de investigación en la categoría puede llegar a los 650 mil millones de dólares en 2030. 

    Este enorme negocio, cada vez más diverso, interesante, dinámico, atractivo, pero que al mismo tiempo implica enormes costos, retos, cuestionamientos ecológicos, éticos y de sustentabilidad. 

    El primer antecedente de venta de agua embotellada se remonta al 1622, en la región de la Toscana, Italia. Desde entonces, otras regiones donde existían y prevalecen fuentes naturales como las tierras altas escocesas, cuevas en los Pirineos, la selva del Amazonas, los paraísos del pacifico sur, los glaciares del ártico, los escurrimientos de las cúspides de los Alpes, los Andes y el Himalaya; pozos, manantiales, cuevas, volcanes, humedales recónditos, lugares secretos, sagrados, que sirven como fuentes de agua especial son susceptibles de comercializarse.

    De entonces a la fecha -más allá de la narrativa que sustenta sus estrategias de mercadotecnia- las marcas más importantes (y más caras) hacen uso de propiedades y características únicas como el sabor, frescura, calidad, beneficios para la salud, contenido mineral único, ligereza y ponen también en juego la percepción de estatus, prestigio y exclusividad para sumarle cifras a sus ventas.

    Todo lo que puedes encontrar en estas historias es un mundo fascinante, desde que eran las preferidas de reyes y conquistadores, curas milagrosas, aguas intactas, filtradas durante cientos de años y que entraron en contacto con minerales, exploradores que las encontraron y que durante siglos han sido conservadas para que ahora los consumidores puedan disfrutarlas.

    Se paga muy bien cuando puedas darle valor agregado al agua desde el punto de vista de los intangibles. Existen referencias a exploradores míticos que dieron con los manantiales exclusivos de los dioses antiguos; sitios donde un vórtice de energía nutre, fortalece y libera el potencial del agua, hasta la mejor agua para hacer whisky.

    Imagínate poder disfrutar de un líquido vital cristalino, puro, impecable, libre de todos los pecados del mundo moderno, tal y como lo hacían las especies de humanos prehistóricos, fuentes inaccesibles, recónditas de gran valor natural. El rocío de la selva colectado naturalmente, la lluvia del Pacifico Sur.

    Actualmente, puedes consumir agua recolectada en el polo norte, de glaciares derretidos, una actividad peligrosa pero que permite llevar a tu organismo el agua más pura, fría, refrescante (si es que puedes pagarla). 

    Agua embotellada de esta naturaleza se describe como Premium Elite Exclusive, una categoría aparte, que puede llegar a cotizarse en 100 mil dólares por una botella de 1 litro (por supuesto hay ediciones exclusivas que han rebasado esta cifra), artistas, empresariXs, deportistas y excéntricos influencers están en la lista de sus consumidores frecuentes.

    En un segundo nivel, se encuentra una lista más amplia de marcas que son altamente valoradas por los chefs para el maridaje con sus mejores recetas, excepcionales, exclusivas de hoteles y restaurantes que pocos pueden pagar y que pueden llegar a una valoración de unos cientos de dólares por botella. 

    En los segmentos más accesibles, se incluyen marcas comerciales que encuentras en tiendas, cafeterías, centros comerciales (de 5 a 15 dólares por litro) y las tiendas de conveniencia. Buen sabor, calidad, propiedades, minerales, son sus mejores percepciones.

    El mercado masivo continua con las marcas que todo el mundo conoce y que cuestan en promedio 0.35 centavos de dólar – 2.00 dólares por litro, en envases (principalmente de PET) al alcance en millones de puntos de venta, compradas por billones diariamente a un ritmo incansable y a las que dedicaremos mucha atención posteriormente.  

    Le evolución de este mercado es también impresionante, crece de manera exponencial (9-11% anual), se multiplica, se renueva, actualiza y marca la vanguardia de la evolución en diseño industrial, desarrollo comercial, creatividad e innovación. 

    En este ultimo aspecto, podemos destacar la diversificación que sigue consolidándose cuando encontramos nuevos productos, marcas, empresas, proyectos, empaques, envases y sabores, mezclas, infusiones, con un mensaje claro: tomar agua embotellada es ahora signo de valor, apreciación, buena salud, cuidado personal, rendimiento, combate a la ansiedad, rechazo a los excesos de azúcares y -por supuesto- que el calor está subiendo inexorablemente.

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