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    Por Óscar Jiménez*

    Estamos escuchando en todos lados inteligencia artificial, donde una gran cantidad de startups de todo tipo han agregado funcionalidades con AI (Artificial Intelligence) a sus productos y soluciones. Existen dos grandes tipos de IA:

    Narrow AI: Son los sistemas diseñados para realizar tareas específicas, como asistentes virtuales (Siri, Alexa), motores de recomendación (Netflix, Amazon) o el reconocimiento facial. Estos sistemas no tienen conciencia ni comprensión general, solo ejecutan funciones limitadas en contextos muy concretos.

    Deep AI:Aún en desarrollo, tiene el objetivo de emular completamente la inteligencia humana, es decir, poder realizar cualquier tarea cognitiva que una persona pueda llevar a cabo. En teoría, una IA avanzada podría aprender, razonar, planificar, comprender contextos y una capacidad de adaptación amplia.

    Entendiendo que hoy el Deep AI ha arrancado con mucha fuerza el último año, desde que Open AI quien revolucionó la inteligencia artificial y creó Chat GPT se lanzaron al mercado, hemos visto una gran ola de startups y empresas lanzando soluciones al mercado con la palabra AI en todos lados, incluso en los dominios. 

    Esto me recuerda a la ola de las .com a finales de los años 90, donde hubo muchísimo ruido, humo y dinero invertido que se perdió al poco tiempo con el crash del punto com en 2001 con la fiebre del internet. En esa época, infinidad de startups lanzaron ideas diversas, donde se centraban solamente en ponerle .com a todo, como pet, dog, baby, entre muchos otros y donde la mayoría murieron al poco tiempo.

    Lo peligroso de esa época es que no existían modelos de negocios sólidos que tuvieran sentido realmente, el objetivo no era hacer una página web, era crear un canal digital, que pudiera potenciar un nuevo modelo con una marca, logrando mayor escala y alcance. 

    Esto mismo está pasando hoy con el AI, vemos ideas de emprendedores y modelos que en el mismo nombre tienen la penitencia, “idea”.ai, donde el modelo de negocio que proponen es entrenar un modelo de AI, lanzar la solución que ayude a vender más o atender clientes, dar insights de ciertas áreas de una empresa, pero eso no es un modelo de negocio sólido, cobrarle al cliente $10 dlls por usuario solamente por un feature puede ser peligroso.

    Lo importante es replantear cuál es la propuesta de valor, cómo se integra y conecta con lo que ya tiene el cliente, ya sea un CRM para manejar la relación con los clientes, o un Desk de atención al cliente, entre otros.

    Hoy diversos fondos de VC (Venture Capital) están lanzando vehículos especializados sólo para AI, sabiendo que la disrupción en este campo está en sus primeras fases y que el potencial apenas está siendo explorado. Algunas de las razones por las que la AI está causando tanto revuelo son:

    • Escalabilidad y automatización: Las soluciones basadas en AI permiten automatizar procesos en áreas como atención al cliente, marketing, análisis de datos, logística, y más. Esto les da a las startups una escalabilidad más rápida, con menos gente.
    • Aplicaciones horizontales: AI puede ser aplicada en casi todas las industrias. Desde fintech, salud, retail hasta logística y manufactura. Esto amplía el mercado objetivo.
    • Retornos exponenciales: Están apostando fuerte en startups de AI porque, si una de estas  logra crear un producto disruptivo, los retornos pueden ser extraordinarios, tal como se vio con empresas como OpenAI.
    • Presión competitiva: Muchas empresas están viendo que si no incorporan AI en sus productos o servicios, corren el riesgo de quedarse atrás. Esto impulsa la demanda de adquisiciones de startups que lideran el concepto, lo cual a su vez incentiva las inversiones.
    • Infraestructura y herramientas accesibles: Con el avance de plataformas y herramientas accesibles (como APIs de AI), las barreras de entrada  se han reducido drásticamente, permitiendo que más startups experimenten y lancen soluciones innovadoras.
    • Efecto burbuja: Al igual que con muchas tendencias tecnológicas, algunos inversores están advirtiendo que podría haber una “burbuja de AI“, donde los niveles de inversión superan los resultados reales en algunas áreas.

    Al igual que en la fiebre del dotcom, hoy sabemos que el éxito no está solo en la tecnología o en estar online, lo esencial es crear empresas que generen valor, con ventajas competitivas y barreras de entrada, aprovechando la inteligencia artificial sin que sea el núcleo y enfocándose en el crecimiento más allá de las rondas de inversión. 

    Contacto:

    Oscar Jiménez Rodríguez, fue Cofundador y CEO de Spigen, así como de ThePowerMBA en América Latina, CoHost de Escalables Podcast, Venture Partner de Lotux VC, Cofundador de Evervolve y Profesor de MBA en Centro e ISDI.

    Twitter: https://twitter.com/OshcarJR 

    LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/oscar-jr/

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