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Uno de ellos es Alex Pereira, fundador y CEO de PMI (Payments Made Intelligent), quien identificó desde temprano que la fricción en los pagos internacionales no era una falla aislada, sino un síntoma de un sistema global que ya no respondía a las necesidades de empresas y talento en un mundo remoto, digital y sin fronteras.
PMI es una plataforma que permite a empresas y trabajadores globales enviar y recibir dinero entre países de forma rápida, transparente y alineada con la era digital. Combina una red de bancos y socios locales con tecnología moderna. Su propósito es tan claro como ambicioso: lograr que pagar y cobrar en el extranjero sea tan simple como hacer una transferencia local, replanteando sistemas que habían tenido cambios limitados durante años.
De los sets de Hollywood al mundo fintech
Su historia no comienza en la tecnología ni en las finanzas, sino detrás de cámaras en Hollywood. Tras estudiar comunicaciones en la Universidad de Boston, Alex Pereira se mudó a Los Ángeles y comenzó en la sala de correo de una importante agencia de talentos, justo cuando Hollywood empezaba a volcar su atención hacia América Latina por su talento creativo y costos más competitivos.
Pereira se convirtió en un puente natural entre la lógica de los estudios y las realidades latinoamericanas. Ese rol lo llevó a fundar Paraíso Pictures, desde donde produjo contenidos para gigantes de la industria, coordinó rodajes en múltiples países y aseguró el pago ordenado y puntual de equipos distribuidos en toda la región, una parte del proceso a menudo subestimada que cambió su relación con la industria.
Sin hablar aún en términos de “fintech”, ya estaba trabajando en desafíos relacionados con mover dinero entre distintas jurisdicciones: transferir fondos de manera eficiente a través de diferentes países. Ahí fue donde se plantó la semilla de lo que hoy es PMI.
Mientras el mundo apenas comenzaba a hablar de pagos digitales transfronterizos y banca sin fronteras, Pereira desarrolló un sistema interno diseñado para agilizar los procesos de contratación y pago. Cuando vendió el catálogo de contenidos de su productora, tomó una decisión estratégica que definió su siguiente etapa emprendedora: cedió el lado creativo, pero conservó el conocimiento y la tecnología de pagos.
Ese paso marcó el inicio de una misión a mayor escala. En 2019 lanzó PMI con una idea que en ese momento parecía contracorriente.
La pandemia aceleró un cambio que ya estaba en marcha. Mientras muchas empresas improvisaban modelos remotos y redefinían sus procesos de nómina y pagos, PMI ya contaba con la infraestructura, los socios locales y el entendimiento operativo necesarios para procesar pagos en múltiples países sin depender de rieles tradicionales ni de interminables cadenas de intermediarios, y el número de personas, empresas y países conectados a la plataforma se multiplicó.
El estilo de liderazgo de Alex Pereira está arraigado en su propio recorrido. Antes de liderar equipos, construyó flujos de pago, atendió chats de soporte y se certificó en cumplimiento normativo. Esa experiencia lo mantiene cerca de los detalles y lo impulsa a animar a cualquiera dentro del equipo a probar nuevas herramientas si pueden mejorar la experiencia del cliente.
La compañía utiliza IA para automatizar el onboarding, organizar documentos legales y de cumplimiento, y analizar una amplia base de usuarios con fines de prevención de fraude y cumplimiento. La tecnología también está presente en las operaciones diarias y, en algunos pagos internacionales, PMI utiliza stablecoins como riel intermedio. Para el usuario, todo ocurre en pesos o dólares, pero en el camino circula un dólar digital respaldado, con el objetivo de agilizar tiempos y gestionar costos sin requerir interacción directa con criptoactivos.
Pereira define a PMI como “la fintech detrás de las fintechs y los bancos”, una capa adicional de intermediación dentro de una infraestructura que conecta monedas, países y sistemas que nunca fueron diseñados para operar en tiempo real. Hoy, la plataforma soporta un alto volumen de pagos y trabaja con una amplia base de clientes empresariales. Aun así, la métrica clave dentro de la compañía no es el volumen, sino qué tan cerca está la experiencia de pago internacional de ser tan sencilla como una transferencia local.
Ese enfoque se refleja en PMI Business, el producto diseñado para convertirse en el HUB donde una empresa centraliza cuentas multidivisa, pagos con tarjeta, cobros locales y conciliación en un solo panel de control.
La batalla no es por el mercado internacional, sino por el rol de orquestador del nuevo sistema de pagos multinacional. Si la apuesta de Pereira resulta correcta, PMI dejará de ser vista simplemente como una fintech nacida en América Latina y operará como infraestructura global, tan cotidiana y transparente como hoy lo son las transferencias domésticas instantáneas.
Cuando pagar en el extranjero sea tan simple como enviar un SPEI, el sistema habrá cambiado. Y si la visión de Pereira sigue avanzando, PMI será una de las piezas que ayuden a hacer posible esa simplicidad.
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