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“El boxeo ha sido mi vida desde el primer día”, afirma. “Quiero ser uno de los más grandes de todos los tiempos, y cada pelea que tomo es un paso hacia ese objetivo”.
Este año, Benavidez da el salto de peso semipesado a peso crucero para disputar dos títulos mundiales durante la semana de Cinco de Mayo, uno de los fines de semana más importantes del boxeo. “Quiero darle a los fans las peleas más grandes y emocionantes posibles”, dice. “En cada round, en cada golpe, lo dejó todo en el ring. Esa es mi promesa para ellos”.
Su forma de vivir el boxeo es tan personal como disciplinada. A diferencia de muchos peleadores que salen de casa para realizar sus campamentos de entrenamiento, Benavidez entrena en casa, rodeado de su esposa y sus hijos. “Mi familia es mi motor”, explica. “Estar con ellos me mantiene con los pies en la tierra y motivado. Todos los días entreno duro, vuelvo a casa y ellos me dan la energía para esforzarme aún más al día siguiente”.

La fe también juega un papel central en su enfoque. “En los últimos cinco años me he vuelto muy espiritual”, comenta. “Rezar y confiar en Dios me da fortaleza. Mentalmente me mantiene tranquilo, enfocado y listo para cualquier cosa”.
La mentalidad de Benavidez va más allá de la preparación física; se trata de resiliencia, carácter y visión. “Siempre habrá obstáculos”, asegura. “Pero mientras sepas quién eres y qué representas, sigues avanzando. Así es como enfrento mi carrera, mi familia y mi vida”. Es ese enfoque el que le ha permitido lograr tanto a una edad tan joven, y el que continúa impulsando mientras busca consolidar su legado en la historia del boxeo.
Fuera del ring, Benavidez ya piensa a largo plazo. “El sector inmobiliario trata de construir algo que permanezca mucho después de que termine mi carrera como peleador”, afirma.
También está haciendo crecer sus proyectos culinarios. “Quiero tomar algo que me apasiona y convertirlo en un negocio sostenible”, explica. Incluso está explorando la idea de llevar los mariscos mexicanos a Miami, combinando sus raíces con su amor por la gastronomía.
Y aun así, el boxeo sigue siendo el eje central de su vida. Benavidez planea abrir un gimnasio para enseñar el deporte que lo formó a jóvenes, mujeres y niños. “El boxeo me dio muchísimo”, dice. “Quiero retribuir y mostrarle a la nueva generación que con trabajo duro y disciplina, todo es posible”.
David Benavidez no es solo un peleador. Es un campeón que combate con determinación inquebrantable, guiado por principios firmes y una visión clara de legado que trasciende su carrera en el boxeo. Su presencia sobre el ring, especialmente en una fecha tan emblemática como Cinco de Mayo, refleja no solo su talento, sino también el futuro que busca construir e inspirar en quienes lo siguen hoy y en las generaciones que vienen.










