En 2014, Mariana Costa decidió formar a más mujeres para desarrollarse en el sector de tecnología y poder cerrar la brecha de género. “Nos pareció que era una tremenda oportunidad para generar caminos en los que más mujeres pueden tener acceso a buenos trabajos y a la vez traer nuestra perspectiva a diseñar el futuro del sector de tecnología, que es un sector tan determinante para la humanidad”, dice Mariana Costa, cofundadora y presidenta de Laboratoria, organización social que capacita a mujeres en tecnología en América Latina.
Con una década de historia, Laboratoria ha formado a cerca de 5,000 mujeres en más de 10 países en la región, de las cuales más de 73% de las egresadas consiguieron empleo con el que triplicaron o cuadruplicaron sus ingresos. “Muchas están en roles de liderazgo en la industria tech”, dice, con orgullo, Costa.
Hoy la organización planea su próxima década con transformaciones dentro del futuro del trabajo con demandas tecnológicas y sociales, en la que tiene la meta de formar a 100,000 mujeres en la próxima década.
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Pensamiento crítico
Por su parte, Gabriela Rocha, cofundadora y CEO de Laboratoria, dice que ahora el mercado laboral está cambiando y se tiene que entender cuáles van a ser esos nuevos roles, cómo se está transformando la industria y cuáles son las nuevas oportunidades para las 48 millones de mujeres en Latinoamérica que están subempleadas o desempleadas.
Su apuesta siempre ha sido, explica Gabriela, formar a mujeres con la mentalidad de estar dispuestas a aprender, de adaptación al entorno y de curiosidad, pero el avance tecnológico trae nuevas demandas de talento. Se espera que en el 2030 se crearán 170 millones de nuevos puestos de trabajo, mientras que otros 92 millones serán desplazados; es decir, se tendrá un incremento neto de 78 millones de empleos, de acuerdo con el Informe sobre el futuro del empleo 2025 del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).
Si bien se espera una alta demanda de capacidades tecnológicas, como en Inteligencia Artificial (IA), big data, redes y ciberseguridad, también serán necesarias las capacidades humanas, tales como el pensamiento analítico, capacidades cognitivas, resiliencia, liderazgo y colaboración. “La combinación de ambos grupos de capacidades será cada vez más necesaria para un gran número de nuevos empleos”, detalla el informe.
Mariana Costa explica que, aunque durante muchos años formaron programadoras, hoy las demandas son distintas, pues no solo se requiere expertise técnico, sino también de pensamiento crítico, capacidad de cuestionamiento y entender en dónde sí y en dónde no se usa la IA.
“Irónicamente, un mundo cada vez más tecnológico demanda que seamos humanos cada vez más con un pensamiento crítico, cómo nos acercamos a la tecnología de manera más consciente, no simplemente delegar todo a la IA y que me resuelva todos mis problemas, sino realmente entender cómo agregar valor”, comenta Mariana.
Para Gabriela, hoy las compañías tienen hambre de talento y reconocen el valor que tiene cuando trae este diferenciador, pero destaca que, para innovar y adaptarse a un nuevo mundo, se debe estar dispuesto a dejar atrás las cosas que no sirven, como las estructuras del trabajo.
“Ha habido un movimiento magnífico los últimos 10 años de conseguir a más mujeres en tecnología, en liderazgo. Pero si miras los números, la aguja no se ha movido porque hay temas sistémicos, estructurales y culturales que tenemos que cambiar. Más y mejores políticas que hacen que las empresas adopten más la diversidad real que existe, personas con diferentes necesidades de cuidado, de transporte, entre otros. […] Las estructuras de trabajo tienen que cambiar a futuro para hacer frente a los retos de la IA, de la tecnología, si queremos más diversidad y si queremos que las mujeres estén ahí”, explica Gabriela.
La participación de las mujeres en los empleos vinculados con las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) se ha mantenido por debajo de 20% desde 2012. En México hay poco más de 900,000 personas empleadas en ocupaciones TIC, y de estas solamente un 15% (140,712) son mujeres, según el documento Beneficios económicos de sumar a más mujeres en las TIC, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
“Las mujeres en tecnología son fundamentales para generar mejores productos que respondan a las necesidades de una humanidad diversa, así que no podemos dejar de dar la batalla hasta que tengamos algo más cercano a la paridad en liderazgo en mujeres”, comenta Mariana.
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El caso de México
Hace cerca de un año, Úrsula Quijano González asumió el cargo de directora de la organización en México y está segura de que existe “una oferta gigantesca de talento de mujeres que está buscando ampliarse”.
De acuerdo con Úrsula, un 25% del total de las egresadas en Latinoamérica son de México. “Buscamos desbloquear el potencial de todas las mujeres en América Latina para que tengan empleos de calidad y puedan mejorar sus oportunidades económicas, sociales y de capital social”, dice la directora de Laboratoria México.
El plan para México en los próximos 10 años es mantener una conversación activa con las empresas para conocer los perfiles que están buscando. Aunque se mantiene una demanda en los puestos tecnológicos enfocados en IA, también hay otros con diversos perfiles, como educadoras o lingüistas que pueden funcionar en áreas de TI, así como en otras que también están creciendo: como ventas, atención al cliente, análisis de datos, entre otras.
En la actualidad están diseñando programas personalizados para las empresas y de capacitación extra en análisis de datos, “sabemos que es algo que se necesita independientemente si estás en un área contable, legal, de marketing, por ejemplo”, menciona Úrsula.
“[Hay que] ver la IA en el futuro del trabajo como una herramienta más, la parte inteligente seguimos siendo los humanos con nuestra capacidad de conexión, de reinventarnos y de aprender”, dice la directora de Laboratoria México.










