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    A finales de 2023, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) presentó su lista final de los 10 candidatos propuestos para elegir al nuevo rector de la máxima casa de estudios, de los cuales solo tres de sus postulaciones eran ocupadas por mujeres. Sin embargo, la decisión final recayó de nueva cuenta en un hombre.

    Durante los próximos 4 años, la rectoría de la UNAM estará a cargo del economista Leonardo Lomelí Vanegas.

    De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), solo 35% de las direcciones generales de educación, ciencia y tecnología cuentan con una mujer al frente, pese a que 63.9% de las personas que trabajan como profesores y especialistas en docencia son mujeres, en comparación con los hombres que representan el 36.1%, según cifras del gobierno mexicano al cuarto trimestre de 2023.

    Sin embargo, existen instituciones educativas que están siendo encabezadas por mujeres. Forbes México buscó a algunas rectoras del país para conocer su historia, los retos a los que se enfrentaron y el significado de estar al frente de las instituciones de educación superior que encabezan.

    Desear lo posible

    Fernanda Llergo Bay se convirtió en la primera mujer rectora de la Universidad Panamericana y del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE), un hecho no solo histórico para la institución con 60 años de historia, sino también para la trayectoria de la pedagoga, que la hizo sentir feliz de llegar a un lugar al que sólo habían accedido los hombres.

    Fernanda Llergo, Rectora General de la Universidad Panamericana y el IPADE. Foto: © Paco Gramontti / Forbes México
    Fernanda Llergo, Rectora General de la Universidad Panamericana y el IPADE. Foto: © Paco Gramontti / Forbes México

    La noticia llegó con una llamada en 2020, mientras el confinamiento por Covid-19 mantenía a todos aislados. “El consejo técnico me llamó para notificarme que había sido seleccionada como rectora general. Culturalmente pensábamos que iba a ser hombre, incluso tenía en mente los posibles rectores. Nunca imaginé que yo iba a ser, no lo esperaba, no puedes desear lo que no ves posible”, cuenta.

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    Asumió la rectoría en octubre de 2020, sin embargo, pese a sentirse contenta por esto, reconoce que fue su primer reto que vivió fue llevar este cargo en solitario, debido al confinamiento debido a la pandemia, por lo que tenía la responsabilidad de guiar a 5,000 trabajadores a través de una pantalla.

    Otro reto para Fernanda Llergo fue reunirse en su mayoría con colegas varones, “cuando estás con puros hombres suelen no mirarte, están acostumbrados a que se toman entre hombres las decisiones, estar entre ellos fue un reto, una cultura que no está preparada para que una mujer tenga puestos mayores, teóricamente sí, culturalmente no”, cuenta.

    Aunque no fue el único, también se enfrentó a las altas expectativas de su nuevo rol. “Más que miedo al asumir el cargo, fue una responsabilidad, yo no tengo miedo a equivocarme, y si me equivoco puedo dar una disculpa y seguir”, dice.

    Su mandato culminará en 2026 y a dos años del término de su mandato, uno de sus propósitos y legado que quiere dejar en la Universidad Panamericana es la  institucionalización de la escuela.

    “Dejar una universidad con una reputación alta, que busque la exigencia humana y los valores, quiero dejar también el legado de las humanidades, que se puedan dar más becas, que los alumnos se forjen para que estén preparados para un cambio, alumnos que en verdad quieran cambiar al país y tengan las herramientas, al igual que yo sepan equivocarse y pedir perdón”.

    El papel de motivar

    Desde que era niña, a Gabriela Martínez siempre le ha interesado la tecnología. “Me encantaba armar circuitos y hacer que los dispositivos funcionaran y demás. No son carreras sencillas, por el contrario”, dice la ingeniera en Comunicaciones y Electrónica, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), que se convirtió en la primera mujer rectora de la Universidad Tecnológica de México (Unitec).

