El Banco de la Reserva Federal está preparado para unirse a la gran mayoría de los bancos centrales que han comenzado a recortar sus respectivas tasas de interés. La última ocasión que recortó la tasa de los Fed funds fue en marzo del 2020, cuando la llevó rápidamente a cero debido al choque ocasionado por la pandemia. A partir de marzo de 2022 y hasta julio de 2023 llevó a cabo un agresivo ciclo de restricción monetaria que acumuló un aumento de 525 puntos base.
En este contexto, las condiciones actuales de su mandato dual –inflación y empleo– ofrecen argumentos suficientes para pensar en el inicio del ciclo de recortes a partir de su próxima decisión del 18 de septiembre. A partir de ese punto deberíamos esperar un ajuste gradual en su postura monetaria en el próximo par de años. Con todo esto en mente, este artículo tiene como objetivo analizar algunos de los aspectos más importantes de la política monetaria en Estados Unidos.
Mejoras en el panorama inflacionario
Los precios han comenzado a ceder tras las fuertes presiones que registraron hace dos años. Después de haber alcanzado un máximo de 9.1% en su comparación anual en junio del 2022, la inflación general en su última lectura se ubicó en 2.5%, mucho más cerca del objetivo del Fed del 2%. Por su parte, la medición subyacente, que excluye energía y vivienda, ha extendido la tendencia a la baja desde el 6.6% de septiembre de 2022 a 3.2% en la actualidad.
Más aún, la medida preferida del Fed, el deflactor subyacente del gasto de consumo personal (PCE Core, por sus siglas en inglés) ha mejorado a 2.62% en término anuales, menos de la mitad del punto más alto experimentado hace dos años. A este cúmulo de información mucho más positiva en la dinámica de precios también se suman tendencias más favorables en los salarios y las expectativas de inflación. Esto ha permitido a Jerome Powell y a otros miembros de la Junta de Gobierno ganar mayor confianza de que alcanzarán el objetivo de inflación en el periodo en el que actúa la política monetaria. En consecuencia, el terreno parece estar listo para empezar a recortar tasas en su siguiente reunión, que será el 18 de este mes.
Señales de moderación en la actividad económica
En los últimos años, la economía norteamericana ha mostrado un escenario mucho más resiliente que en otras latitudes del planeta. De hecho, la actividad mostró un desempeño muy bueno en la primera mitad del año, con una tasa de crecimiento anual promedio de 2.2%, manteniendo la inercia positiva del 2023 (2.5%) y 2022 (1.9%). Esto se ha dado en un contexto en el cual el consumo privado y la inversión fueron importantes motores del crecimiento. Otra forma de verlo es a través del buen accionar del mercado laboral hasta la primera mitad del 2024, con una creación de 207 mil plazas en promedio al mes, ligeramente menor a las 251 mil plazas mensuales del 2023.
A pesar de ello, las cifras de más alta frecuencia de este segundo semestre ya han comenzado a reflejar señales de una mayor moderación en la actividad económica. Por ejemplo, el promedio de creación de empleo mensual bajó a 116 mil en julio y agosto. Más aún, indicadores adelantados provenientes de encuestas, como los indicadores de confianza empresarial y del consumidor, así como las encuestas PMI, también sugieren algunos vientos en contra para la economía hacia finales del año. Ello representa focos amarillos para los próximos trimestres, especialmente hacia 2025. Derivado de esta situación, creo que el Fed comenzará a actuar prudentemente, con recortes graduales en sus tasas de interés de referencia. En específico, acciones en este sentido tienen el objetivo de evitar que la postura monetaria restrictiva actual induzca una recesión hacia delante.
Narrativa menos restrictiva de Powell y el resto del FOMC
Un punto medular en la formación de expectativas en torno a posibles recortes futuros de la tasa de interés del Fed, a partir de septiembre y en los siguientes meses, ha sido el cambio en la retórica por parte de Jerome Powell y demás miembros de la Junta de Gobierno. En un modelo de inteligencia artificial que desarrollamos en la DGA de Análisis de Banorte, utilizando procesamiento de lenguaje natural, hemos logrado analizar de una manera objetiva el cambio en el sentimiento de la comunicación del Fed. En el ‘argot’ de los mercados financieros existen al menos tres tipos de sesgos: neutral, dovish (haciendo alusión a una paloma que sugiere un escenario de una política monetaria más expansiva que la actual) y hawkish (en referencia a un halcón que significa un escenario de una política monetaria más restrictiva). Dentro de esta comunicación ha sido muy claro el cambio hacia una narrativa menos restrictiva (o menos hawkish), lo cual abre la puerta al inicio de los recortes.
Consistente con lo anterior, los discursos de Jerome Powell, presidente del Banco de la Reserva Federal, en foros de gran importancia –como los organizados en Sintra por el ECB o en Jackson Hole por el Fed– también han allanado el camino para un primer recorte el 18 de septiembre. En ellos, reconoció las mejoras sustanciales en el combate contra la inflación, quedando claro el alto grado de convicción de que podrán alcanzar su objetivo de 2% en un tiempo acotado. Asimismo, algunos comentarios han hecho referencia a cierta moderación de la actividad económica, sugiriendo que tratarán de evitar a toda costa inducir una recesión.
En conclusión, el tan esperado primer recorte de la tasa de interés por el Fed se encuentra ya a la vuelta de la esquina. Las condiciones actuales sugieren que serán graduales en la conducción de su postura monetaria hacia delante, en donde podríamos anticipar recortes moderados de 25 puntos base por junta para ir ‘midiendo las aguas’ de lo que sucede con la economía y la inflación. Si bien hace un mes surgieron algunos temores de una recesión en Estados Unidos, considero que ese escenario se ve muy lejano. O al menos, con una muy baja probabilidad tomando en cuenta la coyuntura actual. Aún así, será importante seguir evaluando con mucho detalle la reacción que pudiera tener la economía ante diversos catalizadores en el horizonte, entre ellos la elección presidencial del 5 de noviembre. El panorama actual trae consigo la necesidad de un alto sentido de prudencia por parte de quienes formulan las políticas públicas, destacando entre ellos al Fed.
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Alejandro Padilla es Director General Adjunto de Análisis Económico y Financiero de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión de Grupo Financiero Banorte ni sus subsidiarias o filiales.
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