Los inversores adinerados recurren cada vez más al deporte femenino como una oportunidad única para acceder a un mercado de rápido crecimiento con valoraciones más bajas, priorizando la rentabilidad frente a los altos costes de entrada y el potencial limitado de las franquicias masculinas más importantes de la NFL o la Premier League británica.
Antes considerado un sector poco desarrollado, el deporte femenino está ganando terreno gracias al aumento de los derechos de retransmisión, los patrocinios y la audiencia, lo que genera una combinación de bajas valoraciones y alto potencial de crecimiento.
Se prevé que el mercado del deporte femenino en Estados Unidos crezca un 16% anual, aproximadamente tres veces más rápido que el masculino, generando unos 2,500 millones de dólares en ingresos anuales para los titulares de derechos para 2030, de acuerdo con la consultora McKinsey.
Esta diferencia de crecimiento, impulsada también por el surgimiento de superestrellas femeninas como Caitlin Clark, base de las Indiana Fever, está atrayendo a inversores de altísimo patrimonio que buscan una mayor rentabilidad a largo plazo.
“Las valoraciones están creciendo muy rápidamente y aún hay mucho margen de crecimiento”, afirmó Jason Wright, socio de Ariel Investments y exejecutivo de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL).
Ariel respalda al club Denver Summit de la Liga Nacional de Fútbol Femenino (NWSL), que debutó este año.
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Aumento en los costos de entrada
El aumento de las tarifas de expansión y las valoraciones de los equipos evidencian la demanda, ya que la cuota de la liga para un equipo de la NWSL pasó de los 2 millones de dólares pagados para el lanzamiento del Angel City FC de Los Ángeles en 2020 a los 165 millones aportados por los propietarios de la nueva franquicia de Atlanta, que se lanzará en 2028, señala la consultora Navigate.
Este potencial de revalorización también se aplica a las franquicias existentes.
La plataforma digital de medios deportivos Sportico estima que Angel City ahora vale 335 millones de dólares, un 34% más que hace poco más de un año, cuando la participación mayoritaria del club se vendió al exdirector ejecutivo de Walt Disney, Bob Iger, y a su esposa, la periodista Willow Bay.
Ese acuerdo valoró al equipo en 250 millones de dólares, estableciendo un récord mundial para una franquicia deportiva femenina en ese momento.
Y los inversores están apostando cada vez más por ese potencial.
Tommy Nordam Jensen, director ejecutivo de Pitch15, plataforma de inversión en deportes femeninos con sede en Nueva York, afirmó que “las inversiones bien ejecutadas en el sector podrían generar entre dos y cinco veces la inversión inicial en un plazo de cinco a diez años, a medida que el mercado madure”, un tipo de rentabilidad que rara vez se encuentra en las ligas masculinas consolidadas.
Los derechos de transmisión también refuerzan esta oportunidad de inversión: la Asociación Nacional de Baloncesto Femenino (WNBA) firmó un acuerdo de transmisión y streaming de 11 años por un valor aproximado de 200 millones de dólares anuales, más del triple de su acuerdo anterior, según Navigate.
De manera similar, la NWSL también ha experimentado un fuerte crecimiento. Su acuerdo de derechos para 2023 le reportó a la liga unos 60 millones de dólares anuales, según Navigate.
Con información de Reuters










