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    El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) consideró que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo llega a su primer año de gobierno con una economía mexicana debilitada, así como con expectativas acotadas en el corto y mediano plazo.

    “Concluye el primer año de gobierno con una economía debilitada y expectativas acotadas, pero los esfuerzos que muestran las autoridades comienzan a mejorar los niveles de confianza, factor esencial para estimular la inversión”, aseguró el organismo asesor del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

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    Durante el primer año del sexenio de Sheinbaum se ve un debilitamiento de la actividad económica, expresó el centro de investigación económica y política independiente.

    Agregó que el debilitamiento de la actividad económica está relacionado con el efecto de la política comercial de Estados Unidos, la incertidumbre generada por la reforma judicial y la permanencia de elevados niveles de violencia, inseguridad e impunidad que redundan en un débil estado de derecho.

    Según la institución encargada de elaborar un análisis e investigación de la coyuntura económica, la curva de aprendizaje del nuevo gobierno es otro de los factores que provocaron  el debilitamiento de la actividad económica en México.

    “Hoy comienzan a percibirse indicios de una modesta mejora en los niveles de certidumbre, aun cuando prácticamente todos los indicadores económicos continúan mostrando debilidad al inicio del segundo semestre del año”, expresó el CEESP.

    El CEESP dijo que un grupo de especialistas económicos y algunos organismos corrigieron al alza sus pronósticos de crecimiento de la economía para 2025 y 2026, los cuales están alejados de la expectativa oficial y del avance necesario requerido para generar las mejores condiciones de bienestar

    “El ritmo de crecimiento de la economía podría ser menor al crecimiento de la población, lo que implicaría una disminución del PIB per cápita con un consecuente deterioro de la calidad de vida, poniendo en riesgo una de las metas del Plan México de reducir la pobreza y la desigualdad”, señaló.

    El organismo añadió que para lograr un ritmo de crecimiento elevado y sostenido, se deben considerar avances significativos en materia de la política sobre comercio exterior y los problemas de inseguridad, que permanecen como los principales factores que pueden limitar el crecimiento. 

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    De enero a agosto de 2025, la inversión física muestra una caída anual de 33.7 por ciento en términos reales, precisó el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado.

    “Aunque para 2026 se considera un crecimiento de 10.0 por ciento en la inversión, los proyectos prioritarios deberán ser rentables socialmente y congruentes con el ritmo de crecimiento previsto para la economía”, agregó.

    “En este contexto la solidez de las finanzas públicas es fundamental, por lo que una asignación eficiente del gasto es indispensable para estimular el crecimiento de la economía y el bienestar de los hogares”, apuntó.

    El CEESP informó que aun cuando los esfuerzos de las autoridades por lograr la consolidación fiscal aumentan, la necesidad de mayores recursos frente a los crecientes programas y proyectos prioritarios sigue creciendo.

    “Los ingresos han venido creciendo, siguen siendo insuficientes para hacer frente a todos los compromisos del sector público; el gobierno ha incurrido en incrementos de deuda, que hasta agosto pasado acumula 17.9 billones de pesos y representa un costo financiero de 820 mil millones de pesos, significando el 13.8 por ciento del gasto total”, expresó.

    El CEESP alertó que si esta dinámica se mantiene, al cierre de 2026 la deuda habrá alcanzado 20.3 billones de pesos, para un costo financiero de 1.6 billones, equivalente al 15.5 por ciento del gasto total y poco más de 60 por ciento mayor de lo que se tiene previsto para inversión física. 

    “Sólo para dimensionar el aumento del costo financiero del gobierno en los últimos años, al cierre del 2018 el pago de intereses fue del 11 por ciento del gasto total”, dijo.