    Gabriela Martinez Morales, Rectora de la UNITEC. Foto: Angelica Lucía Escobar / Forbes México
    Gabriela Martinez Morales, Rectora de la UNITEC. Foto: Angelica Lucía Escobar / Forbes México

    Sin embargo, desde que era estudiante se enfrentó a diversos retos como la desigualdad e inequidad de género, pues, asegura, que a las mujeres no se les veía en las áreas STEM “son carreras que se le atribuían a los varones”.

    Cuando concluyó la licenciatura, su carrera comenzó en la industria del CD hasta que un hombre, su actual esposo, la invitó a la Unitec a impartir la clase de Sistemas con Microprocesadores, ella dijo que sí podía dar solo un cuatrimestre, pero hasta hoy lleva dados 44.

    “Encontré en la docencia otra parte de mí que me encanta. Creo que los maestros contribuimos de manera positiva y muy importante, no sólo a la formación de los profesionistas o de cualquier nivel que se haga la docencia, también contribuimos para la formación del carácter de la persona, del individuo. El docente juega un papel fundamental en la vida de cualquier ser humano”, dice.

    Fue eso lo que la mantuvo en la docencia y que, después de seis rectores hombres, la llevó a ocupar la rectoría desde junio de 2023. “Tengo ya muchos años en la organización y considero que yo puedo seguir sumando para que la Unitec pueda seguir creciendo, para que nuestros alumnos y nuestros egresados continúen destacando en el mercado laboral. [Aceptó el cargo porque] sería un poco egoísta de mi parte no compartir mi experiencia, mi conocimiento y mi apoyo a la institución”, comenta.

    El periodo de su rectoría es indefinido, así que continuará trabajando por mantener la calidad académica y que sea accesible para más grupos de la sociedad, hasta ahora 68% de los estudiantes tiene algún tipo de beca.

    Reconoce que estar al frente de la institución es el resultado de que las mujeres conquistan lugares a donde no habían tenido acceso, sin embargo, aún persisten los retos. “Debemos de continuar mandando el mensaje a la sociedad de que las mujeres tenemos la capacidad para desempeñarnos en cualquier área y que nosotras mismas nos lo creamos y tengamos la seguridad y la certeza de que podemos hacerlo. La obligación de algunas de nosotras

    que hemos logrado avanzar es continuar motivando a otras”, dice.

    Con sus años de experiencia como docente reconoce que la educación en México es un gran reto, especialmente después de la pandemia. “Estamos a muy poco tiempo de que nuestro país tome una decisión importante y dentro de estas decisiones, no puede estar de lado la educación”, señala.

    Ante esto, la universidad no solo prepara a los jóvenes a nivel académico, sino que también la apuesta está en fortalecer las habilidades blandas, pues según un estudio elaborado por ZipRecruiter, compañía de búsqueda de empleo más importante en Estados Unidos, dice que poner en el currículo las habilidades blandas que se tiene porque para los reclutadores lo toman en cuenta para la contratación.

    Además de su puesto como rectora, también es la presidenta del Comité de Igualdad, Equidad y no Discriminación de la institución. “En mis hombros recae esa responsabilidad de buscar que todas las mujeres tengamos la igualdad y podamos elegir libremente”, afirma.

    Gabriela espera durar muchos años en la rectoría y en un futuro se ve siendo “una parte crucial y fundamental en la que permita a la Unitec seguir creciendo y apoyando a México”.

    Hija de la educación pública

    Tania Rodríguez Mora se describe como hija de la educación pública. Esto es “en un doble sentido: mi educación desde el kinder hasta el doctorado, básicamente es de la educación pública, y mi familia, mi madre, mi abuela, fueron maestras también de educación pública”, dice mientras llega a la entrevista con una bolsa de papas con salsa.

    Estudió Sociología en la UNAM y cuenta con un doctorado en Ciencias Sociales por el Colegio de México. Rodríguez se considera afortunada que tras terminar el doctorado, en 2001, se unió como una de las fundadoras de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).

    “Con toda mi pasión y con toda mi voluntad y entusiasmo me integré a la UACM a trabajar. Y aquí he decidido construir mi proyecto académico, en mi casa”, asegura. Sitio en el cual se convertiría en la primera rectora en terminar un periodo de gobierno completo en la universidad en donde ha sido parte de la generación fundadora.

