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    A lo largo de la historia de la aviación, se han registrado varios eventos devastadores en los que un piloto, en un acto deliberado, ha estrellado la aeronave a su cargo, provocando la muerte de pasajeros y la tripulación. Estos eventos, aunque aislados, han dejado una profunda huella en la sociedad y la industria aeronáutica, y han obligado a replantear los protocolos de seguridad en la cabina de vuelo.

    Como factor común, las investigaciones han concluido que los pilotos o copilotos involucrados padecían afectaciones de salud mental que no fueron detectadas o valoradas con la seriedad necesaria para prevenir la tragedia.

    Casos confirmados

    • Vuelo 9525 de Germanwings (2015): Quizá el caso más mediático. El 24 de marzo de 2015, el copiloto Andreas Lubitz estrelló deliberadamente un Airbus A320 en los Alpes franceses. Aprovechando una ausencia momentánea del capitán, Lubitz bloqueó la puerta de la cabina desde adentro y dirigió el avión hacia las montañas, causando la muerte de las 150 personas a bordo.
    • Vuelo 630 de Royal Air Maroc (1994): El 21 de agosto de 1994, el capitán Younes Khayati desconectó el piloto automático de un ATR-42 y lo estrelló intencionalmente en las montañas del Atlas poco después de despegar de Agadir, Marruecos. Las 44 personas a bordo fallecieron.
    • Vuelo 470 de LAM Mozambique Airlines (2013): El 29 de noviembre de 2013, el capitán Herminio dos Santos Fernandes se encerró en la cabina de un Embraer 190 y lo estrelló en el Parque Nacional Bwabwata en Namibia. Las 33 personas a bordo perdieron la vida.
    • Vuelo 350 de Japan Airlines (1982): El 9 de febrero de 1982, el capitán Seiji Katagiri intentó estrellar un Douglas DC-8 en la bahía de Tokio durante la aproximación al aeropuerto de Haneda. La tripulación logró someterlo parcialmente, pero el accidente resultó en la muerte de 24 de las 174 personas a bordo.

    Casos probables

    • Vuelo 5735 de China Eastern Airlines (2022): El 21 de marzo de 2022, un Boeing 737-800 que volaba de Kunming a Guangzhou se precipitó en picada y se estrelló en una zona montañosa, matando a las 132 personas a bordo. Si bien la investigación oficial china no ha concluido públicamente que se tratara de un suicidio, los datos recuperados de las cajas negras apuntan a que la aeronave fue estrellada intencionalmente.
    • Vuelo 185 de SilkAir (1997): El 19 de diciembre de 1997, un Boeing 737-300 que volaba de Yakarta a Singapur se estrelló en el río Musi en Indonesia, causando la muerte de las 104 personas a bordo. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) concluyó que el accidente fue resultado de una acción deliberada del piloto. Sin embargo, las autoridades de aviación de Indonesia no llegaron a una conclusión definitiva, citando falta de pruebas.
    • Vuelo 990 de EgyptAir (1999): El 31 de octubre de 1999, un Boeing 767 que cubría la ruta de Nueva York a El Cairo se estrelló en el Océano Atlántico, matando a las 217 personas a bordo. La NTSB determinó que el copiloto Gameel Al-Batouti provocó deliberadamente el accidente. Por el contrario, las autoridades egipcias atribuyeron el siniestro a un fallo mecánico, generando una controversia que persiste hasta hoy.

    El ejemplo más reciente, y que aún está bajo investigación, ocurrió en la India el pasado 12 de junio de 2025. El vuelo AI171 de Air India se estrelló momentos después de despegar de Ahmedabad. La aeronave, con destino a Londres, se precipitó provocando la muerte de 241 de las 242 personas a bordo y de 19 personas en tierra. Aunque la investigación preliminar apunta a un corte del flujo de combustible hacia los motores, la causa raíz —sea una falla catastrófica o una acción humana intencionada— tardará en determinarse de manera oficial.

    Estos trágicos eventos han llevado a la implementación de medidas de seguridad a nivel internacional, como la “regla de los dos en cabina”, que exige la presencia de dos miembros de la tripulación en la cabina de vuelo en todo momento, para prevenir que un acto individual pueda tener consecuencias tan catastróficas.

    Más allá de los protocolos, estos eventos nos obligan a una reflexión sobre la importancia de la salud mental. En la aviación, los protocolos de investigación son exhaustivos. Sin embargo, cabe preguntarse cuántos accidentes carreteros —involucrando tráileres, autobuses de pasajeros o vehículos particulares— podrían tener en el fondo no una falla mecánica o un error, sino una acción deliberada nacida de la desesperación.

    ¿Qué lleva a un ser humano al punto de acabar con todo, arrastrando consigo la vida de cientos de pasajeros y compañeros de trabajo? ¿Cuántas señales de alerta pasaron desapercibidas por su entorno antes de que la tragedia fuera inevitable?

    Es necesario que la industria del transporte implemente programas robustos de detección y apoyo a la salud mental. La cultura de la prevención debe ir más allá de los rigurosos protocolos de revisión mecánica o de las exigentes pruebas de pericia para otorgar licencias. La depresión es una enfermedad silenciosa que puede agravarse con cada vuelo, con cada día.

    Sobre el autor:

    *Edgar Alonso Angulo Rosas es psicólogo clínico y experto en adicciones con amplia experiencia en prevención y atención a violencias, adicciones, salud mental y derechos humanos. Ha ocupado cargos directivos en ONGs, sector público y privado.

    Correo electrónico: [email protected]

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