Enlaces rápidos

    La marcha del 8M derivó en momentos de tensión y represión en la Ciudad de México cuando un grupo de manifestantes se enfrentó con policías que les impidieron quitar las vallas que protegían edificios públicos.

    Las manifestantes intervinieron las vallas que rodeaban el Zócalo con mensajes como “Claudia no es aliada”, y después comenzaron a intentar retirar las vallas, mientras lanzaban basura a los policías que estaban del otro lado de los cercos.

    En al menos dos ocasiones, las ciudadanas estuvieron a punto de tirar los cercos y, en respuesta, los policías comenzaron a lanzar gas lacrimógeno, piedras y palomas.

    “Ábrenos Claudia” y “¿En dónde está la presidenta que nos iba a cuidar?”, se escuchaba entre los gritos de las asistentes, en referencia a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien reside en el Palacio Nacional, frente al Zócalo. 

    La segunda protesta del 8M con Sheinbaum como presidenta culminó cuando las asistentes comenzaron a replegarse por el gas y los objetos lanzados.

    Continúa leyendo: Miles de mujeres marchan en México por el 8M

    Colectivos feministas critican instalación de iluminarias referentes al 8M

    Este año, además de las vallas convivieron con una iluminación, en referencia al movimiento feminista, como parte del programa cultural “Tiempo de Mujeres” del gobierno de Ciudad de México, encabezado por Clara Brugada.

    “Ciudad feminista por las mujeres”, se leía en una instalación de luces colocada por el gobierno, que solo estuvo encendida unos minutos y luego la plaza quedó en penumbra.

    Se trata de la primera iluminación instalada con motivo del 8M, ya que este tipo de intervenciones suelen realizarse en efemérides o celebraciones, lo que generó críticas de organizaciones feministas. 

    “No quieren que lleguemos. El Zócalo es de todas, sus luces no nos callarán”, se pronunció el colectivo Mariposas Mirabal al respecto.

    El blindaje con estructuras metálicas y la represión policial se convirtió en una medida recurrente en los últimos años durante las protestas feministas en México, con el argumento oficial de proteger edificios históricos y evitar confrontaciones.

    La medida se volvió frecuente desde el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), y suele generar críticas de organizaciones feministas que consideran que las vallas “protegen los edificios más que a las mujeres”.

    Sheinbaum defendió la instalación de estos cercos en años recientes al señalar que buscan evitar enfrentamientos y proteger tanto a las manifestantes como a los inmuebles históricos durante las movilizaciones.

    Con información de EFE

    ¿Usas más Facebook?, déjanos un like para estar informado