    Tania explica que estar al frente de la institución se conjuntó con lo que ella vivía como profesionista y con el contexto del país de finales de los noventa: la privatización de la educación superior y la huelga de la UNAM.

    “De pronto aparece en la mesa una universidad que dice: nosotros vamos a ser un garante al acceso a la educación superior y por eso no vamos a hacer examen, porque el examen es un mecanismo de selección, de clase y de desigualdad que habilita o legitima una estratificación previa. Por supuesto, dije, yo quiero ser parte de eso”, explica.

    Rodríguez fue parte de la construcción de este lugar donde no solo inició ayudando a las inscripciones, sino que también lo primero que impartió fue el posgrado en Pensamiento y Cultura de América Latina.

    El mayor momento de crisis que vivió Rodríguez dentro de la institución fue cuando en 2011, la entonces rectora Esther Orozco calificó a la universidad, creada por Andrés Manuel López Obrador, como un “fraude”, lo que provocó el cierre de la institución por parte de los estudiantes.

    “Mi sensación física cuando leí eso fue que me habían echado una cubetada de agua. Fue una sensación de decir: no lo somos, no lo merecemos. Los estudiantes están trabajando, hemos trabajado mucho, tenemos estupendos planes, nos tomamos las cosas muy en serio en términos académicos. Apostamos por este proyecto y eso fue muy duro”, explica, sin embargo, está segura de que este proyecto educativo vale la pena por lo que decidió quedarse.

    Durante 2018 y 2019, la UACM sufrió una reconfiguración que desembocó en un cambio en el Consejo Universitario y en la elección de una nueva rectora para el periodo de 2020 a 2024, en el que llega Tania, y que concluyó el 1 de junio de este año. [Me voy] “llena de alegría de haber concluido el periodo y dejar una universidad que está trabajando en orden y creciendo”, afirma.

    No fue el único reto, como rectora fue enfrentar la pandemia, con los estudiantes desde casa, por lo que su instrucción fue mantenerse juntos. “No necesariamente [se trataba de] terminar la tarea era el objetivo uno, ni para los profesores, ni para los estudiantes. Fue muy desafiante [esta situación], pues necesitábamos seguir juntos. Y eso lo habíamos entendido muy pronto, lo más cercano que yo tenía era la referencia de los sismos de 2017”, dice.

    Fue complicado volver por los miedos, el cansancio, las distancias y el momento económico de la sociedad. “La vida cotidiana no es exactamente la misma que cuando estaba antes.

    Habrá cosas que están mejor y hay otras cosas que claramente perdimos y que hay que reconstruir. Yo decía que no íbamos a regresar a la misma universidad y que sí teníamos que construir nuevas normalidades”, comenta.

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    Rodríguez quiere que la UACM siga y que se siga fortaleciendo desde el reconocimiento de lo que se hace bien y la corrección de lo que no funciona. Después de este cargo, Tania seguirá siendo parte de la comunidad, pero tomará un año sabático para retomar labores de investigación y sacar conclusiones. “Tomaré distancia, porque eso siempre es sano, y sacaré las conclusiones también de conocimiento de una experiencia muy potente, de un enorme crecimiento intelectual, personal y colectivo”.

    Tania Rodriguez, Rectora de la UACM. Foto: © Paco Gramontti / Forbes México
    Tania Rodriguez, Rectora de la UACM. Foto: © Paco Gramontti / Forbes México

    Ella, como las otras rectoras, considera que todas son una ventaja generacional y un síntoma. “Somos un síntoma de la lucha fundamental de nuestras estudiantes y de nuestras colegas. Somos un síntoma de los tiempos, de las luchas en las calles, del movimiento feminista. El mérito personal y el talento son muy importantes. Nadie lo duda, pero generacionalmente y en este momento lo que estamos cosechando colectivamente es esa decisión colectiva de hacernos visibles”, dice.