Por Arturo Cherbowski Lask*
La transformación del trabajo exige una revolución en la manera de aprender. No es una amenaza: es una llamada a la acción para empresas, gobiernos y universidades.
El cambio ya está aquí
Durante décadas, confiamos en una fórmula conocida: estudiar una carrera, obtener un título y acceder a un empleo estable. Hoy, ese modelo ya no garantiza resultados. La estabilidad laboral dejó de depender de lo que sabes, y pasó a definirse por lo que puedes seguir aprendiendo.
En esta nueva economía, el riesgo no está solo en perder el empleo, sino en quedar obsoleto para el siguiente. Las habilidades caducan con rapidez, y el título universitario, aunque valioso, ya no basta como blindaje profesional, sobre todo cuando la tecnología está democratizando el acceso a educación continua y cualquiera puede ponerse al día.
Un dato revelador del informe Habilidades del Futuro, elaborado por Banco Santander: 45% de los encuestados considera más útil la experiencia práctica y la formación no formal que un título universitario. Este no es un ataque a la academia. Es un llamado urgente a ponerse en marcha y seguirse preparando.
Educación que no evoluciona, se rezaga
El mismo estudio revela que 39% de los encuestados elegiría una carrera diferente si pudieran. Esto habla de decisiones mal informadas, pero también de un sistema educativo que no va al ritmo de las nuevas reglas del juego laboral. Si además el 73% reconoce que necesita capacitación constante para mantenerse vigente, ¿por qué seguimos anclados a modelos educativos que terminan con una ceremonia de graduación?
La educación superior debe transformarse en una aliada estratégica para toda la vida laboral, no solo para los años universitarios. Las universidades deben acompañar trayectorias dinámicas, preparar para la incertidumbre y formar habilidades que sirvan más allá del primer empleo, y todos nosotros debemos asumir que nuestra formación debe prolongarse por toda nuestra vida.
En este proceso, la competencia básica es aprender a aprender: la capacidad de adaptarse, cuestionar, desaprender y volver a construir conocimientos de manera ágil. A ello se suma la adquisición de competencias para toda la vida —antes llamadas blandas— que, aunque el entorno cambie, siguen siendo indispensables: comunicación, pensamiento crítico, resiliencia, trabajo en equipo, liderazgo. Y junto a ellas, resulta impostergable el desarrollo de competencias técnicas, que incluyen desde la alfabetización digital básica hasta el uso responsable de herramientas de inteligencia artificial, hoy esenciales para mantenerse vigente en cualquier campo profesional.
Invertir en talento: la mejor apuesta del país
En México, el mayor recurso no está bajo tierra, está en la capacidad, resiliencia y ambición de su gente. Jóvenes, profesionales, emprendedores: todos enfrentan un mundo en transformación. Apostar por su aprendizaje es apostar por el futuro productivo del país.
Para lograrlo, necesitamos alianzas público-privadas, políticas inteligentes y universidades valientes, que se atrevan a redefinir su rol no como instituciones de tránsito, sino como plataformas de desarrollo continuo.
La educación útil ya no es la que enseña más, sino la que prepara mejor para el cambio. Debemos abandonar la visión lineal del aprendizaje. Estudiar, trabajar y crecer profesionalmente ya no son etapas separadas: son dimensiones entrelazadas de un mismo proceso.
Por eso, la pregunta no es si aprendemos para trabajar o trabajamos para aprender. La verdadera pregunta es: ¿cómo hacemos que ambas cosas ocurran al mismo tiempo, durante toda la vida?
Ahí está la clave para una educación relevante, una economía dinámica y una sociedad preparada.
Porque el futuro no se construye con diplomas en la pared, sino con ciudadanos que nunca dejan de aprender.
Sobre el autor:
Arturo Cherbowski Lask es Director Ejecutivo de Santander Universidades y Director General de Universia México.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.
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