Por Jose Balmori-de-la-Miyar*
Continuamos con nuestra hoja de ruta financiera de 2026, dedicando cada mes a un pilar distinto de tu estabilidad económica. Llegamos a abril, el mes en que nuestra hoja de ruta financiera se encuentra con la realidad fiscal. Como hemos discutido en entregas anteriores, el ahorro no es solo el remanente de lo que no gastamos, sino una estrategia de optimización consciente. En este sentido, la Declaración Anual no debe verse como un trámite burocrático, sino como la oportunidad de materializar una inyección de capital a través del saldo a favor. Dicho saldo a favor es una oportunidad de oro para la libertad financiera.
Obtener una devolución del SAT es, en la práctica, recuperar un flujo de efectivo que puede acelerar nuestras metas de inversión. Para maximizar este beneficio, es vital dominar el tablero de las deducciones personales. A continuación, detallo los rubros estratégicos, su fundamento en la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR) y su impacto en el límite global del saldo a favor que podemos obtener.
El primer rubro fundamental se encuentra en el Artículo 151, Fracción I de la LISR, que permite deducir honorarios médicos, dentales, de enfermería y servicios de nutrición o psicología. Estos conceptos, sumados a las primas de seguros de gastos médicos mayores bajo la Fracción VI, no deben verse como gastos corrientes sino como un mantenimiento esencial de nuestro capital humano que ayuda a mitigar riesgos patrimoniales. Es importante recordar que ambos rubros, junto con gastos hospitalarios y análisis clínicos, están sujetos al límite global de deducciones, que corresponde al 15% de los ingresos anuales o a 5 unidades de medida y actualización UMAs, lo que resulte menor.
En segundo lugar, la adquisición de patrimonio mediante créditos hipotecarios ofrece un beneficio fiscal significativo a través del Artículo 151, Fracción IV. Esta disposición permite deducir los intereses reales pagados en créditos bancarios, del INFONAVIT o del FOVISSSTE, entendiendo como interés real la diferencia entre la tasa nominal y la inflación. En un entorno de tasas dinámicas, este incentivo es vital para reducir el costo financiero de nuestra vivienda. Al igual que los gastos de salud y seguros, este rubro computa para el límite global de la declaración anual, por lo que su planeación debe ser rigurosa para no exceder los topes permitidos por la ley en este ejercicio fiscal.
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El tercer pilar es la educación, la cual recibe un estímulo fiscal mediante un Decreto Ejecutivo y no directamente por la LISR. Este beneficio permite deducir las colegiaturas desde nivel preescolar hasta bachillerato o profesional técnico, con topes anuales específicos que oscilan entre los $14,200 y los $24,500 pesos dependiendo del nivel educativo. A diferencia de los rubros anteriores, este incentivo tiene la gran ventaja de que no suma al límite global del 15% de los ingresos anuales, operando bajo sus propios techos independientes. Cabe destacar que este beneficio aplica únicamente para el pago de servicios de enseñanza para el contribuyente o sus descendientes directos, y excluye conceptos como inscripciones o reinscripciones.
Finalmente, y como vimos en mi entrega anterior, los Artículos 151 y 185 de la LISR funcionan como los verdaderos aceleradores de nuestra libertad financiera. El Artículo 151, Fracción V, permite deducir aportaciones a Planes Personales de Retiro (PPR) de hasta el 10% de los ingresos anuales sin exceder 5 UMAs, ofreciendo además la ventaja de que los retiros están exentos de impuestos al jubilarse. Complementariamente, el Artículo 185 permite aportar hasta $152,000 pesos adicionales al año. Aunque este último rubro solo difiere el pago de impuestos, permite que el capital genere rendimientos compuestos durante décadas antes de saldar cuentas con el fisco, y ninguno de estos dos artículos suma al límite global de las deducciones tradicionales.
Al integrar todos estos rubros en nuestra declaración de abril, el objetivo final es invitar al SAT a financiar parte de nuestra estabilidad económica futura. La clave reside en maximizar tanto las deducciones que entran en la bolsa del límite global como aquellas que operan de forma independiente, como el retiro y la educación, para ampliar la estrategia fiscal de forma agresiva. Los saldos a favor resultantes deben tratarse con disciplina, canalizándolos hacia fondos de emergencia para asegurar liquidez inmediata o reinvirtiéndolos para fortalecer nuestro patrimonio de largo plazo. En última instancia, optimizar fiscalmente nuestras finanzas no es solo una cuestión de números, sino la vía más inteligente para maximizar nuestra libertad personal.
Sobre el autor:
*Jose Balmori-de-la-Miyar es Director de los programas de licenciatura de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac México.
X: @jrbalmori
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.
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