Ya no puede hablarse de reversión del infierno climático, todos los indicadores coinciden en que se ha rebasado el punto de no retorno y sus consecuencias se seguirán sintiendo de manera implacable, devastadora y cada vez más frecuente.
Se advertía que 2026 nos daría las pistas de cómo será la “nueva normalidad climática”; nuevos récords negativos de emisiones, calor, temperaturas, deslaves, lluvias, tormentas, destrucción por tonados, huracanes, precipitaciones, granizo de tamaño inverosímil; voraces, veloces, devastadores incendios forestales todo al mismo tiempo y sin control.
Lo inaudito, lo increíble, lo inalcanzable. A la puerta de mansiones, granjas, chalets, hoteles, negocios, ranchos; lo mismo propiedades de lujo que simples y llanos huertos familiares, solares, pisos, fueron arrasados en minutos por un fuego que sin contemplaciones acabo con todo.
Nubes negras, grises, naranjas, rojas, amarillas, todos los tonos y contrastes, todos los olores lo mismo el de hierba seca quemada que las de plantas de ornato y animales; hasta la final del mundial en entredicho por un humo denso que se esparce sin límite.
Heroísmo al máximo nivel, pero el drama de la impotencia, el coraje, la rabia de ver todo, absolutamente todo perdido. Miles de familias pasan ahora buscando un refugio todo lo que les quedo lo traen en apenas unas bolsas, otros quizá en un vehículo, no queda más.
Norteamérica y Europa viven bajo los efectos de lo que se anticipó y pronosticó, pero se dejó de lado, se borró, se calificó de exceso y hasta de locura. Hoy toca la puerta violentamente anunciando que eso será una pauta cotidiana hacia el futuro.
Las noticias climáticas parecen una broma; en unos días todo tipo de contrastes extremos, radicales, inéditos sequías, desertificación, olas de calor y en otras latitudes lluvias torrenciales, desbordamientos, deslaves, derretimiento de glaciares, ventiscas, ciclones, inundaciones y huracanes.
El impacto económico todavía no termina de cuantificarse, daños multimillonarios, población desplazada, destrucción de infraestructura, pérdidas humanas, miles de hectáreas de selvas y bosques irrecuperables, ecosistemas arrasados. Lejos de lo dramático, el contexto es desolador, crudo, aplastante, costoso, deprimente. Las fuerzas de gobierno llevadas al extremo, los recursos públicos exprimidos e insuficientes. Una emergencia total, profunda y de largo plazo.
Mas del 40% de la población mundial ya sufre los embates de sequias, carencia, escasez, disponibilidad, altos precios, mala calidad, polución de agua y se calcula que antes del 2030, esta cifra podría ascender al 60%; sin embargo, -para ese tiempo- en peores condiciones.
El nivel de los mares sigue creciendo -a un ritmo muy por encima de lo pronosticado- por el derretimiento de los polos y los glaciares, pero a mayor velocidad lo hace la contaminación de sus aguas, prácticamente se está quedando sin arrecifes, sin vida, saturado con plásticos, lleno de metales pesados, bacterias, materia orgánica, descargas, basura y toda suerte de desechos químicos y sustancias peligrosas.
Te puede interesar: La inteligencia artificial contra el cambio climático
Lo mismo ocurre en más del 90% de todos los lagos, lagunas, presas, humedales, manantiales, pozos, cenotes, canales, ríos y acuíferos. Todavía peor, más del 70% de esas fuentes han disminuido su caudal y niveles; las precipitaciones pluviales han declinado en un 20% en promedio; es decir, las fuentes de aprovisionamiento se están agotando, contaminando, perdiendo y/o dañando.
El ciclo del Agua está alterado profundamente. Las lluvias se presentan de forma errática; por su falta o por su exceso, están llevando al borde de quiebra la producción de alimentos, la piscicultura, la ganadería y los cultivos de temporal, además de otras actividades relacionadas.
En el contexto actual de escasez, sequías, desastres naturales y todo tipo de incidencias relacionadas con el agua, así como sus efectos económicos colaterales la única alternativa es escalar y entrar a fondo a los sistemas de recuperación, biorremediación, tratamiento y reciclaje integral de aguas negras.
La recomendación de la ONU -por ejemplo- es invertir y echar mano de la innovación tecnológica y la inteligencia artificial para implementar métodos disruptivos e innovadores, nuevos materiales, membranas de nano filtración, inyección de nano burbujas, equipos, herramientas y mecanismos basados en trombo-trónica, spin-trónica, colisión magnética, vórtices que no solamente disminuyen drásticamente los tiempos, costos e inversiones, sino que son mucho más eficientes, productivos y redituables.
Estas tecnologías están libres de químicos, usan menos energía, son automatizadas, flexibles, adaptables, escalables, fáciles de operar y pueden transformar, tratar y reciclar aguas negras en cuestión de minutos.
Actividades económicas de alto impacto como la agricultura, ganadería, industria, hotelería, clubes deportivos, parques industriales, centros de espectáculos, mineras, metalúrgicas, construcción, papeleras, textil, plásticos, automotrices, farmacéuticas, embotelladoras, granjas verticales, invernaderos, hasta los data centers son los primeros obligados en asumirlas.
Crudas advertencias para salir de la indolencia, la indiferencia, el agua forma parte de todo nuestro sistema de vida, está en todo lo que consumes, se requiere para todo lo que usas y simplemente no hay mañana ni excusas para no tomar conciencia de lo tremendamente importante que resulta.
Tu contribución al combate al infierno climático, organizar, compartir, actuar, concientizar, informar (por mínima que sea) cuenta, suma, urge.
Sobre el autor:
Correo: [email protected]
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.
¿Te gustan las fotos y las noticias?, síguenos en nuestro Instagram










