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    El presente contenido es responsabilidad exclusiva de la marca, vocero o agente. La información presentada se expone a título personal y no representa la opinión de Forbes México.

    Mientras estudiaba la carrera de Comunicación, lanzó Hispano Café, una cafetería mexicana con una visión clara que buscaba honrar la identidad nacional a través del café.

    Su propuesta llamó la atención, lo que llevó a abrir varias sucursales en Ciudad de México. Se hablaba de expansión a tiendas departamentales, y de nuevas aperturas en otras ciudades. Pero el crecimiento rápido trajo consigo deudas, cierres forzados y decisiones que pusieron a prueba su carácter. Lo que parecía una historia de éxito se convirtió en una lección temprana sobre lo que realmente significa emprender.

    Victor Garza no se detuvo. Ajustó el rumbo, eliminó lo innecesario y se concentró en lo esencial. Hoy, con dos ubicaciones estratégicas, su modelo de negocio se enfoca en el tostado y la comercialización de granos de alta calidad. La meta es la venta en retail de su marca de café en grano o molido desde supermercados, cafeterías y puerta a puerta, tanto en México como fuera del país. Lo que antes empezó como el sueño de una cafetería, ahora se transforma en un modelo único de cafeterías y venta de café en grano que en un futuro buscará exportar.

    Hispano Café nació en un momento difícil en el que la retórica anti-mexicana crecía en otros países y este proyecto fue una respuesta cargada de identidad. Desde el inicio, ha colaborado con artistas locales. Ha desarrollado bebidas que revaloran sabores tradicionales como el café con leche, coco-horchata y el choco café mazapán. Y ha convertido cada tienda en una experiencia cultural con murales, artesanías y arte huichol.

    También forma parte de la delegación que asistió a la Cumbre Juvenil del G20 con sede en Sudáfrica, un foro que reunió a las voces más prometedoras del ecosistema empresarial global, con el objetivo de construir alianzas, abrir mercados y demostrar que el café mexicano puede competir en cualquier parte del mundo sin perder su raíz

    Para Victor Garza, el café es una forma de contar quiénes somos y hacia dónde vamos. Conoce la presión y sabe lo que es fracasar. Reconoce que el entusiasmo lo llevó más rápido de lo que el negocio podía aguantar. Pero cada error le sirvió como brújula. Aprendió cuándo frenar, cómo medir los riesgos y qué batallas realmente valen el esfuerzo. Esa resiliencia es hoy uno de sus activos más valiosos.

    Su siguiente paso mira hacia arriba. Incorporará sus propios tostadores para aumentar la producción sin perder el toque artesanal. Busca posicionar al café mexicano como un producto premium con presencia internacional. Al mismo tiempo, explora nuevas áreas como la hotelería, los bienes raíces, el tratado del agua y el diseño de experiencias que mantengan intacta su visión sin perder autenticidad.

    En un entorno donde el éxito muchas veces se mide en likes o aperturas, Victor Garza apuesta por una narrativa distinta, en donde los tropiezos no se esconden, se integran. Donde la autenticidad vale más que la velocidad, la misión va primero y el crecimiento llega cuando el propósito está claro. Su meta es abrir mercados y demostrar que el café mexicano puede competir en cualquier parte del mundo sin perder su raíz.