El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) advierte que la economía mexicana muestra signos de fragilidad, ya que lleva dos años en donde el producto interno bruto es débil y va rumbo a terreno negativo.
“Después de un período que apuntaba a una reactivación más rápida, la economía se desacelera. Es evidente que la evolución de los principales indicadores económicos muestran claros signos de debilidad”, afirma el órgano asesor del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).
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En adelante, la economía se nota frágil y expuesta a riesgos importantes, declara el organismo encargado desde 1963 de elaborar análisis e investigación de la coyuntura económica para el sector empresarial.
“Además de esta situación de fragilidad, la economía está sujeta a riesgos provenientes del exterior, especialmente por el efecto de la política arancelaria de los Estados Unidos”, manifiesta el centro líder de investigación en temas relacionados con el rumbo económico.
Todos los días, las autoridades reiteran su confianza en las estimaciones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la cual prevé un crecimiento del 1.9 por ciento del producto interno bruto en 2025.
Pero “es importante señalar que esta previsión ya responde a un ajuste a la baja respecto a su estimación previa de 2.5 por ciento”, comenta.
Ya en algunos casos las expectativas de crecimiento para este año ya se ubican en terreno negativo, expresa el CEESP.
“La intención de las autoridades es transmitir la confianza que tienen de un ritmo saludable de avance. Pero el hecho es que el debilitamiento en el crecimiento del PIB ya acumula más de dos años”, apunta el ente dedicado a la investigación para el sector privado.
Después de la recuperación tras los efectos de la pandemia, la evolución de los principales indicadores económicos comenzó a responder a los efectos de diversos factores internos que se fueron consolidando como elementos que podrían inhibir el crecimiento, como la debilidad del estado de derecho, la inseguridad, corrupción y elevados niveles de impunidad, detalla.
La debilidad del estado de derecho, la inseguridad, corrupción y elevados niveles de impunidad son un estímulo para delinquir, señala.
El Inegi indica que el PIB acumula dos trimestres con crecimientos inferiores al uno por ciento, mientras que la formación bruta de capital fijo, es decir, la inversión productiva, suma dos caídas consecutivas, con tendencia a una mayor debilidad, explica.
“La mayoría de los indicadores del mercado interno continúan debilitándose, incluso algunos de ellos ya muestran resultados negativos”, precisa el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado.
En marzo el indicador global de la actividad económica (IGAE) cayó 0.1 por ciento anual. “Si bien su estimación oportuna muestra un leve avance de 0.2 por ciento en abril, para mayo se anticipa que vuelva a terreno negativo con una caída de 0.3 por ciento”.
En marzo la inversión fija bruta se contrajo 4.7 por ciento respecto al mismo mes del año pasado, acumulando siete meses consecutivos a la baja.
En el mismo mes, el consumo siguió un comportamiento similar al caer 1.3 por ciento, su cuarta caída anual de manera ininterrumpida.
“Estos resultados parecen ya incidir en la evolución del empleo”, destaca el CEESP. Tanto los registros de población ocupada que publica el INEGI, como los de trabajadores afiliados al IMSS muestran una importante desaceleración en su ritmo de crecimiento desde 2022.
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México tiene grandes oportunidades para la reactivación económica, puntualiza.
“La contrapartida de los problemas y riesgos de la economía mexicana, como se ha señalado en diversas ocasiones, es el hecho de que México está en una posición geográfica privilegiada frente al proceso de relocalización”, concluye.
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