El presidente Trump ha desafiado la tradición constitucional estadounidense al firmar una orden ejecutiva para eliminar la ciudadanía por nacimiento, una ley de 160 años que otorga la ciudadanía a quienes nacen en territorio estadounidense, independientemente del estatus migratorio de sus padres. Los jueces federales han bloqueado la medida, lo que sentó las bases para un debate constitucional que determinará cómo Estados Unidos define la ciudadanía en la era moderna.
Fundamentos constitucionales
El concepto de ciudadanía por nacimiento se basa en la Decimocuarta Enmienda a la Constitución: “Todas las personas nacidas o naturalizadas en los Estados Unidos y sujetas a su jurisdicción son ciudadanos de los Estados Unidos y del Estado en el que residen”.
Ratificada en 1868 tras la Guerra Civil, esta enmienda buscaba garantizar los derechos de ciudadanía a las personas anteriormente esclavizadas a quienes se les negaba este derecho fundamental. Este precedente legal se ha mantenido intacto durante más de 125 años, y la Corte Suprema ha ratificado en fallos posteriores la protección de la Decimocuarta Enmienda que abarca a todas las personas dentro de la jurisdicción estadounidense, independientemente de su estatus migratorio.
La directiva presidencial
La directiva presidencial sostiene que los hijos de padres que carecen de estatus migratorio legal en Estados Unidos están fuera de la jurisdicción nacional y, por lo tanto, no tienen derecho a la ciudadanía. Esta restricción también aplica a los hijos de padres con estatus migratorio temporal, incluyendo a los estudiantes o turistas.
De acuerdo con el nuevo marco del Presidente, cualquier persona que haya nacido después de la entrada en vigor de la directiva necesitaría que al menos uno de sus padres tuviera ciudadanía o residencia permanente para ser reconocido como ciudadano. Esta interpretación de la cláusula de “jurisdicción” de la Decimocuarta Enmienda se aleja de manera significativa de más de un siglo de interpretación jurídica establecida.
Al firmar la orden, el presidente Trump afirmó erróneamente que Estados Unidos es el único país que otorga la ciudadanía por nacimiento. Alrededor de 30 países en todo el mundo, incluyendo México, otorgan automáticamente la ciudadanía a los niños nacidos en sus territorios. Dichos países están ubicados principalmente del hemisferio occidental. En cambio, en la mayoría de los países de Europa, Asia y África, la nacionalidad se deriva de la herencia familiar, no del lugar de nacimiento.
Fundamentos democráticos liberales
A pesar de los cambios mundiales que se alejan de otorgar la ciudadanía por nacimiento sin restricciones, este principio sigue vinculado a los valores democráticos liberales. Representa un enfoque inclusivo de la pertenencia nacional que trasciende el linaje familiar o las conexiones étnicas, centrándose en cambio en la geografía y la comunidad compartidas. La ciudadanía por nacimiento promueve la integración de las comunidades inmigrantes al garantizar que sus hijos se conviertan en ciudadanos de pleno derecho con todos los derechos y responsabilidades, y evita situaciones en las que los niños puedan ser apátridas.
Posibles consecuencias sociales
Los expertos en migración señalan que las naciones sin ciudadanía por nacimiento suelen desarrollar poblaciones multigeneracionales sin plena pertenencia a la sociedad. Estas personas carecen de participación plena en los gobiernos que administran sus vidas.
Más allá del impacto sobre las individuos, el eliminar la ciudadanía por derecho de nacimiento podría transformar la sociedad estadounidense al establecer una clase permanente de residentes nacidos en Estados Unidos carentes de plenos derechos y protecciones, lo que repetiría las desigualdades históricas que la Decimocuarta Enmienda fue diseñada para abordar.
A medida que los tribunales tomen una decisión sobre este tema, estarán definiendo no solo la política migratoria, sino también la propia identidad estadounidense. Si bien muchos países han adoptado modelos de ciudadanía más restrictivos, Estados Unidos ha adoptado históricamente un enfoque más inclusivo basado en los valores democráticos liberales. Este debate constitucional determinará si Estados Unidos continúa con esta tradición o se suma a la transición global hacia una ciudadanía basada en la ascendencia en lugar del lugar de nacimiento.
*Jasmin Singh es abogada de inmigración especializada en derecho migratorio estadounidense radicada en la Ciudad de Nueva York.
LinkedIn: Jasmin Singh
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